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Sinopsis: Sobre la base de sueño de una noche de verano, más en concreto el acto segundo, el autor se sirve de las equivocaciones que tienen los personajes en el mundo férico planteado por Shakespeare, para contar las desventuras de un viejo, que ha perdido la cabeza. Su demencia se orienta hacia el tema sexual y confunde a enfermeras, a las propias hijas u otras personas allegadas con mozas con las que desea “estar” o con una prostituta en la fabulación de un viaje a Gijón

Dramaturgia: Andrés Lima

Autoría: Andrés Lima

Dirección: Andrés Lima

Ayudante de Dirección: Laura Ortega

Producción: Teatro de la Ciudad y Teatro de la Abadía

Ayudante de producción: Gonzalo Bernal

Reparto: Chema Adeva; Laura Galán; Nathalie Poza; Ainhoa Santamaría

Escenografía: Beatriz San Juan

Ayudante de Escenografía: Almudena Bautista

Iluminación: Valentín Álvarez

Vestuario: Beatriz San Juan

Ayudante de Vestuario: Lua Quiroga Paúl

Música: Jaume Manresa

Espacio Sonoro: Enrique Mingo

Fotografía: Luís Castilla y María Artiaga

Vídeo Promocional:

Fecha del Estreno: 10 de mayo 2017

Teatro: La Abadía

Género: Comedia

Duración: 1 h. y 30 min

Festivales: Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro

Web Oficial:

Sueño

Entrevistas y reportajes:

Hoyesarte:“´Sueño´, de Andrés Lima”

Carles Mesa,Gente despierta-RTVE: “´El sueño´, de Andrés Lima”

José Luis Romo, Metrópoli-El Mundo: “Nathalie Poza: “Hay algo inabarcable en Shakespeare”

 

 

antunano

Como se apunta en la sinopsis, el dramaturgo se apoya en el acto segundo de la comedia de Shakespeare, Sueño de una noche de verano, para dar rienda suelta al mundo alucinado o enajenado de un pobre hombre con episodios de demencia senil (más dignos de la compasión que de la sátira despiadada e inconsciente), que le aboca a desear aventuras amorosas con todas las jovencitas con las que se cruza. El autor / dramaturgo demuestra en el texto dos defectos: a) el escaso conocimiento que posee de Shakespeare y de los mundos mágicos que plantea (se queda en la superficie, en el ambiente de sexualidad o promiscuidad, que en el autor inglés tienen otras motivaciones y se producen en un contexto más amplio); b) la inconsciencia de plantear un tema serio y lacerante, que afecta a familias, la enfermedad del Alzheimer, para frivolizar, para hacer una parodia de mal gusto. Por otra parte, desde un punto de vista estructural la propuesta de Lima carece de una organización interna, simplemente acumula escenas, a modo de sketch u ocurrencias al hilo de la fábula que se plantea en Sueño de una noche de verano. Quiero pensar que no es su intención, pero al trasgredir y parodiar una enfermedad, ofende a muchos espectadores; la pretendida equiparación entre los mundos de ensueño del autor inglés y la triste realidad parodiada no funcionan porque, dejando a un lado la vertiente ofensiva, a Lima le falta sutileza para inventar ese mundo onírico sobre el que se levantan todos los personajes de la comedia base, para construir un universo divertido y sorpresivo: en Sueño toda la sutileza del original se convierte en zafiedad, como si todo valiera para provocar la risa del espectador.

La dirección se contamina de una defectuosa dramaturgia. No acierta a definir ninguno de los personajes, excepto al pobre demente, porque le falta la capacidad de dirigir actores para crear tipos con rasgos definidos ante situaciones concretas, y para crear signos que ayuden a entender o trascender ámbitos concretos. Además los actores tienen que cambiar de vestuario con cierta frecuencia y pasar de una situación a otra con demasiada velocidad, sin pausa, sin orden: no parece que Lima haya estudiado los movimientos en el espacio o la composición de la escena, por lo que se producen amontonamientos, asimetrías no deseadas, llegadas tardías al lugar donde deberían estar y despistes en la dicción (a veces, no se les entiende). Estas carencias las intenta salvar el director con sus habituales trucos que abundan en lo escatológico o con actrices que utiliza para atraer, exhibiendo sus encantos femeninos, en una sorprendente manifestación machista.

La comedia (parodia farsesca, más bien) se desarrolla en un espacio escénico no definido, para dar entrada a diferentes elementos de utilería para concretar lugares; estos elementos, movidos por los actores, entran y salen del espacio de representación, sin orden ni concierto: en parte buscado, para abocar a ese mundo de confusión, pero mal resuelto técnicamente. Sin poesía, ni humor sutil, ni encanto, Sueño no consigue pasar lo chocarrero, que puede hacer reír a públicos acostumbrados al buen teatro. De hecho, el día de mi asistencia había pocos espectadores y los aplausos no pasaron de los de mera cortesía.

José Gabriel López Antuñano, UNIR

Marcos Ordóñez, Babelia-El País: “A Bukowski le habría entusiasmado.

Juan Ignacio García Garzón, ABC: “´Sueño´, de Andrés Lima: el sueño de una noche de invierno”

Javier Villán, El Mundo: “Pinchazo de ´Sueño´”

Pablo Mato Cano, Cultural Resuena: “Una comedia transgénero: ´Sueño´ de Andrés Lima”

 

 

 

«…como autor de Sueño, Andrés Lima es una experiencia fallida y su labor de director se resiente…»

Javier Villán

El Mundo

«Un espectáculo valiente, despeinado, reloco: a Bukowski le habría entusiasmado….»

Marcos Ordóñez

El País

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