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Sinopsis: La catástrofe se ha impuesto y el parón nos ha cogido con inercia. La inercia de seguir haciendo lo que sabemos en un escenario incierto. Mientras los equipos sanitarios hacen lo imposible para contener una ola de realidad inesperada, el resto nos hemos quedado esperando. Este espectáculo ha nacido mientras esperamos. Mientras esperamos a que se vuelvan a abrir las casas, la calles, las plazas. A que se vuelvan a abrir los teatros. A que podamos volver intentar ganarnos la vida. A que se diluya la incertidumbre de no saber lo que quedará en pie. Mientras esperamos a poder estar en el mismo lugar con gente, junta. A volver a tocarnos. Nada es más viejo que el fin del mundo. La pasión apocalíptica siempre se ha utilizado como una forma de coerción, desde la religión o como método de gobierno. La meta de la profecía no fue nunca tener razón sobre el futuro, sino operar sobre el presente. Enfrente de esa estrategia y con el deseo de accionar sobre el presente a su vez, nace este espectáculo. Entendiendo lo presente en sus dos vertientes; la temporal, imaginando posibles futuros para actuar sobre Hoy, pero también y quizás más urgente, el estar presente, la presencia física como hecho indispensable para la vida en común. Es un intento de trascender la imposición bidimensional de la vida en confinamiento, de encontrarnos en un lugar con tres dimensiones. Es un intento imposible de volver a juntarse, de recordar un encuentro físico, carnal quizás. Juan Ayala IMPORTANTE! Instrucciones Previas es una experiencia de #TeatroConfinado que se llevará a cabo a través de la plataforma de mensajería instantánea Telegram. Es necesario tener la App descargada antes del inicio de función. #ABADÍACONFINADA #TeatroConfinado es una iniciativa del Teatro de La Abadía, como respuesta de emergencia a una situación excepcional. Un esfuerzo conjunto de resistencia, del Teatro de La Abadía y una serie de creadores, para articular experiencias teatrales en vivo y en directo y, de alguna manera, regar la sequía actual en las artes escénicas provocada por el confinamiento. Lejos de aspirar a competir con el fulgor de los medios audiovisuales, este formato defiende como virtud su carácter artesanal y experimental. Al dirigirse a un número reducido de entre 20/30 espectadores, el #TeatroConfinado busca generar una sensación de comunidad, de momento compartido en tiempo real, por artistas y espectadores. Aunando sus fuerzas, La Abadía y los creadores exploran, desde la empatía y la complicidad, nuevos horizontes de relación entre el arte y la ciudadanía, reivindicando a distancia, el arte del teatro, en el que el riesgo del artista y la presencia del público, son esenciales. Todas las entradas tienen un precio simbólico de 5€. A través de #TeatroConfinado La Abadía apoya al proyecto de investigación científica #YoMeCorono.

Dramaturgia: Juan Ayala

Adaptación:

Dirección: Annie Pui Ling Lok y Juan Ayala

Producción: Annie Pui Ling Lok y Juan Ayala

Reparto: Jesús Barranco, Juan Ayala y Paula Rodríguez“

Fecha del Estreno: 30 abril 2020

Teatro: De la Abadía

Duración: 40 minutos

 

Teatro confinado (5): Instrucciones previas para una utopía de Annie Pui Ling Lok y Juan Ayala

Julio Vélez Sainz – Instituto del Teatro de Madrid

Instrucciones previas para una utopía de Annie Pui Ling Lok y Juan Ayala, con texto de Juan Ayala, interpretación de Jesús Barranco, Juan Ayala y Paula Rodríguez, sonido de Federico Sancho y Juan Ayala e imagen de Federico Sancho es probablemente la obra conceptualmente más poderosa del ciclo de teatro confinado del Teatro de la Abadía. Fue diseñada íntegramente durante el proceso de aislamiento que siguió a la primera ola de la pandemia. El programa de mano referencia aquellos primeros y muy complejos días de finales de marzo:

La catástrofe se ha impuesto y el parón nos ha cogido con inercia. La inercia de seguir haciendo lo que sabemos en un escenario incierto. Mientras los equipos sanitarios hacen lo imposible para contener una ola de realidad inesperada, el resto nos hemos quedado esperando.

Este espectáculo ha nacido mientras esperamos. Mientras esperamos a que se vuelvan a abrir las casas, la calles, las plazas. A que se vuelvan a abrir los teatros. A que podamos volver a intentar ganarnos la vida. A que se diluya la incertidumbre de no saber lo que quedará en pie. Mientras esperamos a poder estar en el mismo lugar con gente, junta. A volver a tocarnos.

En una entrevista realizada a Juan Ayala desde Londres, indica que vive en una realidad en la que se mantiene una línea de continuidad constante con aquellos terribles meses de la pandemia en la que Europa toda, después de Asia y antes de América, se confinó completamente. Confiesa Juan que no ha salido del todo de esa sensación de irrealidad en la que estábamos todos inmersos. Quizá sea desde esa misma sensación desde la que pudo construir una pieza tan disruptiva como la presente. Ayala trata indistintamente su pieza como “texto dramático” o “ficción sonora” que procura establecer una sensación de convivio con el espectador.  Destaca el motivo repetido del apocalipsis:

Nada es más viejo que el fin del mundo. La pasión apocalíptica siempre se ha utilizado como una forma de coerción, desde la religión o como método de gobierno. La meta de la profecía no fue nunca tener razón sobre el futuro, sino operar sobre el presente.

Enfrente de esa estrategia y con el deseo de accionar sobre el presente a su vez, nace este espectáculo. Entendiendo lo presente en sus dos vertientes; la temporal, imaginando posibles futuros para actuar sobre Hoy, pero también y quizás más urgente, el estar presente, la presencia física como hecho indispensable para la vida en común. Es un intento de trascender la imposición bidimensional de la vida en confinamiento, de encontrarnos en un lugar con tres dimensiones. Es un intento imposible de volver a juntarse, de recordar un encuentro físico, carnal quizás.

Se trata de un efecto de “presentismo radical” en los dos sentidos de “presencia” y “presente” en el que se combinan la ucronía y la dinámica entre lo presente y lo ausente que se mezclan indeleblemente. Para Ayala, “el teatro sucede en la imaginación y no en la pantalla”, de ahí que haya construido lo que denomina una “pieza mental” similar, aquellas que se hacían los oradores para la construcción de un discurso por medio del arte de la memoria de modo que se produce una confusión entre el espacio teatral y el escénico

La obra es la primera de las estudiadas que evita centrarse en el mundo de la pantalla. No obstante, procura de una manera muy firme infiltrarse en la intimidad del público. Para ello parte de una decidida apuesta por la atmósfera sonora que funciona a partir de algo parecido al método Coué de repetición rutinaria de una expresión particular de acuerdo con un ritual específico, en un estado físico dado, y en la ausencia de cualquier tipo de imagen mental aliada, al principio y al final de cada día. El intérprete y el espectador son la misma persona. El intérprete/espectador necesita un espejo, una puerta, una ventana, un papel y algo para escribir. El efecto hipnótico se refuerza por medio de la repetición del mismo movimiento, que se produce hasta tres veces.

Técnicamente, es una obra que se fundamenta en una coreografía muy marcada que depende de la triple repetición de una secuencia de espejos y puertas en unos ecos de nuevo borgianos. Para ello se parte de un sonido binaural diseñado para realizar un efecto tridimensional que permite la inmersión en la narración. Esta, de carácter hipnótico, dispone una descripción distópica de la realidad en la que las plataformas han tomado la calle: las tarjetas son contactless, los desplazamientos permitidos son los del comercio de Amazon. 

Ayala escribe “en el presente radical”. Detrás de esta obra se encuentran las reflexiones de Amador Fernández-Savater, sobre el libro Ahora del Comité Invisible sobre la atención que se pierde en el maremágnum de interconectividades, según esta noción

No. No vivimos excesivamente instalados en el presente. Es un error del pensamiento crítico contemporáneo, un desfase entre la teoría y la experiencia cotidiana. Nuestro problema más bien es el contrario: la incapacidad generalizada para estar aquí y ahora, la erosión de la atención. No vivimos encerrados en ningún presente perpetuo, sino en un tiempo contraído entre los pendientes y los posibles.

Se trata, claro, de una narración en términos de utopía, caos, crisis y provocación que busca construir y dibujar posibles. Es, por lo tanto, una obra de modernidad y no de post-modernidad fragmentaria. Para Ayala, nuestras relaciones no son mercantiles, sino un fin de la felicidad de modo que este pequeño movimiento de convierte en una alternativa social que, de manera casual, se estrenó el 1 de mayo.

 

Antonio Hernández Nieto, “lo guay lo cool y lo que mola”, Huffington Post

“Se trata, claro, de una narración en términos de utopía, caos, crisis y provocación que busca construir y dibujar posibles. Es, por lo tanto, una obra de modernidad y no de post-modernidad fragmentaria. Para Ayala, nuestras relaciones no son mercantiles, sino un fin de la felicidad de modo que este pequeño movimiento de convierte en una alternativa social que, de manera casual, se estrenó el 1 de mayo.”

Julio Vélez Sainz

Instituto del Teatro de Madrid

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