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Sinopsis: “The Holy Trinity es una exploración visceral del concepto de mujer y de cómo, desde su origen, ha sido una de las palabras más maleables y vilipendiadas de la historia. El ser mujer ha estado condicionado por factores externos como la sociedad, la política o la religión, que han influido en la construcción mental colectiva y personal del papel del género femenino. El coreógrafo Eduardo Vallejo Pinto nos empuja a un trabajo físico e introspectivo que sacude nuestro ecosistema vital y las creaciones erróneas y absolutas sobre los arquetipos femeninos y lo expresa con una articulación del lenguaje basada en una metodología propia que tiene como enfoque que el movimiento de cada individuo es tan único como una huella dactilar.”

Dirección: Eduardo Vallejo Pinto

Producción: Batbox Productions

Coordinación técnica:

Compañía: Ogmia Dance Company

Reparto: Yaiza Ca ro Martinez, Michela Lanteri, Marta Pomar, Yadira Rodríguez, Lisvet Barcia

Iluminación: Kira Argounova

Movimiento: Eduardo Vallejo Pinto

Vestuario: Eduardo Vallejo Pinto

Música: Iván Solano

Espacio Sonoro: Iván Solano

Fotografía: Alba Muriel Meléndez

Vídeo Promocional: Belén Herrera de la Osa

Fecha del Estreno: 01/05/2021

Teatro: Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa

Sala: Sala Guirau

Duración: 55 min

Género: Danza contemporánea

El rito es danza y tiene su origen en las vísceras

Javier Ramírez Serrano – Instituto del Teatro de Madrid

 

The Holy Trinity es un bombardeo a los sentidos. Eduardo Vallejo Pinto oficia un rito ensordecedor a través de cinco cuerpos femeninos que marcan con fuerza su huella en el escenario.

La pieza de Ogmia es un viaje a través de la historia de la danza moderna y contemporánea. Como en el uso del suelo de Wigman o Graham, hay en la construcción física de The Holy Trinity una intención clara por conectar las vísceras con el linóleo del escenario. El peso del pubis de las bailarinas se vuelve difícil de sostener con el avance de la pieza. Existe una evidente atracción uterina con el piso. Como reza la presentación de su coreógrafo, la pieza explora el mismo concepto de mujer, y lo hace desde las entrañas. Sus cinco intérpretes trabajan claramente desde su estricta individualidad como bailarinas y lo hacen con una gran exigencia física. Todas ellas bien diferenciadas en la gama de movimiento, característica en la que Eduardo Vallejo insiste continuamente en sus entrevistas.

The Holy Trinity no es una obra cómoda para las espectadoras. Por un lado, el ritmo es altísimo. La música electrónica impone un ritmo y un volumen excesivo que en ocasiones desequilibra la vista y la escucha. Este estruendo marca una danza sin tregua que ofrece una sensación taquicárdica, incluso cuando los cuerpos descansan. La estructura coreográfica es sencilla e insiste entre escenas grupales y solos, subrayando aún más la identidad dancística de cada cuerpo. Estos se diferencian a su vez en el diseño de vestuario, que disfraza de sacerdotisas a las protagonistas de este rito con diferentes atuendos color hueso.  La ausencia de elementos escenográficos dirige todo el protagonismo a la iluminación. Esta recalca las trayectorias de movimiento. Cenitales difusos en los momentos más grupales y las trayectorias circulares, luces duras directas en los solos diagonales, y algunos momentos de contra jugando con el ciclorama de la sala Guirau. No destacó en el Fernán Gómez especialmente el trabajo de luces en una obra que pide a gritos que la escena sufra al mismo nivel que los cuerpos de sus bailarinas y los oídos de las espectadoras. The Holy Trinity es un grito que se desgarra antes de llegar a su clímax. Su alto ritmo acaba agotando, perdiendo parte de su fuerza.

Tanto en su planteamiento físico, su temática y parte de sus inspiraciones, la última pieza de Ogmia recuerda parcialmente al trabajo que hizo Damien Jalet para el remake del film Suspiria en 2018. Esta obsesión por el suelo, por la exploración física de la feminidad desde los límites y la concepción de la danza como una especie de canal para desentrañar conceptos complejos de comprender.

The Holy Trinity marca un camino muy interesante para encontrar a través de la danza un acceso a conocimientos imposibles de alcanzar por otro medio. Eduardo Vallejo Pinto y su compañía Ogmia recogen el testigo de toda una tradición dancística que ha buscado respuestas más allá de este mundo a través del movimiento de los cuerpos. El rito es danza y tiene su origen en las vísceras.

Entrevista: Teresa Bazarra Urquidi, “Eduardo Vallejo: «Me gusta que la danza huela a entrañas, a matriz»”, The objective

Entrevista: “Eduardo Vallejo Pinto y su compañía Ogmia estrenan “The Holy Trinity”, Artesfera

Biografía: Marta Abad Molina: “Ogmia”, Dance from Spain

 

“Eduardo Vallejo Pinto y su compañía Ogmia recogen el testigo de toda una tradición dancística que ha buscado respuestas más allá de este mundo a través del movimiento de los cuerpos. El rito es danza y tiene su origen en las vísceras.”

Javier Ramírez Serrano

Instituto del Teatro de Madrid

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