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Sinopsis:

Seis actrices habitan las vidas de Violeta Parra, Alejandra Pizarnik, Sylvia Plath, Alfonsina Storni, Anne Sexton y Virginia Woolf . A partir de la recopilación de textos, titulares y entrevistas, cada actriz “acoge” a una de estas artistas que han pasado a la historia no solo por su legado creativo, sino también porque decidieron poner fin a sus vidas. Este hecho pasa a convertirlas irremediablemente –a ojos de los críticos, estudiosos y de la sociedad en general– en lo que ha dado en llamarse “poetas suicidas”. Son muchas las ocasiones en las que el acto del suicidio parece haber tomado más relevancia que su trabajo en sí, o incluso se sugiere haber ganado en calidad debido a ello.

En Una enloquecida aventura interior, las vidas de estas mujeres convergen en un mismo lugar, un espacio de aislamiento, de reclusión. Lugar de cura y recuperación, ya sea obligada o voluntaria. La decisión de que los personajes deambulen en este espacio surge por la concepción que prima en el imaginario colectivo cuando nos referimos a ellas.

Pero hemos querido ir más allá, al igual que lo hicieron las poetas. A pesar de la enfermedad o de los diversos intentos autolíticos y posteriores suicidios, el denominador común en estas mujeres es que eran creadoras. Su labor artística condicionaba sus vidas más allá de su estado mental.

Por ello, en nuestra obra los límites entre la realidad y sus propias creaciones se difuminan. Nos movemos en dos mundos paralelos: el real, en tiempo presente, es un hospital psiquiátrico con sus horarios, tareas y medicación; y el mundo imaginario, que se llena de sus recuerdos, pensamientos, anhelos, en definitiva, de sus creaciones.

Nuestras poetas saltan del presente-real a su pasado (imaginario o no) habitando sus vidas como si fuese la primera vez.

Los personajes dejan constancia sobre el escenario de lo que las poetas ya hicieron sobre el papel: el arte fue su forma de vida.

Una enloquecida aventura interior, de la compañía Essere Colpito, forma parte de la I Residencia Artística El Pavón Teatro Kamikaze.

Dramaturgia: creación colectiva de Sandra Holguín, Marta Maestro, Sheyla Niño, Raquel Varela y Raquel Verdugo. Incluye tres fragmentos de los diarios de Alejandra Pizarnik

Autoría: Sheyla Niño y Aldana Herrera Möller

Dirección: Sheyla Niño

Compañía: Essere Colpito

Reparto: Silvia Herraiz, Aldana Herrera Möller, Sandra Holguín, Marta Maestro, Sheyla Niño, Raquel Varela y Raquel Verdugo Matesanz

Movimiento: Alberto Ferrero

Espacio Sonoro: Manu Solís

Fotografía: Nacho Laseca

Fecha del Estreno: 9/05/2018

Teatro: Pavón Kamikaze

Duración: 60 minutos

Género: Drama

Web Oficial: Una enloquecida aventura interior

 

 

 

El Teatro Pavón Kamikaze, suele distinguirse del resto por el sinfín de iniciativas que lleva a cabo orientadas a la crítica contextual. Con el objetivo de agitar conciencias y proponerse como un motor de cambio, distintivo y exquisito gestado desde el arte teatral no apto para todos los públicos. Nada más hay que detenerse un segundo en su programación para saber de qué estoy hablando. Algo así como los Cultural Studies del panorama teatral madrileño.

 

El 9 de mayo estrenaron Una enloquecida aventura interior, el resultado final de un proyecto propio llamado i Residencia Artística. Ocho mujeres sintieron la necesidad de recuperar la figura de siete titanes de la literatura cuyo nexo era el suicidio. Desde ellas abogaron por reconstruir su figura más allá de su final trágico utilizando el teatro como medio. Quiénes eran, cómo vivían, qué sentían, qué las atormentaba… Nace, por ende, un texto fruto de la puesta en común con todos los elementos a su favor para triunfar, sin embargo, el resultado fue la banalización de una realidad mucho más compleja que arrastró al público con ella. La facilidad de señalar a la madre, al marido o a los hijos, al contexto en suma, como culpables de las desgracias de estas mujeres. ¡Y qué bien queda!, feminismo del barato, del que vende. El que huye de la autocrítica.

 

Las referencias literarias estaban tomazas desde la superficie, el trabajo actoral se sumió en los clichés de la mujer histérica y la puesta en escena parecía trabajo de secundaria cual adolescentes ilusionadas con falta de bagaje crítico, teórico y literario.

 

No había ni un deje de comicidad en la obra y los allí presentes no paraban de reír. Risa provocada por el alivio cómico. Se debe ser prudente cuando se trabaja lo grotesco, la risa indica desacierto en el enfoque. Por ejemplo, se da un momento en el que las escritoras se alinean en el ejército de la maternidad y el personaje de Woolf actúa de general. En ese momento el público no paraba de reír cuando la realidad era muy dura. Y no, no es culpa del público sino de las formas de emisión. Cito un ejemplo como podría citar la pieza desde el principio hasta el final.

 

La imagen del Pavón Kamikaze se comercializa como un teatro fuera del canon cuyo deseo es situarse en la periferia alcanzando esferas marginadas. Situarse ahí no es sinónimo de apertura, de sobra se conoce el valor hogaño de lo aparentemente marginal.  En su apuesta por obras como estas se llega a darse un elitismo y sectarismo mucho más fuerte, incluso, que el de los teatros tradicionales.

 

No, no apto para todos los públicos.

Ana Atabey Curbelo, ITEM

José-Miguel Vila, Diario Crítico: “Una enloquecida aventura interior: mujeres artistas frente al mundo”

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