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¡Shhh! La reina del silencio: cómo hacer una obra infantil que no infantiliza

Crítica de ¡Shhh! La reina del silencio

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Rodrigo Vélez Mesonero
Instituto del Teatro de Madrid

El teatro infantil suele enfrentarse a un problema complicado. Muchas veces acaba confundiendo hablar para niños con hablarles como si fueran menos inteligentes que los adultos. ¡Shhh! La reina del silencio demuestra exactamente lo contrario. La nueva propuesta familiar de Ron Lalá consigue algo bastante difícil: construir un espectáculo pensado para niños que nunca infantiliza a su público. Los más pequeños disfrutan de la aventura; los mayores descubren un trabajo dramatúrgico mucho más elaborado de lo que cabría esperar en una función familiar.

La historia parte de un conflicto sencillo. La Reina del Silencio pretende lanzar el Rayo del Silencio Definitivo y acabar para siempre con la música. Frente a ella aparecen personajes como Dorremí, el último Caballero de la Música, o el irreverente Duende Lerende, un rapero rebelde que se convierte en uno de los motores cómicos del espectáculo. La aventura funciona como un cuento fantástico, pero también como una reivindicación del poder de la música y de la imaginación. Lo más interesante es que la función enseña sin dar nunca la impresión de estar enseñando. Los conceptos musicales, el ritmo, la melodía o la armonía aparecen integrados en la propia acción. El niño sale del teatro comprendiendo muchas cosas sobre la música sin haber asistido a una clase. Todo ocurremientras juega. En ese sentido, ¡Shhh! conecta muy bien con otra línea de trabajo de Álvaro Tato desarrollada fuerade Ron Lalá. En 2022 revisó para el Proyecto Zarza del Teatro de la Zarzuela El sobre verde, el conocido sainete de Enrique Paradas y Joaquín Jiménez con música de Jacinto Guerrero. Allí ya aparecía una de las constantes de su dramaturgia reciente: utilizar materiales profundamente populares para construir un lenguaje escénico completamente contemporáneo.

No es difícil encontrar puntos de contacto entre ambas obras. Si Villa y Marte convertía Madrid en una ciudad situada en un lugar indeterminado del espacio exterior, El sobre verde proponía otro desplazamiento igualmente imaginativo: un Madrid popular de principios del siglo XX que terminaba desembocando, casi sin que el espectador lo advirtiera, en un gran sueño ambientado en un hotel de lujo de Nueva York. En los tres espectáculos —El sobreverde, Villa y Marte y ¡Shhh!— aparece una misma forma de entender la dramaturgia. No se trata de reconstruir la tradición, sino de jugar con ella. Madrid, la música popular, el sainete o el cuento infantil dejan de ser géneros cerrados para convertirse en espacios de libertad. Quizá por eso ¡Shhh! funciona tan bien con el público familiar. No intenta hacer un teatro “para niños” en el sentido más limitadodel término. Hace teatro, sencillamente. Los adultos encuentran juegos de lenguaje, referencias musicales y un trabajo dramatúrgico muy cuidado; los niños disfrutan de la aventura, de las canciones y de unos personajes que se entienden desde el primer momento.

La música vuelve a ser el gran motor del espectáculo. Como sucede habitualmente en Ron Lalá, las canciones no interrumpen la acción, sino que la hacen avanzar. Todo está construido desde el ritmo. La función apenas concede pausas y mantiene constantemente la atención de un público especialmente exigente: el infantil. Basta observar la sala para comprobarlo. Los niños siguen la historia, responden a los personajes y participan del juego sin perder la concentración. La dirección de Yayo Cáceres apuesta por una puesta en escena muy dinámica, apoyada en pocos elementos y en una enorme capacidad de transformación. La escenografía cambia continuamente y los actores pasan de un personaje a otro con la naturalidad propia de una compañía que domina perfectamente su lenguaje teatral.También el reparto trabaja desde esa idea de grupo. Nadie busca destacar por encima del resto. Todo está pensado para que la historia avance con fluidez y para que música, interpretación y humor funcionen como un único mecanismo. No deja de ser significativo que el primer gran éxito de Ron Lalá en la Compañía Nacional de Teatro Clásico fuera precisamente En un lugar del Quijote (2014), un espectáculo familiar. Lejos de ser un territorio menor, elteatro para niños ha formado parte del ADN de la compañía desde hace años. ¡Shhh! La reina del silencio confirma que esa línea sigue creciendo y, probablemente, encontrando nuevas formas de dialogar con el público.

Al terminar la función resulta difícil distinguir quién ha disfrutado más. Los niños salen cantando. Los adultos comentan los juegos teatrales y musicales. Y esa es quizá la mejor noticia. Igual que ocurría en Villa y Marte, RonLalá vuelve a demostrar que el buen teatro no entiende de edades. Solo necesita espectadores con ganas de entrar en el juego.


Sinopsis

El Duende Lerende, rapero y rebelde, vive feliz en su bosque hasta que llega Shhh, la Reina del Silencio, y prohíbe la música para siempre. Para vencerla, el duende debe aliarse con Dorremí, el último Caballero de la Música que queda en la galaxia, y su Guitarra Sideral. Los tres lucharán con sus canciones contra la Reina del Silencio para evitar que lance el Rayo de Silencio Definitivo… aunque antes tendrán que descubrir los Tres Principios Musicales a bordo de la Nave Interestelar Ultrasónica junto a una tripulación muy especial: los espectadores.

Música en directo, canciones, muchas risas y tres grandes intérpretes en escena para una aventura teatral con duendes, naves espaciales, rayos de ruido, torres silenciosas, sabios griegos, amores secretos y un duende rapero liándola muy parda. Toda la imaginación y creatividad de los ronlaleros puesta al servicio del público más exigente: los duendes (de todas las edades).

Ron Lalá presenta una comedia familiar para aprender las claves esenciales del arte musical de forma divertidísima.


Equipo

Dramaturgia
Álvaro Tato




Dirección
Yayo Cáceres
Ayudante de Dirección
Fran García


Producción
Ron Lalá
Producción Ejecutiva
Martín Vaamonde


Reparto
Néstor Goenaga, Mario Quiñones, Nieves Soria
Escenografía
Ron Lalá




Iluminación
Miguel Ángel Camacho


Música
Yayo Cáceres, Juan Cañas, Miguel Magdalena, Daniel Rovalher


Fotografía
David Ruiz


Distribución
Emilia Yagüe Producciones. SLU
Compañía
Ron Lalá
Vestuario
Tatiana de Sarabia




















Web Oficial
https://ronlala.com/portfolio/shhh/


Idioma
Español








Fecha del Estreno: 25/12/2022

Teatro: Gran Teatro Pavón

Sala:  -

Duración en minutos: 70

Género  Comedia Familiar


«¡Shhh! La reina del silencio, un musical familiar delicioso», Revista Tarántula
«Ron Lalá convierte el silencio en una fiesta musical», El Cultural
«¡Shhh! La reina del silencio», Revista Godot


¡Shhh! La reina del silencio

«La nueva propuesta familiar de Ron Lalá consigue algo bastante difícil: construir un espectáculo pensado para niños que nunca infantiliza a su público»

Rodrigo Vélez Mesonero

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