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Sinopsis: Nuestro espectáculo se basa en un proceso de exploración sobre la prostitución. Un tema que nos hace plantearnos muchas preguntas, y en diferentes planos, sobre nuestra visión como ciudadanos, como seres humanos y como artistas con la voluntad de reflejar nuestra sociedad. Y lo haremos dando voz a sus protagonistas, las prostitutas. Hablamos con ellas, entramos en sus clubes, las acompañamos en sus calles. Se trata de iniciar una investigación documental de la que beberá un grupo de artistas–actrices, con el propósito de comprender esta realidad y de plasmarla en una obra teatral. El espectáculo nace en la calle y se mueve hasta el escenario. El espectador vive esta experiencia. Deseo, necesidad, secreto, violencia, ternura, dolor, placer, compañía, pagar por sexo, cobrar por sexo. La experiencia de la prostitución, ponerse en su lugar, subirse a sus tacones, correr el riesgo, comprender. El tema: la Prostitución. El problema: la trata, tráfico y explotación sexual de mujeres y niñas (y todos los que se derivan de ello: inmigración ilegal, drogas, violencia de género, etc). Las bases del problema: la mercantilización del ser humano. La Industria alrededor de la venta de sexo, la industria de placer. Placer, otra palabra en la que detenerse. Y el dinero, siempre el dinero. Tres actrices: Carmen Machi, Nathalie Poza y Carolina Yuste, comprometidas como mujeres y artistas se sumergen en un mundo lleno de controversia. Abolición, legalización, estigmatización, prejuicios morales, culturales, religiosos e intereses económicos y políticos hacen de la prostitución un tema transversal en nuestra sociedad, que a todos nos afecta y que muchos desconocen. Todo nuestro equipo artístico tratará de acercar al público su voz, su emoción. Desde la entrevista a pie de calle hasta la música en directo nuestras prostitutas alzarán esa voz. Andrés Lima

Dramaturgia: Albert Boronat y Andrés Lima

Dirección: Andrés Lima

Ayudante de Dirección: Laura Ortega y Alfons Casal

Producción: (Dirección) Joseba Gil

Ayudante de producción: Laura Galán, Vicente Cámara

Producción ejecutiva: Héctor Mas

Reparto: Carmen Machi, Natalie Poza y Carolina Yuste Actiz en Video Natural: Lucía Juárez Voz en off Vídeo Natural: Andrés LIma

Escenografía: Beatriz San Juan

Ayudante de Escenografía: Alberto de las Heras

Iluminación: Valentín Álvarez

Videoescena: Miquel Raió (Aydte) Mar Cabero

Efectos especiales:

Vestuario: Beatriz San Juan

Ayudante de Vestuario:

Realización de Vestuario:

Música: (En directo) Laia Vallés

Espacio Sonoro: (Diseño sonido) Quique MIngo

Vídeo Promocional:

Fecha del Estreno: 17ene-23feb

Teatro: Español

Sala: Principal

Duración: 2 horas (aprox)

Género:

 

Crítica teatral de Prostitución

UCM- Instituto del Teatro de Madrid

Mélanie Werder Avilés

¿DEBE SER EXCITANTE LO TESTIMONIAL?

Prostitución es un espectáculo. En mayúsculas. Una definición de lo espectacular que se derrama en el escenario (y el pasillo central) del teatro Español, a reventar, que ya ha agotado todas las entradas hasta el 23 de febrero. La música, compuesta por Jaume Manresa, interpretada en directo por una magnética Laia Vallés, guía un cabaret de testimonios impactantes. El cuerpo de las actrices negocia con la música para generar impacto, duelo de presencias.

Lo fragmentario de los planteamientos que componen Prostitución casa dentro de una intención de desorden estructural: la vida es caótica, la miseria no es ordenada, la ciudad desfila ante cuerpos que se venden frenéticamente. 

Las tres actrices ofrecen su cuerpo al espectáculo. Los testimonios que nacen del uso de la voz —Natalie Poza hace que parezca fácil—, la fuerza de Carolina Yuste —la transformación de una joven, jovencísima, escuchando música y llevando una mochila abre el espectáculo— y Carmen Machi cantándole a Pichi son de una solvencia incuestionable. 

Las tres desfilan, como si de un tráiler cinematográfico se tratase, exhibiendo experiencias que juegan con el contraste. Y la música -ritmo, rave, seducción- siempre la música. El espectador recibe datos del INE —hay el triple de personas que se dedican a la prostitución que fisioterapeutas— contrastados con los cuerpos, experiencia de normalidad tengo dos hijos— contra trauma —la abuela me quitó la custodia— uso del humor —ay, pongánle alegría a la vida— contra trauma —me forzaron en un coche— La escalada es cada vez más impactante, cada vez más crudo.

El medio espectacular se construye mediante imágenes fuertes: el uso los cuerpos, brillantes, expuestos, la escenografía que gira, sobre la que se proyecta, neones, humo, volumen alto, cada vez más alto, cada vez más fuerte, y toneladas de sexo como reclamo, como fuerza. Distanciamiento: un poco, claro, para ajustar  las actrices dialogan con la pianista, se llaman por su nombre, las técnicas del escenario aparecen en escena, la caseta de polígono no gira sola, los micrófonos no se mueven solos, la voz del vídeo es la del director.

Un espectáculo frenético, visual, no puedes dejar de mirar, la intensidad aumenta, el ritmo mantiene. Andrés Lima teje dos horas de estructura dinámica: las actrices aguantan el pulso. 

Sin embargo, a la hora del aplauso – el Español en pie- se proyectan las imágenes de las mujeres que dieron sus testimonios. Hay, entonces, una cierta voluntad de traer “lo real” al escenario. “Investigación documental”, plantea el director. 

Prostitución cumple teatralmente. Pero, ¿A qué precio? ¿De qué sirve poner una serie de testimonios en un carrusel, cada vez más cruentos, cada vez más impactantes, en un escenario? ¿Cuál es la intención? En Prostitución se reproduce paso a paso una concepción del sexo, una fantasía sobre la sumisión y el poder ¿la visión de los dramaturgos?  que como sociedad, evidentemente, supone un problema. Enfrentar a las prostitutas, como si la prostitución existiese per se, sin ningún otro factor a tener en cuenta, como si el matiz de la situación fuese que las mujeres no se ponen de acuerdo entre ellas.

Lo maniqueo de poner a dialogar a Virginie Despentes y a Amelia Tinganus con textos, por una parte, nada novedosos, básicos en su planteamiento, generaron una situación de aplausómetro en el público. Como un enfrentamiento, a cada párrafo, a cada final, tras cada punchline nacían unos aplausos, que fueron compitiendo como si fuese un debate de eslóganes. La trata de blancas contra el poder de la seducción. Simplista, pero, a tenor de los aplausos, efectivo. Elegir algunos de los fragmentos más mordaces de Teoría King Kong – precisamente un libro que habla sobre la construcción de la masculinidad con imágenes muy visuales y provocativas- e ignorar otros, provocan un efecto artificioso sobre un debate mucho más que profundo. La selección de textos muy básicos y figuras muy impactantes contrasta con la voluntad de intelectualizar la discusión.

En la tantas veces mencionada ecuación tiempo/dinero, entre la violación y la fantasía, entre lo sórdido, falta un elemento importante en la ecuación: los hombres. Sabemos que hay prostitución, sabemos que hay crueldad. Me interesa mucho más el testimonio, a nivel de concepción social, de reflexión de la problemática, las personas que consumen el servicio de marras: cuerpos de personas. 

Entre el cabaret de la necesidad económica que no se deja de evidenciar, subyace una pregunta en relación a la ética de la creación-investigación documental. ¿Qué aporta?

¿Debe el teatro con voluntad documental, con deseo de “dar voz” ser como una espectacular rave? La excitación se transmite, las imágenes se quedan, las dos horas vuelan, pero, ¿Aporta algo al debate político-social? ¿Debe, realmente tener una pretensión así un espectáculo? ¿Debe ser excitante lo testimonial?

 

UN OFICIO COMÚN A TODOS

Ixchel Lacroix

Prostitución se presentó en el Teatro Español, con un lleno total bien merecido, pues
esta es una de esas piezas que llegó para estremecer al teatro madrileño por su crudeza y
calidad, una obra a la cual no es necesario encasillarla simplemente como teatral, pues
es toda una obra de arte interdisciplinar. Con unas interpretaciones bien conseguidas,
una escenografía alucinante y una investigación detrás que se expone e interpreta
majestuosamente en escena, logrando conmover al público asistente.
Durante dos horas en la sala principal del teatro español se presenció una
historia de la calle, ya no tan solemne como las que se acostumbran a ver allí, si no más
bien plagada de una realidad que la sociedad intenta omitir, se representa en escena un
prostíbulo que se extiende por parte del patio de butacas, reflejando la realidad de
algunas de esas calles de Madrid, en donde se ven chicas ofrecer sus servicios, pero que
bien podría reflejar cualquier calle del mundo en donde se comparten estas
problemáticas. Algunos de los asistentes que se encuentran en el patio de butacas son
involucrados en la representación, convirtiéndose en clientes o incluso más prostitutas,
sumándose al elenco de tres actrices que vemos en escena. Acercando de esta manera
efectivamente al público, haciéndolo consciente, además, de que lo que se representa
podría pasar muy cerca de allí, de que esas mujeres que pasan por estas situaciones
podrían ser cualquiera de nosotras, son momentos de risas y cuerpos casi al desnudo que
a su vez empiezan a dejar expuesta la cercanía que tenemos con la prostitución.
Con una escenografía fija de espacio consecutivo y con tintes hacía el realismo
poético y al abstraccionismo, se encuentra compuesta por un corpóreo giratorio en el
escenario y una pasarela que se prolonga hasta el patio de butacas, en la que se destaca
el dominio técnico y destreza en el manejo del corpóreo giratorio, que se utiliza en una
primera parte solamente como una tras escena, pero que después empieza a recobrar una
importancia relevante con algunas zonas que se hacen visibles y otras ocultas. Pero ahí
no para la genialidad, seguido de esto vemos como se empiezan a develar espacios
internos en donde se desarrolla parte de la historia, que acompañado de un video
mapping y generando un efecto casi de ilusionismo, multiplica a personajes y lugares
representados en escena, un recurso con una calidad muy bien conseguida, creado e
imaginado específicamente para la obra lo cual le otorga completa originalidad,
generando a su vez una saturación por bombardeo en donde en ocasiones la imagen
viene a apoyar toda la acción que pasa en escena y en otras cumple un rol ambiental, en
cualquier caso con una precisión que es un deleite de presenciar.
Por su carácter de teatro documental los vestuarios acuden a una realidad
próxima, caracterizando y apoyando efectivamente el reto actoral de la multiplicidad de
personajes, con elementos de vestuario sencillos como pelucas o prendas de cambio
fácil que son bien manejados por las actrices, quienes con su interpretación dan todo un
festín de buen teatro, eso sí, acudiendo a ciertos lugares comunes, que sin embargo no
ensombrecen la pieza, pues es normal al realizar estos ejercicios actorales.
En cuanto al contenido de la pieza se ha elegido un punto de vista que no busca
juzgar o condenar una u otra posición frente a la prostitución, sino que expone diversas
miradas y desde múltiples temáticas, como el feminismo o la migración y su relación
directa con este flagelo y por supuesto desde el punto de vista económico ya no de cada
mujer –aunque también- sino de la incidencia económica en el país.

Jose Miguel Vila, “Prostitución: de La Ballesta o el polígono Marconi al escenario del Español”, Diario Crítico

Marcos Ordóñez, “Prostitución: una verdad que te deja exhausto” El País

Eduardo Ruiz, “Prostitución: una obra inclasificable con discurso antipatriarcal”  Shangay

Mario J Madrid, “Prostitución: crítica teatral” Tras la Máscara

Angel Esteban Monje, “Prostitución” Kritilo

 

Entre el cabaret de la necesidad económica, subyace una pregunta en relación a la ética de la creación-investigación documental. ¿Qué aporta?

Mélanie Werder Avilés

Instituto del Teatro de Madrid - UCM

“La verdad dolorosa va creciendo a medida que avanza la ceremonia”

Marcos Ordóñez

El País

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