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Sinopsis: En Europa –una masa de tierra dividida por fronteras, idiomas, religiones y barreras geográficas– el fenómeno de la migración siempre ha existido. Es una forma de sobrevivir y una forma de rebelarse, una posibilidad de comenzar de nuevo, pero también de quemar los puentes y dejar todo atrás. Escrito, coreografiado y dirigido por el artista sueco Jo Strømgren, The Door viaja a través de diferentes períodos históricos y regiones europeas para descubrir, en una combinación de movimiento y danza, los patrones que han marcado los movimientos migratorios de nuestro continente, de nación a nación.

Autoría: Jo Strømgren

Dirección: Jo Strømgren

Ayudante de Dirección: Dominyka Skarbaliūtė, Giedrė Kriauĉionytė

Producción: Jo Strømgren Kompani / Lithuanian Natinal Drama Theatre

Compañía: Jo Strømgren Kompani

Reparto: Diana Anevičiūtė, Rytis Saladžius, Ugnė Šiaučiūnaitė, Žygimantė Jakštaitė, Rasa Samuolytė, Rimantė Valiukaitė, Augustė Pociūtė y Mantas Stabačinskas

Escenografía: Goda Palekaitė

Iluminación: Vilnius Vilutis Asistente: Sima Jundulaitė

Movimiento: Jo Strømgren

Fecha del Estreno: Anykščiai, Lithuania, 5th of October 2018 Madrid: 23, 24 noviembre 2019

Teatro: Pavón Kamikaze

Duración: 75 minutos

Festivales: 37 Festival de Otoño

Premios: olden Stage Cross 2018, the highest Lithuanian theatre award for Best choreographer of the Year by Jo Strømgren, Rytis Saladzius for Best actor, Vilius Vilutis for Best light design and Goda Palekatité for Best scenography

Web Oficial: https://jskompani.no/productions/36

Epilepsia? ne, tanze

Hay un álbum ilustrado, The Arrival, de Shaun Tan, que expone sin palabras el proceso de llegada a una tierra nueva. Los signos son desconocidos, y a cada página uno se adapta a las normas de lo ajeno exactamente igual que el protagonista al que acompaña.

Con el mismo lirismo, la misma sensación de extrañeza simbólica que de alguna forma alude a lo familiar, Jo Stromgren, junto a al Lithuanian National Drama Theatre, arrastra al espectador a una tierra nueva con The Door. La llegada del público al universo propuesto se traza con una fuerte división generada con la escenografía: una pared.  Eso sí, se trata de una pared llena de ventanas, con una puerta. Hay grietas, hay posibilidades con las que el elenco de nueve intérpretes no dejará de jugar durante toda la representación. Hay por tanto, en esta danza-teatro donde el cuerpo no es más que una tesela en un juego de referencias, un coqueteo constante entre dentro y fuera, entre formar parte de, y no, entre estar a un lado de la famosa puerta, The Door, o al otro.

Como si una página nueva de The Arrival se tratara, vamos entendiendo que el elenco participa de unas normas establecidas en cada escena, descifrando las viñetas cuando el lenguaje nos es ajeno. Mediante el uso del grupo, sus dinámicas y sus reacciones –jugando con un idioma inventado basado en los idiomas de Europa del este– se incide en la voluntad satírica, alegórica del conjunto.

Se observa una especie de sociedad en miniatura como encerrada en una caja de cartón, deseando huir, deseando mejorar, desvelando las miserias de la condición humana. Parte de lo particular: todos queremos ganar al juego de las sillas, todos queremos seguir a la pelota cuando se cuela por el otro lado del muro.  Y llega, en su conjunto visual, a lo general, humano, histórico: las sociedades que tiran sus muertos a la basura, el castigo por huir, el miedo a no pertenecer, la soledad del emigrante, el foco en los victimarios…

Gran parte de la consistencia de las imágenes conseguidas, en un profundo lirismo, se basa en la inteligencia y audacia del director de iluminación. Vilnius vitilus consigue generar multitud de ambientes, muros, espacios cálidos y fríos, momentos oníricos y otros de una crudeza realista – ese tren o ese vigilante de museo con su linterna- en un diseño digno de mención.

The Door arrastra al público a una aventura sensorial, profundamente alegórica, de la que solo puedo admitir la falta de referencias –probablemente históricas, socioculturales, en relación a los países del Este- y tratar de bucear entre imágenes. Exactamente igual que uno en un país extranjero, como inmigrante, trata de unir nuevos signos a antiguos significantes, como quien mira un póster sin entender las letras.

Mélanie Werder Avilés

UCM

Fragmento The Arrival, Shaun Tan

Fragmento The Arrival, Shaun Tan

 

Omar Khan, “Siempre parece más verde el pasto del vecino”, Suzy Q

Ángel Esteban Monje, “The Door”, Kritilo

 

“Hay en la pieza dos mundos que corren paralelos, un dentro-fuera constante que mantiene a estos seres, como de otro tiempo, ocupadísimos todo el tiempo y en verdadera emergencia, siempre queriendo estar y deseando poderosamente participar de lo que ocurre en el otro lado.”

Omar Khan

Suzy Q

“Hay por tanto, en esta danza-teatro donde el cuerpo no es más que una tesela en un juego de referencias, un coqueteo constante entre dentro y fuera, entre formar parte de, y no, entre estar a un lado de la famosa puerta, The Door, o al otro.”

Mélanie Werder

UCM- ITEM

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