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Sinopsis: Cervantes, inmerso en la búsqueda de la inspiración, se encuentra con Pedro de Urdemalas, un pícaro escurridizo de larga tradición folclórica, quien se deja guiar por los designios de su destino y va en busca del amor y del poder, en una sucesión de escenas costumbristas en las que este media en los amores de amigos suyos, se enamora de Belisa, sobrina de la reina, se mezcla con un grupo de gitanos y termina haciéndose actor de una compañía.

Autoría: Miguel de Cervantes

Versión: Jerónimo López Mozo

Dirección: Denis Rafter

Ayudante de Dirección: Álex Ruiz-Pastor

Compañía: Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico

Reparto: Daniel Alonso de Santos, Jimmy Castro, David Castillo, Cristina Arias, Carolina Herrera, Aleix Melé, Kev de la Rosa, David Soto, Silvana Navas, Natalia Huarte, Sara Sánchez

Escenografía: Víctor Navarro / Mambo

Iluminación: Manuel Luengas

Movimiento: Helena Ferrari

Vestuario: Adela Velasco, M.ª José Peña, Fondos CNTC

Utilería: Víctor Navarro, Fondos CNTC

Fecha del Estreno: 6 de Diciembre 2016

Teatro: Teatro de la Comedia

Sala: Tirso de Molina

Duración: 1 hora y 45 minutos

Género: Comedia

Festivales: Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro 2016

Web Oficial: Compañía Nacional de Teatro Clásico

Entrevistas y reportajes:

Europa Press: “La joven compañía del Teatro Clásico recupera el 'Pedro de Urdemalas' del Cervantes "más subversivo"”

Madrid es teatro: “Pedro de Urdemalas, Teatro de la Comedia”

Madrid Teatro: “Ofrecer lo que Cervantes Escribió”

 

 

Pedro de Urdemalas fue la obra elegida por la joven Compañía Nacional de Teatro Clásico para su estreno en la nueva Sala Tirso de Molina de Teatro de la Comedia, ubicada en la quinta planta del edificio, con capacidad para noventa y ocho espectadores, distribuidos en unas gradas cuya proximidad con el escenario permite la cercanía con los actores y la implicación directa del público en la acción dramática.

La versión que se pudo ver de esta obra, la última de las comedias largas de Miguel de Cervantes, se debió a Jerónimo López Mozo, con larga experiencia como adaptador, además de ser autor de más de setenta piezas originales. López Mozo respetó en gran medida el texto original de Cervantes, aunque introdujo algunos elementos, como la incorporación de canciones o la alusión a Shakespeare, pero en especial la figura del propio Miguel de Cervantes, quien adquiere todo el protagonismo al comienzo de la representación, si bien lo va perdiendo en favor de Pedro de Urdemalas, quien logra confundir enseguida los pensamientos del escritor cuando este comienza a buscar la inspiración para componer su Quijote.

Con todas las miradas puestas ya Urdemalas, la obra despliega sobre el escenario un sinfín de enredos propios del género de la comedia de ambiente picaresco, con una estructura episódica trepidante, que le permite al dramaturgo exhibir una intensa y variada galería de personajes populares. Y con ellos, múltiples temas del gusto de Cervantes, como las supersticiones, las tretas o los grupos sociales marginales, tratados con el gracejo, el descaro y el dominio de la palabra propios de su pluma, además de un deseo de crear algo novedoso en esta obra, que Cervantes se encargó de expresar al final de la misma, a través de Urdemalas, quien advierte que esta pieza no termina en matrimonio, como solía ser habitual en la época.

La obra fue representada por once actores de la joven CNTC que demostraron sobre el escenario profesionalidad, carisma, frescura e ímpetu interpretativo, fruto de una dirección, la de Denis Rafter, inteligente y bien orquestada. Con una interpretación coral, en la que Urdemalas, por lo común, se mostraba como una pieza más del entramado de caracteres, el escenario era un vaivén de personajes que apenas permitían un momento de respiro al espectador, quien podía dejarse llevar con facilidad por la agilidad del desarrollo de la acción, en la que cabían numerosos tópicos y argucias, enredos y chistes de la época que, gracias a la genialidad de Cervantes, no han perdido vigencia ni universalidad.

En definitiva, una lección de teatro, incluso metateatro, y una compañía cuya juventud no le restó un ápice de técnica y saber hacer, en una función divertida, audaz y enérgica, que el público agradeció con un fuerte aplauso.

Miguel Ángel Jiménez Aguila

SELITEN@T

 

Javier Vallejo, El País: «La Joven CNTC, que ofrece una versión fresca y apocopada de la comedia cervantina, está poniendo a diario el cartel de no hay billetes»

Liz Perales, El Cultural: «Un vitalista Pedro de Urdemalas»

La Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico  estrenó el pasado jueves su obra ‘Pedro de Urdemalas”

José Catalán Deus, Periodista digital: «Pedro de Urdemalas, el farsante»

Ana Rodríguez López, Wall Street International: «El metateatro de Pedro de Urdemalas»

Antonio Castro, Madridiario: «Pedro de Urdemalas: El Clásico estrena sala»

Javer López Rejas, El Cultural: «Urdemalas o el pícaro Cervantes»

José Migue Vila, Ocio Crítico: «La JCNTC divierte y se divierte con Cervantes»

La Joven CNTC, que ofrece una versión fresca y apocopada de la comedia cervantina, está poniendo a diario el cartel de no hay billetes

Javier Vallejo

El País

Un vitalista Pedro de Urdemalas
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