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Ya es la hora es una propuesta contemporánea de microteatro a partir de cinco personajes de El Quijote, de Miguel de Cervantes. Se trata de una dramaturgia en versos octosílabos según la norma establecida por Lope de Vega en su Arte nuevo de hacer comedias. El título alude a la noche de San Juan quince minutos antes de la medianoche, el Hostel Complutum sirve de escenario donde albergan las soledades y anhelos sus personajes. El público llega a la primera habitación del hotel y se sienta en la cama de matrimonio dispuesto a escuchar el discurso de la pastora Marcela. La actriz, Elisabet Altube -que interpreta a una Marcela exuberante que parece cubana- sale de la ducha y contesta la llamada de un cliente de la línea de un teléfono erótico. El discurso muestra la contradicción de una mujer del siglo XXI que trabaja dando placer por teléfono a los hombres y, sin embargo, no quiere trato con ellos y defiende su libertad. La dramaturgia se inspira en la historia del difunto pastor Grisóstomo, cuyo amor no es correspondido por la hermosa pastora, narración intercalada en los capítulos XII al XIV de la primera parte de El Quijote. La siguiente habitación nos muestra a una joven nerviosa, interpretada por Laura Mundo, que guarda en la mochila su ropa. Entra en el cuarto su hermano, encarnado por el actor Martín Puñal, y el público descubre que es gay y la quiere ayudar a liberarse de la educación represora de su padre para vivir plenamente la noche del solsticio. El hermano afirma llamarse Ambrosio que nunca terminó la universidad -parece remitir al estudiante amigo de Grisóstomo convertido en pastor. Ambrosio manda un mensaje al móvil de su amigo para que olvide a Marcela y conozca a su hermana, que está interesada en él. Toda esta escena se inspira en el encuentro de Sancho Panza con los dos hermanos en la ínsula de Barataria del capítulo XLIX. La tercera habitación se convierte en una sala de estar modesta con tapetes y la decoración de una casa de pueblo manchego, donde se descubre a la labradora Aldonza Lorenzo ya madura (interpretada por Pilar González). Se trata de una mujer que dialoga frente a la foto de su marido. La viuda también muestra sus contradicciones: el respeto al esposo ausente frente a la ilusión de ser amada por un caballero que le escribe y llama al timbre de su puerta. Aldonza pregunta a Teresa Panza por el triste hidalgo y enciende tres velas al difunto que coloca seguidamente en el suelo y salta sobre ellas queriendo dejar atrás el pasado; cuando se decide a abrir la puerta al caballero, nadie aparece. Finalmente, los espectadores de los diferentes grupos convergen en la recepción del edificio para ver la representación del último personaje. La escena presenta a Grisóstomo -encarnado por Pablo Gallego- jugando a la play antes de morir. Su monólogo es el más cómico de todos, ya que el actor relata con mucha energía sus intentos de suicidio fallido por no ser correspondido por Marcela. Una muerte entre trágica y cómica lo libera mientras los fantasmas del resto de personajes se sientan junto a él en el sofá. Es destacable la originalidad de la propuesta y la vitalista dirección escénica de Luis Tausía que ambienta estas cuatro piezas con canciones de Whitney Houston, Ricky Martin, Gloria Estefan y Star Wars. MicroAlcalá es el proyecto de una nueva compañía teatral nacida en 2015 en Alcalá de Henares. Su objetivo consiste en preparar piezas de corta duración y representarlas en espacios no convencionales para grupos reducidos de personas, además de investigar nuevas vías de expresión artística y adaptaciones en versión 3.0. Una apuesta de futuro que el tiempo se encargará de sancionar en un sentido o en otro.

 

Sol Montoya, ITEM

 

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