Oliver Twist, el musical. Mismas historias, otros caminos
Crítica de Oliver Twist

El tránsito que realiza la presencia del espectador en la producción dramática comienza, no hay lugar a dudas, mucho antes de cruzar las puertas de la sala de representación. Indescifrable en gran medida para los profesionales de las artes escénicas, traza su perspectiva con técnicas y grafismos que tienen su soporte en la memoria y la ilusión. Las ideas, colectivas e individuales, hacen a veces rocosa, a veces resbaladiza, la conclusión de este viaje.
Los espíritus de la obra literaria, de las producciones cinematográficas y escénicas encontrados durante ese periplo, que pueden ser determinantes en los accidentes que entorpecen el feliz desenlace de nuestra experiencia como público, concurren especialmente en el caso de la transposición de muchas de las obras de Dickens, y especialmente, en OliverTwist. Publicada como serial desde 1837 a 1839, exhibe unas dimensiones colosales que difícilmente se pueden condensar a gusto de todo el mundo en cualquiera de los soportes citados.
El cruce de caminos se produce en esta ocasión en el patio de butacas del Teatro La Latina, disfrazado de ladrillo y madera; desde el que gracias a la fantasía de difuminados faroles contemplamos puentes, chimeneas, escaleras, en tonos rojizos que se pierden en la bruma. Como la proyección en el arco de proscenio nos confirma, hemos entrado en el Londres de 1830.
Las ilustraciones originales del serial son primordiales en cualquier adaptación del clásico, y aquí también. No se debe confundir con las referencias más inmediatas citadas más arriba. Nos encontramos ante un producto nuevo sobre la obra original. Ningún atisbo de falta de decoro en la escenografía, espacios consecutivos con una escenografía única y elementos móviles que nos permiten descodificar esos espacios sin conflicto alguno. Tampoco en el vestuario, arquetípico pero no estereotipado, característica presente en multitud de aspectos de una producción canónica en cuyo corazón está la necesidad de cuidar de la infancia de los otros, de las otras.
Este mensaje acompaña al respetable no de una forma grave, sino a partir de más de una quincena de números musicales que incluyen canciones y coreografías, distintas en la forma y el carácter, ofreciendo un abanico de estilos que dan, una vez más, información esencial sobre la trama y sus actores. La ejecución del elenco es firme, en ocasiones virtuosa; y la partitura llega a ser cautivadora. Un reparto de veintiuna personas, entre adultos y niños, que se muestra solido en la actuación y cómplice con los asistentes; haciendo más cercano, más coincidente, el camino de todos los participantes, en y fuera de escena.
Ese camino es amable, exento de abismos que muy bien pudieran ser característicos de lo que se denuncia en la obra. Ejemplos de ello son el juicio, más farsesco que satírico, o la representación de cara al público de la muerte en escena, con solución en la reaparición de los difuntos dentro del juego teatral momentos más tarde en los reprises que dicta el canon musical. El público familiar que llenaba el teatro lo agradeció más o menos conscientemente, pero a costa de sacrificar la hondura emocional que se rebela dentro de los sujetos de este convivio y hace de la experiencia algo único.
Quizás sintiéndose apelados así de forma más directa, el colofón de este camino fue el más acorde con las elecciones de los creadores. Satisfacción general, aplausos y acompañamiento con palmas a las coreografías de los saludos finales.Ciertamente, una muy grata experiencia para todos los presentes pero sin conclusión catártica.
Sinopsis
Esta versión de Oliver Twist es el musical de los niños olvidados, de aquellos que no tienen quien vele por ellos, de aquellos que están a nuestro alrededor con su dolor y su tristeza y que tienden a pasar inadvertidos. Los adultos no siempre vemos la miseria, la soledad, el acoso… a veces no nos damos cuenta de las señales con las que expresan su angustia, de sus dificultades para hablarnos de lo que se cuela en sus pesadillas. Oliver Twist nos recuerda el niño que fuimos, el que sigue en nuestro interior y nos habla aunque solo lo escuchemos en ocasiones, el que entiende a la perfección a esos otros que, desde el escenario, se ven obligados a crecer demasiado deprisa.
Equipo
Pedro Víllora
Dirección
Juan Luis Iborra
Producción
AMR Produce
Producción Ejecutiva
Rafa Coto
Reparto
Daniel Escrig, Eneko Haren, Pablo Grife, Rubén Yuste, Lourdes Zamalloa, Natan Segado, Manu Rodríguez, Marta Malone, Tommy Álvarez, Noelia Marló, Andrés Navarro, Laura González, Nacho Casares, Agustina Berenguer, Fran del Pino, Gabriel Flores, Nayden Rodríguez, Gael Martín, Gonzalo Pinillos, Jeriel Figueroa, Álvaro de Paz, Sergio Aguado, Alberto Zorrilla
Escenografía
David Pizarro
Iluminación
Juanjo Llorens
Movimiento
Luis Santamaría
Música
Gerardo Gardelin
Espacio Sonoro
Javier Isequilla
Vestuario
Macarena Casís
Diseño del Cartel
Javier Naval
Web Oficial
https://olivertwistelmusical.es/
Maquillaje
Laura del Muro
Fecha del Estreno: 12/11/2025
Teatro: Teatro la Latina
Sala: -
Duración en minutos: 120
Género Teatro Musical
Julio Bravo, “’Oliver Twist’, un Dickens afectuoso”, ABC [3/5] Raquel Vidales, “Lo mejor y lo peor de los 15 grandes musicales de la temporada”, El País Antonio Hernández Nieto, “’Oliver Twist’, el que tiene la mejor historia que cantar”, Huffington Post
Oliver Twist
«[…] más de una quincena de números musicales que incluyen canciones y coreografías, distintas en la forma y el carácter, ofreciendo un abanico de estilos que dan, una vez más, información esencial sobre la trama y sus actores»
Andrés Narganes

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