Vive Molière: el mito frente al dato
Crítica de Vive Molière

Cuando uno sale de Vive Molière entiende que hay autores que nunca dejan de pertenecer a una compañía. Cuatrocientos años después, Jean-Baptiste Poquelin sigue respirando sobre un escenario hecho de tablas, canciones, puertas que se abren y actores que parecen disfrutar exactamente igual que debieron hacerlo los cómicos del Illustre Théâtre. La obra de Ay Teatro no se limita a celebrar a Molière: lo devuelve al lugar del que nunca debería haber salido, el teatro vivo. La función tiene un componente didáctico evidente. Se nota en la cantidad de institutos que acuden a verla, tanto desde las clases de francés como desde las de lengua y literatura. Pero ese dato, que podría ser una trampa, juega a favor del espectáculo. Vive Molière enseña sin ponerse solemne. Cuenta, explica, canta, se ríe y avanza siempre con la energía de una compañía que sabe que la información solo funciona en escena cuando se convierte en juego.
La mejor idea de Álvaro Tato está en enfrentar dos formas de contar una vida: Dato y Mito. Dato viene armado con la investigación histórica, especialmente con la gran biografía de Georges Forestier, Molière. El nacimiento de un autor (Madrid, Cátedra, 2021, traducción de Mauro Armiño), que desmonta muchas de las leyendas acumuladas alrededor del dramaturgo francés. Mito, en cambio, llega desde lo que todos creemos saber: las anécdotas, las supersticiones, las imágenes repetidas durante siglos. Ese choque funciona muy bien porque todos hemos oído alguna vez la historia de Molière muriendo en escena, vestido de amarillo, durante una representación de El enfermo imaginario. Es una leyenda perfecta, demasiado teatral para no ser falsa. Dato corrige: Molière no murió sobre el escenario, sino en su casa, unas horas después de la función, y el famoso traje no era amarillo, sino verde. Pero Mito no se rinde, porque también tiene razón a su manera. El teatro no vive solo de lo que ocurrió, sino de lo que seguimos contando. Ahí la dramaturgia de Tato encuentra su punto más divertido y más inteligente. La obra no enfrenta la verdad contra la mentira, sino el archivo contra la imaginación. Y, en el fondo, viene a decirnos que Molière necesita las dos cosas. Necesita el documento que lo rescata del tópico y necesita la leyenda que lo mantiene encendido en la memoria popular. Entre Dato y Mito aparece el verdadero Molière: el hombre de teatro, el actor, el empresario, el autor que escribió para su compañía y para su público.
Como ocurre casi siempre en el universo de Ay Teatro y Ron Lalá, la música no está puesta para adornar. Es parte del mecanismo. Las canciones ordenan la acción, marcan el ritmo y dan a la función una alegría contagiosa. Hay algo muy molieresco en esa mezcla de precisión, descaro y oficio. La obra recuerda que el teatro clásico europeo nunca fue solo palabra: también fue música, cuerpo, máscara, movimiento y juego colectivo. El reparto funciona con una energía muy compacta. Kevin de la Rosa destaca por su presencia y por una voz muy trabajada, capaz de sostener tanto la parte cómica como la musical. Pero quien brilla especialmente es Marta Estal, con una calidad vocal magnífica y una seguridad escénica que eleva cada intervención. El resto del elenco está también muy bien, siempre dentro de ese tono coral en el que nadie parece actuar por separado. Todos empujan en la misma dirección.
La dirección de Yayo Cáceres mantiene el ritmo alto, casi frenético, pero sin perder claridad. El escenario, como en otras producciones vinculadas a Ron Lalá, está construido con estructuras móviles de madera que se desplazan, se giran y se transforman continuamente. No hay grandes efectos, pero sí mucho ingenio. Todo parece hecho a mano, y precisamente ahí está parte de su encanto. Cada cambio de espacio nace de los actores, de la música y del movimiento. Esa dimensión artesanal le viene muy bien a una obra sobre Molière. No deja de tener gracia que el hijo de una familia vinculada al gremio de tapiceros encuentre homenaje en una compañía que también trabaja como un taller: cada elemento importa, cada pieza encaja, cada intérprete sostiene una parte del mecanismo. Vive Molière no parece fabricada para impresionar, sino construida con paciencia para funcionar delante del público.
Los premios y nominaciones confirman la solidez del montaje. La obra fue finalista en los Premios Talía 2023 al mejor vestuario, por el trabajo de Tatiana de Sarabia, y obtuvo cinco candidaturas a los Premios Max 2024: Mejor Espectáculo, Mejor Adaptación o Versión para Álvaro Tato, Mejor Diseño de Iluminación para Miguel Ángel Camacho, Mejor Vestuario y Mejor Actor para Kevin de la Rosa. Son reconocimientos importantes, pero no explican por completo lo que pasa en escena. Porque Vive Molière no vive solo de premios, igual que Molière no vivía solo de prestigio. Vive del oficio. De la velocidad con que entra un actor. De una canción que aparece justo cuando debe. De una puerta que se abre en el momento exacto. De la complicidad de un público joven que aprende sin sentir que le están dando una lección.
Al final, la obra recuerda algo sencillo y bastante hermoso: los clásicos no sobreviven porque los pongamos en vitrinas, sino porque seguimos jugando con ellos. Molière vive cuando se le estudia, sí, pero vive mucho más cuando una compañía lo canta, lo discute, lo contradice y lo convierte otra vez en teatro. Entre el dato y el mito, Vive Molière encuentra el mejor lugar posible: ese punto en el que la verdad necesita un poco de ficción para seguir respirando.
Sinopsis
Equipo
Álvaro Tato
Autoría
Molière
Versión
Álvaro Tato
Dirección
Yayo Cáceres
Ayudante de Dirección
Alma Vidal
Adaptación
Álvaro Tato
Producción
Ay Teatro
Producción Ejecutiva
Marina Camacho
Reparto
Kevin de la Rosa, Juan de Vera, Marta Estal, Laura Ferrer, Mario Portillo
Escenografía
Ay Teatro, Tatiana Sarabia
Construcción de Escenografía
Scnik, Davinia Fillol
Ayudante de Escenografía
Igone Teso
Iluminación
Miguel Ángel Camacho
Movimiento
Nuria Castejón
Música
Yayo Cáceres
Fotografía
David Ruiz
Distribución
Emilia Yagüe Producciones
Compañía
Ay Teatro
Vestuario
Tatiana de Sarabia
Ayudante de Vestuario
Igone Teso
Realización de Vestuario
Igone Teso, Alejandro Jaén
Diseño del Cartel
David Ruiz
Festivales
40 Festival de Teatro de Málaga
Web Oficial
https://ayteatro.com/wp-content/uploads/2022/10/DOSIER-VIVE-MOLIERE-Ay-Teatro.pdf
Idioma
Español
Fecha del Estreno: 01/12/2022
Teatro: Teatro de la Abadía
Sala: Juan de la Cruz
Duración en minutos: 90
Género Farsa; Vodevil; Comedia
Raúl Losánez, “Vive Molière: Comedia francesa en versión muy española”, La Razón [8/10; 4/5] Natalia Eseverri, “Retratar al ser humano en el teatro que sueño”, El Arcón de Natalia [9,5/10, estimación Teatrero] Patricia Moreno, “Vive Molière – Crítica 2024”, En Platea [9/10, estimación Teatrero] Moisés C. Alabau, “Medley a la Française”, En Platea [8,5/10, estimación Teatrero] Coloquio: “Coloquio con el equipo artístico de ‘Vive Molière’ de Ay Teatro”, vídeo Reportaje/ficha de producción: “Vive Molière”, Teatro de La Abadía Dossier de producción: “Vive Molière. Un homenaje al genio de la comedia”, Ay Teatro
Vive Molière
» […] los clásicos no sobreviven porque los pongamos en vitrinas, sino porque seguimos jugando con ellos»
Rodrigo Vélez Mesonero

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