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Título: Tu mano en la mía. Las cartas entre Chéjov y Olga Knipper.

Crítica: Nicolás Gallego Fernández

Sinopsis: Una hermosa historia de amor. Solo que esta es especial porque trata de dos personas únicas en circunstancias excepcionales. Antón Chéjov conoció a la actriz Olga Knipper en una lectura del Teatro del Arte de Moscú. Primero fueron amigos, luego amantes y, finalmente, marido y mujer. En los apenas seis años que duró su relación se cruzaron más de 400 cartas. A través de ellas, Carol Rocamora recrea, de forma emocionante y divertida, la historia de dos seres que se sienten, se anhelan y se extrañan y, al mismo tiempo, asistimos a la creación de las grandes obras del autor ruso. Una obra que la British Theatre Guide de Londres ha calificado de conmovedora y llena de fino humor.

Autoría: Carol Rocamora

Traducción: Santiago Sánchez y Paloma Rojas

Versión: Santiago Sánchez y Paloma Rojas

Dirección: Santiago Sánchez

Producción: Ana Beltrán

Ayudante de producción: Paca Mayordomo

Distribución: Elena Millán

Compañía: L´OM-Imprebís

Reparto: Rebeca Valls y José Manuel Casany

Escenografía: Dino Ibáñez

Construcción de Escenografía: Jordi Castells

Iluminación: Rafael Mojas

Vestuario: Elena S. Casales

Realización de Vestuario: Cornejo

Música: Víctor Lucas

Fecha del Estreno: 4 de noviembre

Teatro: Fernán Gómez

Sala: Jardiel Poncela

Duración: 80 minutos

Género: Drama amoroso

Web Oficial: https://www.teatrofernangomez.es/actividades/tu-mano-en-la-mia

Tu mano en la mía. Las cartas entre Chéjov y Olga Knipper

Nicolás Gallego (Alumno del Máster de Teatro y Artes Escénicas UCM)

 

Un amor epistolar vivido y disfrutado especialmente bajo el amparo de las 400 cartas que Anton Chéjov y Olga Knipper se escribieron durante su relación amorosa recoge la autora Carol Rocamora bajo la dirección de Santiago Sánchez en la obra teatral Tu mano en la mía. El actor José Manuel Casany y la actriz Rebeca Valls encarnan los personajes protagonistas. Estos son los dos únicos personajes en escena durante todo el transcurso de la obra.

Sin duda alguna, esta obra representada hasta el 28 de noviembre de 2021 en el teatro Fernán Gómez de Madrid, refleja una apasionante historia de amor a través de la figura de dos artistas de la época, un escritor y una actriz de principios del siglo XX en la cual, se muestra a la perfección cómo sucedían las relaciones personales, la responsabilidad y fidelidad que se tenían entre ambos para luchar por su amor y las dificultades que se encontraron debido a la enfermedad de él y a la profesión de ella. En cambio, nada les paró y nada les resultó suficiente para celebrar y vivir su amor hasta el final de los días de Chéjov. Lo intentaron disfrutar juntos y a distancia hasta el último aliento del escritor.

A través de una escenografía fija, invariable, los personajes se desplazan por dos realizadas físicas, el despacho del escritor y un banco de madera, ambos están ubicados uno a cada lado del escenario. Por lo tanto, recrean un espacio único, un espacio patente en el cual, durante el transcurso de la obra los actores a través de un tiempo ausente irán mencionando mediante el recurso de su voz dónde se ubican y sitúan según la cronología de las cartas. El contexto cronológico y el marco del paso del tiempo transcurrido en la obra ocupan sus seis años de relación e historia entre 1899 y 1905.

Con relación a la interpretación de los actores, cabe destacar el papel sublime de Rebeca. En diversas ocasiones logra emocionar al espectador con su interpretación, dicción y su prodigio para llorar en escena con total naturalidad. Logra provocar y suscitar así mayor empatía en el espectador. Los vaivenes de la tonalidad vocal de los actores en base a al sentido de las frases hace que los actores proyecten más o menos la voz emulando ambientes más íntimos o abiertos. Pero sin duda, el elemento destacable de la interpretación de ambos es la dificultad que presenta el texto narrativo al estar escrito en tercera persona, es decir, hay momentos en los que ellos mismos ejercen como narradores de la historia, al mismo tiempo que, en primera persona, interpretan las palabras de los personajes.

Con respecto a la escenografía y sirviéndose del prodigio de la palabra, en esta ocasión con tan solo la recreación de un despacho/ escritorio, un banco de madera, una silla de mimbre en un segundo plano y un burro al mismo nivel, trasladan al espectador por toda la geografía de Rusia que la obra menciona. El dinamismo de esta se agolpa por la inquietud de los personajes moviéndose por el escenario de un sitio para otro al ritmo de la intensidad que reflejaban las palabras y el amor de ambos.

Las luces empleadas son un fuerte elemento potenciador de este posicionamiento en escena, pues recrean tonalidades más cálidas y más frías según la estación del año que ocupase la escena en su transcurso y, de igual modo, cambiaban en función de la emoción que se quería transmitir en ese momento.

El vestuario es una mezcla entre el siglo XX y las primeras décadas del siglo XXI, es decir, ambos portan de cintura para arriba las vestiduras típicas tanto de hombre como de mujer del siglo XX, en cambio, de cintura para abajo ambos lucen un vaquero en tonalidad grisácea tal cual podríamos usar hoy día en nuestra rutina diaria, sin embargo, el estilo de los zapatos vuelve a reflejar la época del siglo pasado. Él no tiene ningún cambio de vestuario hasta el final, bastante significativo, por cierto, pues se coloca un dos piezas blanco y un pañuelo de color rojo sobre los hombros, emulando al espíritu del escritor una vez fallecido. Ella, por el contrario, a mitad de escena se coloca una falta con volantes traseros y una cola granate. Esta lucirá dicha falta hasta el final de la obra. Otro atuendo característico y, por el cual, dará pistas al espectador de que la obra se contextualiza en una ciudad fría como Moscú, será el empleo del abrigo, prenda que utilizan para emular sus salidas a la calle.

En definitiva, todos los elementos de esta obra giran en torno al poder de las palabras que Chéjov escribió para Olga Knipper y viceversa, pues estas frases dotadas de gran ritmo y poesía son el eje central de la obra, de ahí la minuciosidad y simpleza de la escena en cuanto a nivel escenográfico y número de actores. Sí bien es cierto que, en ocasiones, el excesivo movimiento de los actores en un espacio tan reducido produce cierta distracción para el espectador, dificultando su atención en escuchar y comprender su discurso. Discurso que en varias ocasiones tiende a extenderse en demasía, provocando la evasión del espectador. Sin embargo, es tan potente el mensaje de la obra que logrará pellizcarte el corazón y logrará emocionarte y vivir su historia de amor como si de la tuya se tratase. [7/10]

Julio Bravo, “Tu mano en la mía, el amor de Chéjov y Olga Knipper a través de sus cartas”, ABC [8/10]

Patricia Segura, “El amor epistolar de Antón Chéjov y Olga Knipper: pasión, ausencia, engaños y anhelos”, El País, [8/10]

Antonio Castos, “‘Tu mano en la mía’, el amor de Chejov”, Madrid diario [6/10]

Saul Fernández, “Así se gesta un estreno teatral en Avilés: La nueva España es testigo de los preparativos de la obra «Tu mano en la mía», La nueva España [7/10]

Javier López Rejas “Chéjov y Olga Knipper, a vuelta de correo”, El Cultural [6/10]

Diego Da Costa, Rebeca Valls y José Manuel Casany reviven la historia de amor de Antón Chéjov y Olga Knípper en «Tu mano en la mía», Cine Gavia [8/10]

 

 

«Es tan potente el mensaje de la obra que logrará pellizcarte el corazón (…) emocionarte y vivir su historia de amor como si de la tuya se tratase.»

Nicolás Gallego Fernández

Alumno del Máster de Teatro y Artes Escénicas UCM

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