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Sinopsis: Blanche, es una mujer madura y decadente que vive anclada en el pasado. Ciertas circunstancias la obligan a ir a vivir a Nueva Orleáns con su hermana Stella y su cuñado Stanley un hombre rudo y violento. Blanche oculta un escabroso pasado que la ha conducido al desequilibrio mental. Su inestable conducta provoca conflictos que alteran la vida de la joven pareja.

Dramaturgia: José Luis Miranda

Autoría: Tenessee Williams

Adaptación: José Luis Miranda

Versión: José Luis Miranda

Dirección: Mario Gas

Ayudante de Dirección: Montse Tixé

Producción: Juanjo Seoane

Producción ejecutiva: José Ángel García

Distribución: Teatro Español

Compañía: Teatro Español

Reparto: Vicky Peña, Roberto Álamo, Ariadna Gil, Álex Casanovas, Anabel Moreno, Alberto Iglesias, Pietro Olivera, Ignacio Jiménez, Jaro Onsurbe, Mariano Cordero, Linda Maribel-Jean Claude (voz en off).

Escenografía: Juan Sanz y Miguel Ángel Coso.

Construcción de Escenografía: Juan Sanz y Miguel Ángel Coso.

Iluminación: Juan Gómez Cornejo

Videoescena: Álvaro Luna

Vestuario: Antonio Belart

Realización de Vestuario: Antonio Belart

Música: Álex Polls

Espacio Sonoro: Álex Polls

Fotografía: Javier Naval

Vídeo Promocional: Paz producciones

Fecha del Estreno: 04/02/2011

Teatro: Teatro Español

Duración: 120 minutos

Género: Drama

Un tranvía a medio Gas.

Francisco Manuel González Romero.

Alumno en práctica Máster de Teatro y AAEE (UCM)

Quizás Un tranvía llamado deseo sea de las obras más representadas de la historia de la literatura, y su autor, Tennessee Williams de los autores más reconocidos. En esta adaptación, el director Mario Gas se acerca muchísimo a la versión cinematográfica de Elia Kazan, bien por la duración, la escenografía o porque la mayoría de sus escenas resultan muy similares a la película protagonizada por Marlon Brando y Vivien Leigh. Sin ir más lejos la escena tan conocida del grito “Stella” es prácticamente un calco al film. El personaje de Stanley, magníficamente interpretado por Roberto Álamo, se sitúa al principio de las escaleras como en la película. Esto es algo lógico y a mi parecer acertado, ya que de esta forma el director consigue que el público se traslade automáticamente a la mítica escena. Hablando de Stanley, en esta versión puede parecer que el personaje es menos agresivo que el interpretado por Brando. Por destacar un ejemplo, la escena donde Kowalski coge la radio y la tira por la ventana, aunque sigue siendo un momento de tensión importante, en la obra resulta menos violento. No solo por este momento, sino por su forma de comportarse con Stella después de esto y por la interpretación de Marlon Brando en toda la película.

Siguiendo con los personajes, hay diferencias también en el de Mitch. En la película el personaje parece mucho más tierno e inocente que el que interpreta Álex Casanovas en la obra. Esto no significa que sea negativo, más bien al contrario, ya que en el film, bajo mi punto de vista, el personaje de Mitch resulta demasiado permisivo o bonachón, pudiendo recordar a Mr. Cellophane de Chicago. En cuanto a los personajes de Stella y Blanche, tanto Ariadna Gil como Vicky Peña, me recordaban bastante a los de la película y la químia entre ellas está cien por cien patente. En general todos los personajes son interpretados de manera sublime, pero en ocasiones el ritmo se cae debido a las numerosas pausas, que son necesarias, pero que a diferencia del medio audiovisual no nos permite ver de manera más clara qué y cómo piensa el personaje.

La obra se presenta con una escenografía realista dividida en tres niveles diferenciados mediante tarimas. Para esto la iluminación juega un papel importante y delimita el espacio en el que transcurre la acción principal. Además las videoescena  y la música resultan bastante efectivas para los cambios de escenografría y los momentos de tensión. Añado, que en los cambios de escena el director da pistas de lo que va a suceder a continuación, no como hacía Brecht explicando lo que va a suceder, sino mediante imágenes simbólicas de las situaciones que se van a dar. Destacar como he nombrado anteriormente la música, que por sí sola crea la atmósfera de la escena, como por ejemplo en el monólogo de Blanche con Mitch. Aquí Vicky Peña hace una obra maestra.

Para concluir, la obra realista dirigida por Mario Gas, corriendo los tiempos que corren, puede que sea un poco arriesgada o no. Me explico. Hoy por hoy, un público generalista está acostumbrado a un tipo de teatro más económico en cuanto a tiempo se refiere. De sobra son conocidas las obras extensas de Angélica Lidell, pero son obras que tienen su público. Estoy seguro de que Mario Gas también tiene su público y habrá gente que va a ver montajes suyos por su dirección, pero, el público que va al teatro a ver un clásico como un Un tranvía llamado deseo y va a ver algo que ha visto ya en cine, ¿espera ver algo que le sorprenda o quiere ver esa obra tal cual? Ahí está el debate.

Marcos Ordóñez, “Notas sobre ´Un tranvía llamado deseo`”, El País [9/10]

Entrevista:

Mi reino por un caballo “Mario Gas dirige: ´Un tranvía llamado deseo`”, RTVE

“Si esa química no se advierte, la frase capital, “esto es algo que los dos teníamos pendiente” es el simple y terrible pórtico de una violación, de una venganza casi isabelina”, Marcos Ordóñez, El País.

Marcos Ordóñez

El País

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