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Sinopsis: Un pueblo acoge la llegada de una extranjera, una refugiada. Una madre hospeda a la forastera en su casa, donde vive con sus dos hijas. La madre debe mantener a sus hijas en aislamiento, debido a una extraña alergia, cuyo costoso tratamiento ha sido pagado altruistamente por sus vecinos. La forastera no dejará indiferente a ninguno de los habitantes de este pueblo llamado “Pecado”, quienes tratarán de conocerla sin darse cuenta de que en lugar de eso, se están dando a conocer ellos mismos.

Dramaturgia: Julio Vargas

Dirección: Julio Vargas

Ayudante de Dirección: Rosel Murillo Lechuga

Producción: Sedom Producciones

Reparto: Isabel Arenal, Abraham Arenas, Marta Escurín, Emilia Lazo, Jerónimo Salas, Ana Serna, Mario Velasco y Raquel Ventosa

Videoescena: Colectivo Trance

Vídeo Promocional: https://www.youtube.com/watch?v=Fma_GMz2flM

Teatro: Nave 73

Duración: 90 minutos

Género: Drama

UN PUEBLO LLAMADO CONFUSIÓN

Guillermo Vásquez Cubides.

Alumno en prácticas Máster Teatro y AAEE

En febrero de 2020 se presentó esta pieza en nave 73, una obra sobre la dualidad humana entre el bien y el mal, con tendencias a Sodoma y Gomorra y tomando como motivo creativo una idea lorquiana. En ella vemos representada la historia de una madre o un padre (depende el día que se asista a la función) con sus dos hijas, quienes aparentemente sufren de una grave alergia, que les impide tener contacto con el exterior. Los habitantes del pueblo muy generosamente han costeado el tratamiento y se les ve entrar a la casa de estas como si fuera la propia, tomando ciertas atribuciones que rayan con el abuso, todo esto en nombre de su bienestar. La aparente calma del pueblo se ve alterada por la llegada de un forastero, también llamado ángel, este personaje interpretado por Emilia Lazo tiene un carácter bien definido que resalta entre los demás y no solamente por su estética, con ella cada paso, gesto, grito brinda buena cantidad de significado, lo cual dota al personaje de un misticismo muy atractivo. En este aspecto habría que hacer algunos reparos en cuanto a la proyección de la voz de la madre, interpretada por Marta Escurín y una falta de interpretación por parte de la voz del “narrador” además de parecer algo dubitativa, lo cual promueve la desconexión del espectador.

Respecto al espacio escénico este se divide en dos partes, por un lado el interior de la casa, en donde los personajes se presentan con movimientos cotidianos y por otro el exterior, es decir el pueblo, en el que los personajes deambulan con movimientos extra-cotidianos y con un tempo lento haciendo referencia a la falta de vida/humanidad de estos personajes crueles e interesados. El escenario se ve a lo largo de la obra ―pero más hacia al final― envuelto por una nube de humo, que acompañada de una gama de colores cálida, otorga un carácter misterioso, pesado, que lleva al espectador a preguntarse ¿qué ocurre detrás de lo que se puede ver?  Lo cual termina por dejar una atmósfera miserable, con un cruce de sensaciones muy bien conseguido y que es, en mi opinión, uno de los aciertos de la obra, el diseño de escenografía parte de una estrategia estética y estilística realista simplificada, que puede buscar una identificación emocional con la madre, pero que a su vez parece ir en contravía con los demás componentes de la pieza que transita entre el abstraccionismo y surrealismo, entre otras.

En cuanto a la dramaturgia hay que decir que la pieza tiene una estructura compleja, con vacíos que no permiten darle significación ―no era este un objetivo de la obra― como se podría hacer con otras, abogando por algo un tanto más sensorial y brindando la posibilidad de múltiples interpretaciones. Sin embargo en ocasiones, quizás por cuestiones de interpretación o por la complejidad de representar el texto en escena, corre el riesgo de parecer una sucesión de situaciones confusas.

En general podría decirse que es una pieza con una buena proyección, pero que por lo pronto requiere desarrollarse, es desde el momento en el que se hace el guiño a Lorca un tanto riesgoso y esto no es algo malo ¡qué bueno que se arriesgue en el teatro! el problema es que como puede salir bien, también puede salir mal, por supuesto que no es este el caso, pero hay aspectos que se pueden trabajar para conseguir una mejor cohesión, que pueden ayudar a un mejor entendimiento y si este no es el objetivo tal como lo sospecho si conectar eficazmente con las sensaciones del espectador, en donde más aspectos técnicos y actorales busquen un mismo objetivo, porque en ocasiones parece que cada aspecto tuviese un objetivo diferente, lo cual confunde y agota.

Prensa

Luis Muñoz Díez, “SEDOM.Un pueblo llamado pecado. El mensaje, según el género del emisor, de Julio Vargas”, Trarantula. [8/10]

Diego Da Costa, «Sedom Un pueblo llamado Pecado»: La desgracia consumada, Cinemagavia [9/10]

Reportajes

N.A, “SƏḎÔM. UN PUEBLO LLAMADO PECADO”, Revista Godot.

Reportaje: N.A “Julio Vargas presenta ‘Sedom. Un pueblo llamado Pecado’ a partir de una idea de Lorca sobre Sodoma y Gomorra”, Artezblai.

En general podría decirse que es una pieza con una buena proyección, pero que por lo pronto requiere desarrollarse

Guillermo Vásquez

Alumno Máster Teatro y AAEE , UCM

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