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Sinopsis: Debajo de las dudas, deseos, presiones, ruido externo, interno, relaciones establecidas, roles sociales, familiares, debajo de todo lo que compone nuestra cabeza, hay un lugar al que poder acceder para saber algo que a simple vista no se sabe. La pregunta que nos llevamos haciendo desde el inicio de los tiempos es “¿cómo se llega hasta allí? Algunos lo hacen meditando, algunos boxeando, algunos bailando, cantando, reuniéndose en multitud, rindiendo culto., otros intoxicándose o viajando sin rumbo. Nuestro intento es este. Asistimos a una fiesta de voces fracturadas en el espacio. Nos adentramos en el espacio personal y ritual de gente que trata de comprender qué hacen ahí y por qué están teniendo unos encuentros que van mas allá de la pura lógica. Esta realidad se abre ante nuestros ojos. Este intento, como el nuestro, de averiguar “¿Por qué?”, y sobre todo, ¿cómo puedo hacer para saber de dónde viene todo esto?” es lo que vamos a presenciar. Veremos cómo el lenguaje puede ser el refugio del individuo que trata de curar la soledad, para compartirla con el resto del mundo. (Gon Ramos)

Dramaturgia: Gon Ramos

Autoría: Gon Ramos

Dirección: Gon Ramos

Ayudante de Dirección: Raquel Otazu, Luis Sorolla

Producción: In Gravity, Compañía Gon Ramos y Espacio Labruc

Distribución: Proversus

Compañía: Compañía Gon Ramos

Reparto: Itziar Cabello, Nora Gehrig, Daniel Jumillas, Marta Matute, Gon Ramos, Jos Ronda.

Escenografía: (Espacio Escénico) Gon Ramos

Iluminación: Miguel Ángel Ruz Velasco

Música: Jos Ronda

Espacio Sonoro: Matías Rubio

Diseño del Cartel: Javier Jaén

Fotografía: Pablo Bonal

Vídeo Promocional: Yogur piano

Fecha del Estreno: 22/02/2018

Teatro: Centro Dramático Nacional

Sala: Sala Francisco Nieva

Duración: 1h y 20 min aprox.

Género: Drama

Web Oficial: Yogur piano

Son 5 presencias + 1 pero en realidad son uno. Son variaciones de un mismo pensamiento compuesto de dos conceptos correlativos: por un lado, buscar el “detrás de” lo recibido, lo adquirido, lo aceptado, lo asumido para, por otro lado, intentar tras ese intento de despojo, encontrar una paz interior y un sentido a las cosas y a las relaciones aunque no siempre lo tenga. La puesta en escena se pone al servicio de esta estructura componiéndose de dos momentos. La “contaminación” intelectual, social y política citada anteriormente, que queda materializada por un espacio vacío, oscuro, representando un lugar de fiesta o de celebración o de desahogo según se mire, literalmente “invadida” por una música electrónica muy, muy alta. Este obstáculo para pensar, simboliza los estímulos externos continuos que impiden encontrar/conocer a los demás, y encontrarse/conocerse con uno mismo. En contraposición, aparece el segundo momento de la obra, donde ese mismo espacio diáfano, cobra más luz para que cada una de esas presencias puedan por fin expresar sus frustraciones, sin música de fondo claro. Como transición entre el momento uno y dos, un cantante lírico y un piano interpreta un tema en directo. Este impulso casi místico aparece como la música interna que cada uno busca a través de sus vivencias, ese ritmo interno que permite “estar” en armonía con el mundo. Como mencionábamos al inicio, esos 5 + 1 (el cantante) no son personajes, ¿qué son? Son cuerpos convulsos, habitados por pensamientos atormentados en busca de bienestar, de paz interna, de una dirección vital que tomar. Mientras tanto, aparecen cual átomos en órbita, soledades alineadas, incapaces de comunicar. Tantean el camino a través de la mirada, del contacto carnal, del baile, del deporte pero al final, el lenguaje y la poesía es el único medio que encuentran para expulsar esos pensamientos a veces circulares, a veces fragmentados, dependiendo de la obsesión de cada uno.

Formalmente hablando, es una obra fresca por esa postura filosófico-poética con guiños de comicidad por momentos. En efecto, la generación de los 30-40 años que hayan visto Yogur piano me entenderán. El autor se encuentra muy a gusto con ese discurso basado en la búsqueda del sentido de la vida pero ya vivida a medias, en esa encrucijada un poco absurda entre juventud y madurez donde te asalta inexorablemente ese “¿Pero…qué he hecho hasta aquí? Y si sigo así, ¿hacia dónde voy?”. Obra fresca sí, pero para nada ingenua, ya que juega con recursos teatrales sofisticados proponiendo una apuesta sólida y coherente. Mezcla adecuadamente praxis teatral performática con poesía y reflexión. El inteligente conjunto culmina con un final bastante osado sobre todo si se tiene en cuenta que se trata en este caso de un espacio grande, pero subraya la búsqueda planteada desde un principio: la imperiosa necesidad de pertenecer y/o conectar con algo o alguien para encontrar un sentido al orden del universo.

Cristina Vinuesa, ITEM

Hugo Álvarez Domínguez, Butaca en anfiteatro: «Yogur/Piano se ha convertido en una de las sensaciones del año en el Off madrileño»

Horacio Otheguy Riveiro, Culturamas: «Yogur piano: “Una fiesta en la que poder ser la mejor o la peor versión de uno mismo” »

Aldo Ruíz, El teatrero: » ‘Yogur piano: destellos de talento en una pieza desigual y provocadora que no deja indiferente a nadie»

José Miguel Vila, Diariocrítico: «Yogur/Piano, un poema teatral revelador, casi místico»

Ángel Esteban Monje, Kritilo: «Gon Ramos ha creado una experiencia teatral destinada a la síntesis de dos mundos a priori antagónicos»

«Yogur|Piano se ha convertido en una de las sensaciones del año en el Off madrileño, con constantes prórrogas y entradas agotadas cada semana…»

Hugo Álvarez Domínguez

Butaca en anfiteatro

«Gon Ramos y el resto del elenco han logrado expresar, desde una perspectiva fronteriza que permea desde el interior caótico hacia un exterior donde aún existe la humanidad, quebradiza, la resistencia y la esperanza en lo más íntimo de nuestras vidas atacadas.»

Ángel Esteban Monje

Kritilo

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