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Sinopsis: Tras los pasos de Augusto Madeira Mendes es una investigación sobre el rastro de un personaje inventado que es uno y somos todos, que es Ourique (pueblo del Alentejo portugués), que es su pasado y su presente, sus calles, su energía, su espíritu, su gente. Augusto Madeira Mendes se construye a través de los relatos, las memorias, las fotografías, las imágenes que recopilamos de los habitantes de Ourique durante el verano de 2016. Una pieza de teatro documental construida en tres fases. El relato del viaje a Portugal contado en primera persona a modo de intro, un corto sobre la experiencia y un desenlace fantástico con una pregunta final: ¿qué ocurre cuando la ficción comienza a invadir la realidad?

Producción: Javier Hernando Herráez & Miguel Rojo

Compañía: Rocío Bello, Javier Hernando Herráez, Miguel Rojo & Miguel Ruz

Teatro: Teatro de la Abadía

Duración: 40 minutos

#TeatroConfinado (3) Teatro de la Abadía

Tras los pasos de Augusto Medeira Mendes

Julio Vélez Sainz – Instituto del Teatro de Madrid

 

Tras los pasos de Augusto Medeira Mendes es una de estas opciones de teatro confinado o digital que va más allá de un simple recital. Se trata de una idea de Javier Hernando y Miguel Rojo con creación de Rocío Bell, Javier Hernando, Miguel Rojo y Miguel Ruz. La obra es una investigación sobre el rastro de un personaje inventado que iconiza Ourique (un pueblo del Alentejo portugués), en su pasado y presente, sus calles, su energía, su espíritu, su gente. Augusto Madeira Mendes se construye a través de los relatos, las memorias, las fotografías, y las imágenes que recopilan de los habitantes de Ourique durante el verano de 2016.

La obra se fundamenta en una estructuración de teatro de objetos que sigue planteamientos cercanos al Live cinema y comienza con una serie de diapositivas en las que se sitúa geográficamente y culturalmente el pueblo. En la introducción se presenta el planteamiento escénico. Los referentes directos de esta concepción espacial del tiempo provienen de la exposición que comisarió Georges DidiHuberman en el Reina Sofía sobre el Atlas de Aby Warburg, Bilderatlas Mnemosyne[1] que funciona como un tableau-table en el que la disposición narra discursivamente la obra de modo que se destaca que el montage cuenta y se ha de tener en cuenta puesto que se sustituye la narración cronológica por el desplazamiento espacial. En la pieza realizada cuatro años antes los artistas recorrían el pueblo junto a los espectadores en una suerte de peregrinación en busca de don Augusto y recogían piezas, dispuestas a lo largo del pueblo que conformaban la identidad de este elusivo personaje. Una vez que entraban en el espacio intramuros de un antiguo mercado del pueblo (de nuevo encontramos una gran insistencia en lo privado), el artista Miguel Ruz recopilaba encima de una mesa una serie de objetos que habían ido recogiendo. Los objetos, pues, narraran la propia historia. Una pequeña cámara recorrerá los distintos escenarios dispuestos en la misma. La estructura era, pues, diseminativo-recolectiva de modo que al final de la obra se entendía el sentido de todos los artilugios que se habían ido recogiendo Y que iban dentro de la maleta del personaje. No es difícil de ver la conformación junguiana de la obra: el camino, los espacios abiertos, la maleta, el arquetipo…. Madeira Mendes se presenta como un personaje de carácter borgiano, situado en una nota a pie de página de una enciclopedia local. A lo largo de la obra el personaje irá adquiriendo corporeidad y presencia de modo que lo encontraremos evocado en distintos aspectos de la misma. Al final, por un juego del destino será posible restructurar la obra completa y entender que tal personaje existió de verdad. Como podemos observar, en esta experiencia teatral la transfería leída comienza a tener una gran importancia. La inspiración del texto proviene de la museografía y el discurso inherente a la historia del arte. De igual modo, la narratividad escénica depende de la disposición del público a seguir con los ojos el desarrollo en la pantalla de esta misma historia sin necesidad de moverse y trasladarse, aspectos necesarios para el entendimiento de la obra en su versión originaria. Al igual que los dispositivos borgianos se establece siempre una pregunta final: “¿qué ocurre cuando la ficción comienza a invadir la realidad?”. Pese a no tratarse de una obra diseñada en un comienzo para el teatro de la pandemia, resulta obvia su adecuación al momento.

Las temáticas del movimiento discursivo, del homo viator que construye su historia con el movimiento son eternas, pero adquirían nuevos sentidos, de carácter ontológico. Contextualmente, no quedan lejos de esta peregrinatio discursiva a la búsqueda de un personaje irreal que acaba siendo real de aquellas peregrinaciones puntuales al supermercado o a los bienes de primera necesidad, situadas en los momentos más duros de la hibernación económica y del aislamiento en masa, en cuanto a que los espectadores adquirían, de nuevo, el sentido de la físicalidad de la calle, del mundo real más allá de esa suerte de cavernas platónicas en las que la sociedad española estaba inmersa.

Una de las más interesantes obras adaptadas al medio, sin necesidad de haber nacido de él.

[1] https://warburg.sas.ac.uk/library-collections/warburg-institute-archive/online-bilderatlas-mnemosyne.

“Una de las más interesantes obras adaptadas al medio, sin necesidad de haber nacido de él.”

Julio Vélez Sainz

Instituto del Teatro de Madrid

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