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Sinopsis: Cuatro actores, un musical… la historia de siempre, la pregunta obligada… ¿Cuál es tu precio? La matriarca de la familia está muriendo. Sus hijos, enemistados desde hace años, deben ir juntos a verla o toda la herencia irá a parar a fines benéficos. René, un maquillador de muertos, un «pájaro negro» en una familia en la que no encaja y de la cual se separó hace años. Patricia y su absurda tía Célica se embarcan en la odisea de llevar, por las buenas, o por las malas, al «pájaro negro» a ver a su madre. Y David, el vecino idealizado de René, resulta el instrumento perfecto para llevar adelante un plan descabellado. Sus fantasías más profundas cambiarán el rumbo de la historia. «Todos tenemos un precio», sentencia alguien; «Ante el dinero todos somos iguales, como lo somos ante Dios o ante la justicia», dirá otro personaje, y se sorprenderá de sí mismos por lo que son capaces de hacer por dinero.

Dramaturgia: Nicolás Pérez Costa

Autoría: Nicolás Pérez Costa

Dirección: Nicolás Pérez Costa (Coordinación artística) Juan Ignacio Gé

Producción: Waterlily

Compañía: Waterlily Producciones

Reparto: Nahuel Picone, Omar Calicchio, Nicolás Pérez Costa y Eva Quirós

Escenografía: Isabel Agüero

Música: Facundo Cicciu

Fotografía: José Ángel Fernández de Córdoba

Fecha del Estreno: (reestreno) 2021

Teatro: Teatros Luchana

Duración: 80 minutos

Género: comedia

Web Oficial: https://www.instagram.com/pajaro_negro_madrid/

Pájaro Negro

Sandra Domínguez Bautista

 Si bien la historia que se cuenta en esta obra resulta bastante familiar para el público y juega con el surrealismo que puede llegar a haber en dicha situación de deseo por el dinero de la herencia, lo cual es muy interesante por la fuerza del tema, la propuesta escénica de Wilily Producciones deja mucho que desear. Y es que, ya empezando por la escenografía, esta se encuentra con una mezcla de estilos, entre el realista y el simbólico o poético, sin llegar a definir ninguno que descuadra al espectador. Practicables de cama, mesas y sillas realistas, por un lado; y por otro, corpóreos de cajas de cartón con papel de revista en forma de ramas secas pegado en ellas, lo que podría simbolizar la ausencia de vida, por parte de ese personaje ausente que es la madre y del protagonista, que se siente castigado en soledad. No hay una estrategia estética y estilística bien estudiada y definida, tanto en la escenografía, como en el resto de los elementos de la puesta en escena, o al menos no puede apreciarse. 

En cuanto a la interpretación; por un lado, el uso de elementos cómicos como la repetición de movimientos, la pausa versus la rapidez en estos, el juego con las prendas de vestir y la exageración facial, entre otros, están presentes; pero, por otro lado, en la mayoría de los actores estos detalles carecen de fuerza, por lo que pasan casi desapercibidos, excepto en uno de los actores, que interpreta el personaje de la tía en esta trama por la herencia. La naturalidad y la presencia de Calicchio desbordan la escena. El público pasa toda la función deseando que aparezca, ya que además de ser un personaje agradecido, el actor, generoso, ofrece un sinfín de momentos divertidos, con una partitura emotiva muy marcada y clara y con buenas transiciones entre emociones que hacían que el espectador fluyera con el personaje. Sin embargo, cada vez que los personajes cantan, el público se sale de la historia, ya que no hay continuidad en el paso de la voz hablada a la cantada, e incluyen en la mayoría de las ocasiones la oscuridad del espacio escénico con luces de linterna en la que se ven actor y personaje (normalmente los que llevan las linternas parecen salir totalmente de su papel).

Por todo ello, y teniendo en cuenta que el texto es propio de la compañía, llego a la conclusión de que la parte de teatro musical sobra, ya que, a pesar de usarse para expresar los sentimientos profundos de los personajes, hace que el espectador pierda interés en la escena. Parece ser que el objetivo es la crítica social, pero se ha quedado a medio camino, siendo solamente una obra para entretenerse y en la que hay diversión, pero en su mayoría provocada por la risa histérica-comprometida del público.

«Si bien la historia que se cuenta en esta obra resulta bastante familiar para el público y juega con el surrealismo que puede llegar a haber en dicha situación de deseo por el dinero de la herencia, lo cual es muy interesante por la fuerza del tema, la propuesta escénica de Wilily Producciones deja mucho que desear. «

Sandra Domínguez Bautista

Máster en Teatro y Artes Escénicas

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