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Sinopsis: “[…] comedia de enredo con una trama en la que se suceden entradas y salidas de personajes y como es tradicional en ellas con alguna escondida en armarios y cuartos de baño. Los personajes, aunque ubicados en el mundo de la política, podrían pertenecer a cualquier escala social. Da un repaso a las relaciones matrimoniales, extramatrimoniales y laborales y cómo los protagonistas logran sobrevivir a base de mentiras y verdades. […]” (Óscar Romero, “Pura comedia”, Sur, 11-02-2006)

Autoría: Ignacio del Moral

Dirección: Ernesto Caballero

Ayudante de Dirección: Susana Hernández

Producción: Luis Caballero

Ayudante de producción: Mara Bonilla

Distribución: Mara Bonilla

Compañía: Teatro el Cruce

Reparto: Juan Antonio Codina, Juan Carlos Talavera, Susana Hernández, Jaime Martín, Natalia Hernández

Escenografía: Ion Garaialde

Construcción de Escenografía: Yovara-Chaparro

Iluminación: Xabi Pastorius

Vestuario: Sol Curiel

Espacio Sonoro: Xabi Pastorius

Diseño del Cartel: León Caballero

Fotografía: Alberto Heras

Fecha del Estreno: 12 de noviembre de 2005

Teatro: Centro cultural Collado Villalba

 

¡Que no se entere nadie!: enredos, secretos y situaciones disparatadas

 María Bueno Cebollada – Alumna en prácticas Máster en Teatro y AAEE UCM 

¡Que no se entere nadie!, una obra de Ignacio del Moral, dirigida por Ernesto Caballero y por la compañía Teatro El Cruce en el 2005. Se trata de una comedia de enredos que representa la vida profesional y personal de un político en plena campaña electoral.

La obra comienza con el político tomando un café con su esposa en la cafetería del aeropuerto. A lo largo de esa conversación, se hace evidente la existencia de ciertos problemas matrimoniales. El siguiente personaje en aparecer en escena es el secretario del político. Por lo tanto, los primeros minutos de la obra están destinados a la introducción de los personajes y los vínculos entre éstos.

La segunda localización es la habitación de hotel del político, Fernando. Se trata del lugar en donde comienza a desmoronarse la vida de Fernando. Diferentes acontecimientos que han sucedido previamente al discurso que ha venido a recitar a ese ayuntamiento ficticio, desatan una serie de sucesos que cambian su realidad radicalmente provocando la risa en el espectador: desde la embriaguez de Fernando que le hace desinhibirse y cambiar partes de un discurso pactado con sus superiores, una relación sexual con un hombre que no recuerda haber consumado y la aparición repentina de su mujer. Además, mantiene una interesante conversación con su amante: “- ¿Qué quieres decir con que me desinhibí?” “- Que te dejaste llevar por tus impulsos”. Sin embargo, Fernando sigue manteniendo lo siguiente: “Yo no he sido maricón y no lo voy a empezar a ser a los 39 años.” De esta forma, se crean una serie de enredos, dirigidos de una manera magistral por parte de Caballero, con el fin de ocultar esa relación homosexual. El ritmo en escena se acelera, una vez el público es partícipe de esa ocultación por parte de Fernando hacia los demás personajes, aunque éstos acaban descubriendo todo lo que sucede. No obstante, el político no es el único que esconde algo, por lo que, al desvelarse esas verdades, los espectadores no pueden hacer otra cosa más que reír ante la incredulidad de las situaciones tan disparatadas que se plantean.

En conclusión, esta comedia de enredos expone situaciones que podrían ocurrir en la vida cotidiana, pero llevándolas al extremo para hacer llegar al límite a los personajes.   Así ocurre con Fernando, quien se ve envuelto en una serie de circunstancias de las que le es imposible escapar sin provocar la risa en el espectador.

“En conclusión, esta comedia de enredos expone situaciones que podrían ocurrir en la vida cotidiana, pero llevándolas al extremo para hacer llegar al límite a los personajes.   Así ocurre con Fernando, quien se ve envuelto en una serie de circunstancias de las que le es imposible escapar sin provocar la risa en el espectador.”

María Bueno

Alumna en prácticas UCM

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