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Sinopsis: Selección de algunas escenas de Tío Vania, a través de las que se cuenta la historia de la obra de Chejov.

Dramaturgia: Lola Blasco

Adaptación: Álex Rigola

Dirección: Álex Rigola

Compañía: Festivla Temporada Alta, Heartbreak Hotel, Titus Andrònic SL, Teatros del Canal

Reparto: Ariadna Gil, Irene Escobar, Luís Bermejo y Gonzalo Cunill

Escenografía: Max Glaenzel

Construcción de Escenografía: Xarli y Pascualín Estructuras

Fecha del Estreno: 23/11/2017

Teatro: Teatros del Canal

Sala: Negra

Duración: 1 hora 10 minutos

Género: Tragedia

Web Oficial: Teatros del Canal

antunanoMichael Thalheimer, uno de los directores de escena de referencia en Alemania, trabaja desde hace años con textos clásicos (Eurípides, Lessing, Goethe, Hauptmann, Ibsen, Chejov, etc) realizando una importante tarea de estilización, selección escenas, reducción de personajes, eliminación de subtramas, para quedarse con lo que estima importante para desarrollar su núcleo de convicción dramática. En este proceso, los textos se aligeran, se esencializan, al tiempo que pone el foco en determinados personajes, sobre los que practica un amplio estudio para darles más sustancia que en el original. Álex Rigola en su lectura de Tío Vania, Heartbreak Hotel, efectúa un trabajo muy próximo, sin que de esta identificación desee sacar mayores conclusiones, aunque con algunos enfoques personales sobre los que escribiré.

Reduce la historia a cuatro personajes, Varia, Sonia, Yélena (la esposa del viejo y decadente profesor, Serebryakóv, padre de Sonia) y Ástrov (el médico), y a los conflictos que se arman entre ellos. Desaparecen otros temas porque no son necesarios para contar la frustración profunda en la que se hallan inmersos estos personajes, al no ser correspondidos por la persona que aman y, por ello, carecer su vida de sentido. Todos en Heartbreak Hotel como en la comedia de Chejov parecen muertos vivientes. Concentración de conflictos, sucesión sin descanso, ausencia de escenas anticlimáticas entre los personajes, pero poca labor de introspección en ellos. Algo se apunta en Yélena, pero se queda en un esbozo, que no se retoma en sucesivas escenas.

Junto a esta versión, muy intervenida también en el plano del lenguaje (versionadas y sintetizadas las amplias perífrasis chejovianas y actualizado el lenguaje, sin vulgarismos), Rigola propone un concepto minimalista de la escenificación: los cuatro actores junto a unos 60 espectadores están encerrados en un espacio de madera de pino, con un área de actuación de unos 8 metros cuadrados, que crea una atmósfera opresiva en relación a los personajes y de desvalimiento por la carencia de objetos (solo dos sillas y un ordenador), pues no hay más apoyo que el que pueden darse los personajes con sus relaciones (sin querer acuden a mi memoria por el concepto, Emilia Galloti o Las ratas, aunque el director alemán que también practica un minimalismo escénico no incorpora a los espectadores al dispositivo, como hace Rigola).

En este ambiente minimalista, los actores con un vestuario contemporáneo y corriente, permanecen casi todo el tiempo frente a los espectadores, apoyados o próximos a la pared del fondo, muy atentos a las palabras que les atañen y ensimismados, cuando se pronuncian fragmentos de la obra que no “deben” escuchar (Tres hermanas, otra vez Thalheimer). Se llaman por sus nombres de pila (los actores) y hablan en susurro; la fábula se narra con el tempo habitualmente lento con el que se representa a Chejov en España, incidiendo en los perfiles más tristes de unos personajes que se aburren por la monotonía de la vida y la falta de arrestos para salir de ella.

En este concepto minimalista de la puesta en escena, el director contiene la gestualidad de los actores, se mueven poco y les pide un recorrido emocional psicologista y una búsqueda de la verdad, que con naturalidad y sin artificio ejecutan. Los actores están bien, mejor las mujeres: quizá sea lo más destacable de Heartbreak Hotel junto al experimento en diversas técnicas de interpretación que es marca de la casa Rigola, como el interés por el teatro alemán, que acaso debiera filtrar más en una poética propia.

José Gabriel López Antuñano

ARES – UNIR

 

 

 

Aldo Ruiz, El teatrero: “Rigola logra plasmar la esencia de Chéjov en una caja mágica que desprende luz y mucha verdad”.

Javier Villán, El Mundo: “Álex Rigola en estado puro”.

José-Miguel Vila, Diario Crítico: “Vania (escenas de la vida): melancolía y angustia otoñales”.

Marcos Ordóñez, El País: “Vania, la versión libre de la obra de Chéjov que firma Àlex Rigola, es pura orfebrería”.

Ángel Esteban Monje, Kritilo: “Álex Rigola nos encierra con los cuatro personajes principales de la obra de Chéjov, para adentrarnos en la esencia de su angustia”.

 

 

Rigola logra plasmar la esencia de Chéjov en una caja mágica que desprende luz y mucha verdad.

Aldo Ruiz

El teatrero

Vania, la versión libre de la obra de Chéjov que firma Àlex Rigola, es pura orfebrería.

Marcos Ordóñez

El País

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