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Sinopsis: La acción se sitúa en un camping, a las afueras de Minneapolis (EEUU), en la actualidad. Allí, junto a una vieja caravana alquilada, se encuentra Linda (28 años), acompañada de su madre Paloma (55), y su hermana pequeña Robin Rose (22). Es la familia Clarkson. Una familia española. Nada, salvo sus nombres, les diferencia de los vecinos de su barrio: Tetuán. Hasta EEUU han viajado para reencontrarse con Warren: el norteamericano del que Paloma se enamoró en el Madrid de los 80, el padre de Linda y Robin Rose. El hombre que les prometió una vida americana, pero que les abandonó cuando Linda era adolescente, regresando a su país de origen sin dejar más rastro que su recuerdo, canciones country, la tradición del Día de Acción de Gracias y un apellido anglosajón.

Dramaturgia: Lucía Carballal

Autoría: Lucía Carballal

Dirección: Víctor Sánchez Rodríguez

Ayudante de Dirección: Antonio Escámez

Producción: LA ZONA

Ayudante de producción: Sara Brogueras

Producción ejecutiva: Jair Souza-Ferreira / Elisa Fernández

Reparto: César Camino Esther Isla Vicky Luengo Cristina Marcos

Escenografía: Alessio Meloni

Iluminación: Luis Perdiguero

Vestuario: Guadalupe Valero

Música: Luis Miguel Cobo

Fotografía: Javier Naval

Fecha del Estreno: 15 diciembre 2017

Teatro: Teatro Palacio Valdés, Avilés/Teatro Galileo Madrid

Otros Espacios: Teatro Galileo, Madrid

Duración: 1:26:33

Género: Drama

 

 

Crítica teatral de Una vida americana

Almudena Gavala – Alumna en prácticas máster UCM

Una vida americana «no es una obra biográfica –explica Lucía Carballal–; de mi experiencia solo he tomado el punto de partida». Una vida americana se estrena en Avilés en diciembre de 2017 y en el Teatro Galileo entrado ya el 2018 con un buen respaldo de la crítica.

Sobre una escenografía fija de espacio único, una caravana y una mesa con varias sillas en un bosque de pinos, mientras suena el himno americano, desvela el ambiente en el que se desarrollarán todas las escenas de la obra, pero la atmósfera es agridulce a pesar de que celebren el 4 de julio.

Paloma (Cristina Marcos) accede a viajar a Minnesota con sus dos hijas, Linda (Esther Isla) acompañada de su novio Levi (César Camino) y Robin Rose (Vicky luengo), la hija-hijo menor, para que Linda serene su vida y cierre las heridas que su padre americano dejó cuando se fue. Pero no será solamente Linda la que muestre sus heridas. Lucía Carballal habla de la ausencia, de los sueños anquilosados, del vacío existencial cuando una no se encuentra y retorna una y otra vez a las mismas coordenadas en las que se sintió plena. Y desde la distancia organizan las piezas del puzzle que faltan; porque falta el padre, falta un centro, ¿falta una identidad sexual definitiva?, falta la culminación de la promesa, el sueño americano. Y no falta la reflexión crítica a todas esas faltas que creemos que nos constituyen como individuos, como personas, como país… «Pero ahí seguimos, – advierte Robin Rose, de pie en la mesa del camping- con el tono cetrino de la orfandad, buscando al padre, buscando el género. ¿Hombre o mujer? ¿Qué son las dos Españas, sino esa búsqueda desesperada del género? Uno pugnando por dominar al otro, ¿para qué? España no tiene género». Y la tristeza invade muy sutilmente la atmósfera de Una vida americana.

El resultado final es una buena obra en la que los actores, brillantes todos, lejos de estereotipar los personajes que representan, viven en cada uno de ellos desde una completa naturalidad acercándonos el mensaje: «para poder asumir lo que uno es -explica la autora- hay que afrontar el pasado; pero eso no supone quedarse atrás».

Estrella Savirón, “Una vida a americana, de Lucía Carballal”, A golpe de efecto, [9]

 

Marcos Ordóñez, “Perdidos en Minnesota” , EL PAÍS, [10]

 

Liz Perales, “América como refugio”, El Cultural, [8]

 

Juan Ignacio García Garzón, “Una vida americana”: la normalidad de lo diferente”, ABC, [9]

 

Aldo Ruíz, “Una vida americana’: soberbia interpretación de cristina marcos en uno de los montajes más atractivos y sugerentes del momento”, El teatrero, [8]

 

 “Es una buena obra en la que los actores, brillantes todos, lejos de estereotipar los personajes que representan, viven en cada uno de ellos desde una completa naturalidad acercándonos el mensaje: «para poder asumir lo que uno es -explica la autora- hay que afrontar el pasado; pero eso no supone quedarse atrás».”

Almudena Gavala

Alumna en Prácticas, Máster UCM

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