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Sinopsis: Después de una escena inicial en la que se denuncian las corrupciones del Partido Popular, la comedia desarrolla dos tramas en paralelo: la corrupción política, la pública del político, a la que se suman las de todos los integrantes de su familia que, en menor escala, aprovechan la situación del político, para obtener favores en menor escala; la segunda trama, la del inmigrante que se salva, valiéndose de artimañas, dejando en el mar a su mujer e hijo pequeño. La lección, todos son corruptos, el mundo está corrompido.

Dramaturgia: Miguel del Arco

Autoría: Miguel del Arco

Dirección: Miguel del Arco

Ayudante de Dirección: Gabriel Fuentes

Producción: Centro Dramático Nacional

Compañía: Kamikaze

Reparto: Beatriz Argüello, Carmen Arévalo, Israel Elejalde, María Morales, Raúl Prieto, Macarena Sanz y Hugo de la Vega

Escenografía: Paco Azorín

Ayudante de Escenografía: Laura Ordás

Iluminación: Juan Gómez Cornejo

Videoescena: Miguel Ángel Raiò

Vestuario: Sandra Espinosa

Ayudante de Vestuario: Carmen Mestre

Música: Arnau Vilá

Espacio Sonoro: Sandra Vicente

Diseño del Cartel: ByG e Isidro Ferrer

Fotografía: MarcosGPunto

Vídeo Promocional: Refugio

Fecha del Estreno: 28 de abril de 2017

Teatro: María Guerrero

Duración: 100 minutos

Género: Comedia

Web Oficial: Refugio

Entrevistas y reportajes:

Javier Yuste, El Cultural: “Del escenario al despacho”

Juan Ignacio García Garzón, ABC Cultural: “Miguel del Arco: ´Los sueños en el teatro empiezan y acaban cada día.´”

Pablo Giraldo, El Español: “Miguel del Arco ´Los concursos públicos no casan con el arte´”

 

antunano

La fábula que propone del Arco con las dos tramas y abundantes subtramas, en principio tiene interés: no sólo las grandes tramas son corruptas, también lo son las pequeñas, que reducidas porque no tienen oportunidad de ser grandes (al menos por el momento). También es interesante como perfila a los personajes tipos, muy diferentes entre sí y todos acusando al cabeza de familia, el político corrupto, de serlo en grado superlativo, mediante escenas donde se ven episodios de ambas corrupciones (las dos tramas). Sin embargo este planteamiento interesante no cuenta con un buen desarrollo: la construcción de la obra teatral es bastante imperfecta y presenta notorios problemas: la acción no la mueven los personajes, sino que la pluma del autor va situándoles frente a determinadas situaciones de manera caprichosa, donde los personajes siguen lo escrito, careciendo de verdad en las reacciones y vaciando el contenido de la fábula; la hilazón entre las dos tramas se fuerza en exceso, con escenas que carecen de verosimilitud por plantearse de manera abrupta; el arco de los personajes, leve en la caracterización de tipos, es contradictoria en algunos casos, presenta saltos en otros; el lenguaje alterna la coloquialidad, gruesa en ocasiones, con una literalidad pretenciosa; existe una desproporción grande entre ambas tramas y la del inmigrante no está desarrollada con lógica y verosimilitud, ni es clara. Estos y otros elementos dramatúrgicos hacen que esta pieza resulte endeble y que, incluso, el autor se sienta necesitado de una moralina final para explicar su tesis.
El espacio se concibe con un dispositivo escénico, una caja trasparente, donde se encuentra la vivienda del político, y diversos espacios en el exterior que crean lugares de representación en función de las escenas; la caja se abre. Representa una metáfora, la trampa no puede ocultarse, aunque se vea desde un lado distinto, gracias al giro del dispositivo; o bien la ruptura del dispositivo, como un jarrón chino. Está bien, pero quizá resulta muy evidente, y los saltos a los otros lugares de representación parecen bruscos y alimentan más la idea del autor / director colocando a los personajes para que digan algo.
Se echa en falta una dirección de actores; se percibe falta de unidad de estilo y capacidad para crear personajes. El director, en todo momento, parece estar más preocupado de la circulación de los actores y el juego con el dispositivo, que de la creación de atmósferas o de personajes verosímiles. El espacio sonoro es reiterativo y tiende al subrayado, sin aportar nada específico.

José Gabriel López Antuñano, UNIR

 

El consagrado director Miguel del Arco pone en escena esta vez un texto propio, Refugio, cuyo título evoca la reciente crisis de los refugiados de Siria y, con ello, declara el carácter comprometido de la obra. La acción dramática se construye sobre el paralelismo –y, por tanto, la impermeabilidad– entre dos mundos diferentes: el mundo occidental acomodado, representado por la familia de Suso, un político (en apariencia progresista) de ética dudosa, y ese otro mundo cuyos habitantes huyen al primero buscando la salvación o una vida digna, como es el caso de Farid, quien, tras perder a su familia en un naufragio, ha sido acogido en casa de Suso. El sentido de la obra no es tan obvio como estos dos temas de actualidad –la corrupción y el problema de los refugiados– podrían hacer pensar. Se intuye que una de sus claves está en la tematización del lenguaje y la (in)comunicación. Farid y sus benefactores no tienen una lengua común, por lo que estos no llegan a enterarse de la magnitud del drama de aquel. La incomunicación es la norma en la familia de Suso, formada por su mujer, evadida en su propio mundo poético; su suegra, que pese a su carácter aparentemente fuerte padece la soledad de las personas mayores; una hija rebelde, cuyo discurso es un flujo irritado e irritante de reproches; y un hijo alienado con rasgos sociopáticos. Suso, que domina a la perfección el lenguaje (espléndida la actuación de Israel Elejalde), lo usa como cortina de humo ante la verdad. Es significativa la escena en la que los conflictos familiares estallan en un griterío de voces simultáneas; como lo es que cada uno de estos personajes utilice como confidente pasivo de sus propios problemas al mudo Farid, quien, por su parte, solo desea comunicarse con su mujer muerta, en un círculo vicioso de acusación y culpa que anticipa su tragedia final. El escenario, un cubo articulado sobre una plataforma giratoria, transmite a la perfección la idea de casa con las paredes de cristal, de intimidad expuesta al juicio público. Los restantes elementos de la puesta en escena –música, iluminación…– son asimismo convincentes. Nos encontramos ante una notable escenificación de un texto sugerente, que si no llega a excelente es por el tratamiento fragmentario de los temas y, en consecuencia, la oscuridad del mensaje.

 

Alejandro Hermida de Blas, ITEM-UCM

Madrid Teatro, MET, “REFUGIO de Miguel del Arco en el Teatro María Guerrero”

Prado Campos, El Confidencial, «Un corrupto, un refugiado y la perversión del lenguaje. Miguel del Arco busca ´Refugio´»

Ramiro Asamblea,  La colina del viento, “Crítica de Refugio, la nueva obra de Miguel del Arco”.

 

«En ‘Refugio’, obra entrada en harina de actualidad, Miguel del Arco contrapone la óptica de quienes cortan…»
Javier Vallejo

El País

«¿Qué es Refugio? La vida, con sus caras y aristas. La nueva obra de Miguel del Arco…»

La colina del viento

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