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Sinopsis: Sucia habla del abuso y pone el foco no solo en la propia experiencia vivida por la víctima, sino en cómo recibimos este tipo de situaciones como sociedad. Cuando la víctima cuenta su experiencia, la primera reacción que surge por parte del mundo a menudo es clara: ¿por qué no hiciste nada

Dramaturgia: Bárbara Mestanza

Asesoría Literaria: Laia Alberch y Anna Maruny

Dirección: Bárbara Mestanza

Ayudante de Dirección: Jaume Viñas

Producción: Bella Batalla y Teatro de la Abadía

Producción ejecutiva: Nacho Aldeguer, Mayte Barrera y Rosel Murillo

Compañía: Bella Batalla

Reparto: Bárbara Mestanza y Nacho Aldeguer

Escenografía: Paola de Diego

Iluminación: Adrià Pinar

Videoescena: Marc Pujolar

Vestuario: Paola de Diego

Espacio Sonoro: JUMI

Fotografía: Luz Soria

Teatro: Teatro de la Abadía

Sala: José Luis Alonso

Duración: 120 minutos

Crítica teatral Sucia

José Gabriel López Antuñano 

            Sucia aborda el abuso sexual: en su primera parte, la descripción de los hechos; en la segunda, las consecuencias y la opinión de distintas expertas en la materia. La primera parte, de corte psicodramático, es interesante en la medida que se narra mediante un monólogo fragmentado en dos voces (una actriz y un actor, que cuenta en la persona de ella) las experiencias de la mujer que sufre una mujer. Más allá de la descripción explícita del hecho, el texto se fija en la vertiente psicológica: tanto del daño producido y el sentimiento de culpa, como de los sufrimientos al no compartir su dolor, ocultarlo y seguir relacionándose con una sociedad, que le es hostil, y los trastornos relacionales que le ocasionan. Esta parte impacta por el contenido y también por la ágil dramaturgia que lo sustenta.

            La segunda parte es la respuesta a la pregunta “¿por qué no hiciste nada?”. En vez de proseguir en la línea iniciada, la propuesta se transforma en una sucesión de escenas donde alternan la huida de la protagonista hacia los pagos de la ficción, mediante escenas protagonizadas por los dos actores que se desarrollan escasamente y dejan entrever poco la evasión, utilizada como olvido del drama interno (hubiera sido un interesante camino, si se narrara escénicamente con mayor solvencia); con otras que cobran mayor espacio y protagonismo, que se sustentan en entrevistas con expertas en violencia de género (una psicóloga, una periodista de investigación, una penalista y la delegada del gobierno en violencia de género). La agilidad del texto dramático se entrevera con esta parte documental, que aporta escasa información al espectador (por ya conocida), que es reiterativa (en contenidos y en expresión dramática), que agobia por su didactismo y que no responde a la pregunta que encabeza este párrafo y la segunda parte de Sucia. El cambio de lenguaje, los documentos no elaborados dramáticamente y que, además, sitúan bajo el cliché de sociedad patriarcal temas que no lo son, restan interés a un importante tema. Dramatúrgicamente debería haberse buscado un equilibrio, para que la respuesta prosiguiera la línea dramática de la parte primera, sin perderse en el adoctrinamiento del testimonio. En los últimos minutos de la propuesta se da un giro melodramático, que busca la adhesión sentimental del espectador con la víctima, acaso innecesario.

            El espacio escénico está rodeado de tres gradas y tres pantallas, que cubren las dos paredes laterales y la del fondo. En medio un área de representación donde los dos actores sacan diversos objetos que marcan el lugar en el que se producen los diferentes acontecimientos. La concepción escénica es interesante porque tanto gradas como pantallas oprimen a la víctima y muestran físicamente la soledad, vulnerabilidad y el encerramiento involuntario de la persona. La actriz, al tiempo directora, deja que su personaje interprete con espontaneidad y consigue que el actor esté en el mismo código actoral. Mas cuestionable es la concepción global del espectáculo que, como se ha escrito, está poco equilibrada, desaprovechando un tema de interés y un arranque prometedor.

 

 

Descarga pulsando aquí el programa de mano.

Críticas en prensa y blogs

Jose Miguel Vila, Crítica de la obra de teatro ‘Sucia’: ¿por qué no hiciste nada?, Diario Crítico

Raquel Vidales, “Sucia, un relato sincero, pero fallido” El País

Ängel Esteban Monje, “Sucia”, Kritilo

 

 

 

“Más allá de la descripción explícita del hecho, el texto se fija en la vertiente psicológica: tanto del daño producido y el sentimiento de culpa, como de los sufrimientos al no compartir su dolor, ocultarlo y seguir relacionándose con una sociedad, que le es hostil, y los trastornos relacionales que le ocasionan. Esta parte impacta por el contenido y también por la ágil dramaturgia que lo sustenta.”

José Gabriel López Antuñano

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