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Sinopsis: Las formas de vida de unos personajes en tiempos de bonanza provoca una serie de catástrofes cuando vienen mal dadas. Corrupciones, abusos, sobornos son algunas de las pinceladas de este retrato de la sociedad. Esteban tiene que cerrar la carpintería, apenas puede cuidar a su padre anciano y añora el amor perdido en su juventud. Se trata de una investigación de las causas de una ruina persona en un contexto social de un tiempo histórico no lejano.

Autoría: Rafael Chirbes

Adaptación: Adolfo Fernández y Ángel Solo

Dirección: Adolfo Fernández

Ayudante de Dirección: Nuria Hernando

Producción ejecutiva: Cristina Elso, José Alberto Fuentes

Distribución: Emilia Yagüe Producciones y Teresa de Juan

Escenografía: Emilio Valenzuela

Construcción de Escenografía: Mambo Decorados

Iluminación: Pedro Yagüe

Vestuario: Blanca Añón

Música: Miguel Gil Ruiz

Espacio Sonoro: Miguel Gil Ruiz

Diseño del Cartel: ByG, Isidro Ferrer

Fotografía: Sergio Parra

Fecha del Estreno: 19 de abril de 2017

Teatro: Teatro Valle-Inclán

Sala: Sala Francisco Nieva

Duración: 1 hora 35 minutos

Género: Drama

Web Oficial: Centro Dramático Nacional

Gran parte del público viene en este caso al teatro con la curiosidad de ver cómo han convertido la novela de Rafael Chirbes en una pieza teatral. De la adaptación se han encargado Ángel Solo y Adolfo Fernández. Este último además dirige la puesta en escena e interpreta a uno de los personajes.

La escenografía y la videoescena, creación de Emilio Valenzuela, nos traslada de un marjal, al interior de una casa, a un bar, a una carpintería y a una zona de expansión urbana. La primera sensación del público al ver las proyecciones del fondo es que estamos viendo un acuario o quizás estamos dentro de un acuario. No hay grandes pretensiones de realismo en la escena, como queda de manifiesto al observar las cañas de pescador sin hilo y sin anzuelo. Las plataformas de madera para pescadores del primer espacio del marjal se van convirtiendo a través de un mecanismo móvil en pasillos de una casa, barra de un bar y serrería. La construcción escénica y el contenido de la pieza recuerdan mucho a los gastos suntuarios del famoso Plan E.

La iluminación y la atmósfera creada a través de sombras, proyecciones en el suelo y humo favorecen la inmersión en un mundo banal, efímero, frívolo e insustancial. Todo queda sumergido en la decadencia de quienes alcanzaron muy rápido sus ambiciones a través de la explotación inmobiliaria, la burbuja culinaria, la ilusión inversionista y la violencia ideológica. Se muestra de forma costumbrista la galería de máscaras de la España reciente: al empresario que explota a sus trabajadores, al trabajador que rechaza sus derechos con tal de continuar con el trabajo, al ciudadano que estafa al Estado, al inmigrante que pierde su dignidad, al pequeño ahorrador que invierte al pelotazo, al sibarita que vive de espaldas al sufrimiento ajeno y al anciano aislado.

En la orilla puede presentarse como una dramatización de la crisis económica española, con su debacle material consecuencia del derrumbe personal de sus artífices. Aunque parezca que la crisis económica y la crisis de valores son la pescadilla que se muerde la cola en esta sórdida orilla, aunque no se distinga bien al verdugo de la víctima, el conflicto interno del protagonista sentencia de forma cruda que la responsabilidad personal de cada uno no puede verse ocultada por unas circunstancias

Javier Jacobo González Martínez

UNIR

Javier Vallejo, El País, «Esta versión escénica concisa y clara […] produce una impresión honda y contundente»

Javier Villán, El Mundo, «Brutalidad es la palabra para definir el trabajo actoral»

Esta versión escénica concisa y clara […] produce una impresión honda y contundente

Javier Vallejo

El País

Brutalidad es la palabra para definir el trabajo actoral

Javier Villán

El Mundo

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