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Título: Sweet Dreams

Sinopsis: Hablar de la sensación de estar perdidos en el mundo y de los pocos recursos emocionales que tenemos para seguir a flote usando precisamente eso que nos libera: la música, el sentido del humor y el arte. Un monólogo en el que se baila. Una pieza de danza en la que se habla. Un espectáculo de humor en el que se llora y un drama en el que hay “playbacks” y clases de cocina. Un espectáculo sobre, a pesar de todo,  las ganas de vivir.

Idioma: Castellano. Laura Castillo (Intérprete lengua de signos)

Autoría: Alberto Velasco

Dirección: Alberto Velasco

Ayudante de Dirección: Maria Pizarro

Reparto: Alberto Velasco

Diseño: Laura Velasco

Escenografía: Alessio Meloni

Iluminación: Abel García (técnico) & Alberto Velasco

Vestuario: Sara Sánchez de la Morena

Espacio Sonoro: The New Carrot Studios

Fotografía: Dominik Valvo

Producción: Josi Cortés

Fecha del Estreno: 7 de mayo 2022

Teatro: Nave 73

Duración: 80 min

Género: Unipersonal

Web Oficial: https://www.nave73.es/portfolio-item/sweet-dreams/

PENITENCIA POP

Candela Caballero – Máster Teatro y Artes escénicas UCM

¿Qué fue de Alberto Velasco? Su rostro fue conocido por interpretar al simpático guardia de seguridad Palacios, en la serie española de Netflix Vis a Vis, esto le dio un reconocimiento social ganándose a un público más extenso. Pero Velasco originalmente tiene otra inquietud, la danza. Trabajando con Marta Carrasco, recorrió España ganando en seguridad y autonomía. En 2020 se le vio sobre las tablas, en el ya cerrado Teatro Kamikaze con una pieza muy personal que transgrede los límites del físico, La inopia. Coreografías para un bailarín de 120 Kg. Y es que Alberto Velasco se ha empoderado de sus propias capacidades y del constructo que hay alrededor de la gordofobia.

En esta ocasión, nos trae una pieza cargada de imágenes, introspección y comedia ante la vida. Partiendo del año de su nacimiento, 1982, se lucra de la canción estrenada por aquel entonces Sweet Dreams, de Eurythmics y crea, lo que él apoda como “una penitencia pop” de su vida. Esto podría resultar egocéntrico y poco interesante, sin embargo, prevalece la originalidad de la pieza y la distensión entre lo íntimo y lo universal. El actor se presenta vulnerable ante el patio de butacas, nos habla de sus temores, de su vida pasada, del amor y la soledad, consiguiendo un enlace con el público. Alberto Velasco reflexiona sobre la vida y el falso papel de caramelo que la envuelve. El discurso es bien amargo, sus palabras son crudas pero perspicazmente maquilladas con humor. Establece un distanciamiento rompiendo el código introspectivo y la cuarta pared para desvestir su propia pieza y jactarse de ella mediante su propia voz en off. Nos habla y nos mofamos de los traumas de la vida a través de una graciosísima receta de brownie preparada en directo. Y todo esto llevado con una iconografía que ralla la ofensa de la religión cuando se presenta, desde el principio, un escenario cubierto por un inmenso telón en el que se ha impreso al cordero de Francisco de Zurbarán. Velasco, muy lentamente, se quita su ropa para enfundarse en una malla-bañador negro y dejar oculto su rostro con una máscara de bondage.

Sweet dreams comienza con estas dos estampas del cordero y el bondage que bailan entre sí de manera sucia, regalándonos imágenes potentes. Finalmente el telón de Zurbarán queda colgado a la izquierda de forma panorámica, equilibrado en el lado derecho por un rastrillo de pajar, del que cuelga una cortina con una foto de Alberto Velasco de bebé.

A lo largo de la pieza donde va alternando danza, conversaciones con él mismo y monólogos stand-up, Velasco nos sumerge en un viaje de su mundo interior de forma bella. A destacar, los cambios de vestuario hasta llegar al último y apoteósico traje de lentejuelas plateado que crea un efecto “bola de discoteca” que inunda toda la sala. Esa imagen final nos muestra a un creador empoderado con una energía centrífuga. Estamos ante un Velasco resurgido que abraza su mierda de vida y nos enseña a ser compañera de todos los baches vitales.

(8/10)

 

 

«Estamos ante un Velasco resurgido que abraza su mierda de vida y nos enseña a ser compañera de todos los baches vitales.»

Candela Caballero

Máster Teatro y Artes escénicas UCM

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