Miguel de Cervantes, pasado, presente y futuro. “Numancia", un grito de libertad y vida.
Crítica de Numancia

Con motivo de la temporada teatral 2025/2026, Teatros del Canal ha decidido alzar el telón navideño con una de las tragedias más importantes de la literatura española: Numancia, escrita por Miguel de Cervantes entre 1580 y 1585. Esta nueva puesta en escena ha sido llevada a las tablas por uno de los dramaturgos que genera un mayor impacto, proyección y relevancia en nuestros días, José Luis Alonso de Santos, cuya óptica escénica conversa con el presente sin traicionar ni dejar de lado la hondura del clásico.
Miguel de Cervantes (1547-1616) fue una de las figuras más importantes del Siglo de Oro español. Es conocido universalmente por Don Quijote de la Mancha, pero su mayor vocación vital fue el teatro, donde no obtuvo nunca el éxito que él creía merecer. Aspiró a triunfar en unos corrales de comedias cuyo éxito era absorbido por el Fénix de los Ingenios, Lope de Vega, por lo que la frustración y esa sensación del “quiero, pero no puedo” le invadían continuamente. Escribió numerosas piezas dramáticas, entre ellas sus famosos entremeses y la mejor tragedia española de todos los tiempos (La Numancia), pero su concepción clásica del teatro no le ayudaba a acomodarse a la forma teatral que imperaba en ese momento, la lopesca.
La Numancia fue escrita entre 1580 y 1585 y es considerada la mejor tragedia de la historia de nuestra literatura. Basada en el asedio y destrucción de la ciudad de Numancia por parte de las tropas romanas, la obra pone en relieve el sacrificio de un pueblo y la resistencia que este opuso frente a la opresión romana. Se trata de una alegoría del heroísmo y la libertad popular con un marcado carácter moral. Es, sin lugar a dudas, una obra con una impactante y extraordinaria fuerza simbólica que no deja indiferente a nadie pese al paso de los años.
La tragedia cervantina se caracteriza por ser una de las obras más difíciles de representar, debido a que las farragosas y múltiples características que posee resultan demasiado tediosas a la hora de ponerla sobre las tablas. Desde el siglo XX y hasta nuestros días, ha sido llevada a escena en tan solo siete ocasiones (una de ellas, la última, la que nos ha llevado hasta aquí). Ha sido representada por figuras tan relevantes como Rafael Alberti (1937), Sánchez Castañer (1948), José Tamayo (1961), Miguel Narros (1966), Manuel Canseco (1998), Juan Carlos Pérez (2016) y José Luis Alonso de Santos (2025).
José Luis Alonso de Santos (Valladolid, 1942) es, sin duda alguna, uno de los dramaturgos más brillantes, influyentes y venerados del teatro español contemporáneo. Desde sus inicios ha sabido armonizar la observación social y un sublime lenguaje escénico, convirtiéndose en un referente ineludible para entender el teatro de nuestros días.
Capaz de capturar la complejidad de la sociedad española con humor, ironía y un profundo compromiso con la realidad cotidiana que le rodea, hace reflexionar al espectador sobre temas tan trascendentales como la marginalidad, la identidad y los conflictos generacionales. Todo ello, junto con su ligereza y profundidad crítica, le otorgan un papel fundamental en la renovación del teatro moderno, que mantiene vivo, accesible e intelectualmente estimulante para cualquier tipo de público. Se consagra, pues, como uno de los pilares del teatro moderno español, concediendo al teatro de nuestros días una versión crítica, intensa, literaria, renovada y libre.
Alonso de Santos recoge el reto de llevar a escena La Numancia cervantina en el año 2025. El desafío no es pequeño y es capaz de superarlo con creces.
El dramaturgo vallisoletano nos presenta una Numancia que preserva casi al completo la esencia cervantina, pero le añade una serie de innovaciones que elevan la obra a, sin un quizás, su mayor y mejor exponente.
El reto se presentaba, cuanto menos, interesante: Numancia frente al siglo XXI y Alonso de Santos frente a un Miguel de Cervantes poco teatral. Esto no podía dejar a nadie indiferente. El núcleo temático de la obra se presenta basto frente a cualquier adaptación posible: mantener la dignidad humana frente a la dominación podría tratarse de un desafío actual, pero se trata del año 133 a. C. Preservar la idea cervantina de libertad, de resistencia frente a la opresión y de honor colectivo prometía ser un trabajo tedioso, pero Alonso de Santos es capaz no solo de conservarlo, sino también de proyectarlo hasta el presente. En sus propias palabras: “es un grito contra la falta de libertad y la esclavitud, de ayer, de hoy y de siempre”.
La historia de Numancia funciona como un espejo que atraviesa los siglos: en él no cambian los conflictos esenciales (la lucha por la libertad, la resistencia frente al poder, el miedo al sacrificio colectivo o la preservación del honor), sino únicamente los rostros, los pueblos que los encarnan. Los nombres propios, los imperios y las ciudades se transforman, creen avanzar, pero las tensiones morales y políticas permanecen; son siempre las mismas. Cada época, cada siglo, cree asistir a su propio drama, pero en realidad se representa una variante de la misma tragedia humana de manera continua.
Alonso de Santos apuesta por llevar a cabo una adaptación que no traiciona el espíritu cervantino, pero amolda la forma para hacer la obra más accesible al público de hoy en día, manteniendo su intensidad trágica. El manejo del lenguaje poético cervantino se suaviza sin perder esencia: abandona ese matiz arcaico, pero se mantiene vivo e interesante para el espectador a través de las modificaciones en redondillas, romances y octavas reales que hacen tan vibrantes las declamaciones de la obra. Todo ello genera una emoción creciente a medida que la obra avanza y el final de Numancia se aproxima.
Escenográficamente, la versión respeta la austeridad propia de finales del Renacimiento y principios del Barroco. Se presenta una obra con pocos elementos decorativos, pero mucho movimiento escénico, que va decayendo a medida que se muere el pueblo de Numancia. Se utilizan diferentes alturas en los momentos de sublevación por parte de ambos bandos: la cólera eleva la intensidad dramática y propicia el abatimiento del pueblo. Los personajes alegóricos (España, río Duero, la Guerra, el Hambre, la Fama y la Enfermedad) aparecen en un plano superior a todos los demás, elevando así el hecho a una dimensión universal y simbólica.
Más que acertada resulta la elección del vestuario, pues inserta de inmediato al espectador en la historia, mostrándole la austeridad del pueblo numantino y la indulgencia del ejército romano.
Tanto la iluminación como la música juegan un papel fundamental en esta obra. Resulta acústica y visualmente sorprendente la puesta en escena, la majestuosidad de escenas tan duras como la resurrección de uno de los numantinos o la quema del pueblo. Además, los momentos en los que el pueblo de Numancia canta llevan la musicalidad de la obra a su máximo exponente.
Sin duda alguna, uno de los logros de Alonso de Santos ha sido presentar a los numantinos como un pueblo de lucha, que tiene agallas, que se impone frente a los romanos para defender lo que es suyo, reforzando siempre la imagen de “juntos”, tanto visual como verbalmente. Una lucha conjunta que se mantiene álgida hasta el último verso, una lucha conjunta que sigue latiendo y cuyas voces resuenan en la historia casi veintidós siglos después.
El conglomerado de todos los elementos propuestos por nuestro dramaturgo vallisoletano hace que el espectador entre en la obra como si fuese un personaje más; que, aunque no participe, se encuentre sitiado entre romanos y numantinos y pueda atravesar la zanja del horror que dio pie a esta barbarie para conocer el testimonio de ambas partes. Alonso de Santos consigue que se levanten de la butaca con el deseo de justicia al grito de “numantinos, libertad” y, en numerosos testimonios, con lágrimas en los ojos ante la atrocidad vivida en “su primera persona”, pues le (nos) convierte en uno más en las tablas, en uno más en la historia de Numancia.
Sinopsis
Después de más de quince años de lucha infructuosa contra la ciudad de Numancia, el Senado Romano manda a Hispania, sobre el año 130 a.d.c, al victorioso general Escipión, que acababa de derrotar a los cartagineses y había sido coronado como triunfador en Roma. Escipión hizo construir una imponente obra de ingeniería bélica para que nadie pudiera entrar ni salir de Numancia, rodeándola de un profundo y ancho foso de nueve kilómetros de perímetro con un conjunto de campamento de militares y torres de vigilancia. Además, arrasó en los pueblos vecinos para que no pudiera llegarles ningún tipo de ayuda ni alimentos, lo que creó una terrible situación ya que el hambre se convirtió en el más fiero enemigo de los sitiados.
Los numantinos intentaron romper el cerco de mil maneras, pero todo fue inútil. El tiempo fue pasando y el hambre siguió creciendo, lo que hizo que en su desesperación llegaran a comer carne humana. Y la ciudad, ya sin esperanzas, fue llenando sus calles de cadáveres, por lo que tomaron la gran decisión final que cambió el curso de su historia.
La leyenda cuenta cómo la decisión de un muchacho valiente marcó el destino de Numancia, impidiendo que Escipión recibiera la corona de triunfador. Y la Fama logró que se quedara fijado para siempre en la memoria el final de esta historia.
Equipo
José Luis Alonso de Santos
Autoría
Miguel de Cervantes
Versión
José Luis Alonso de Santos
Dirección
José Luis Alonso de Santos
Ayudante de Dirección
Lucía Bravo
Producción
Tanya Riesgo
Producción Ejecutiva
GG Producción Escénica
Ayudante de Producción
Irai Bosque, Alba Contreras, Lucía Tragacete
Reparto
Arturo Querejeta, Javier Lara, Jacobo Dicenta, Pepa Pedroche, Karmele Aranburu, Manuel Navarro, Jesús Calvo, David Soto Giganto, Ania Hernández, Jimmy Castro, José Fernández, Carmen del Valle, Esther del Cura, Carlos Lorenzo, Carlos Manrique, Pepe Sevilla, Alberto Conde, Guillermo Calero, Esther Berzal
Escenografía
Mambo Decorados, Sfumato
Iluminación
Carlos Barahona, Tomás Ezquerra
Música
José R. Kiménez
Espacio Sonoro
Carlo González
Fotografía
MarcosGpunto
Distribución
GG Producción Escénica
Compañía
Teatros del Canal
Vestuario
Peris Costumes
Ayudante de Vestuario
Paula Fecker
Realización de Vestuario
Eida Noriega, Isabel Turga, Marta Teresa Turga, Juan David Suan
Diseño del Cartel
Eva Ramón
Festivales
Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro-Clásicos en Alcalá
Videoescena
Chicken Assemble Producciones
Utilería
Daniel Higuera
Web Oficial
https://www.teatroscanal.com/espectaculo/numancia-jose-luis-alonso-de-santos-tc2526/
Idioma
Español
Fecha del Estreno: 09/12/2025
Teatro: Teatros del Canal
Sala: Sala Verde
Duración en minutos: 110
Género Teatro Siglo de Oro
“La Numancia de Alonso de Santos por fin en el Canal”, Revista Teatros [9/12] Ángel Esteban Monje, Kritilo [30/12/2025] Julio Hurtado Díaz, La Vanguardia [08/12/2025] Julio Bravo, ABC [05/12/2025] Entrevista: «José Luis Alonso de Santos, 50 años en escena: ‘Los que hoy mandan se han encargado de acabar con la esperanza de un futuro mejor’”, COPE
Numancia
«Una lucha conjunta que se mantiene álgida hasta el último verso, una lucha conjunta que sigue latiendo y cuyas voces resuenan en la historia casi veintidós siglos después»
Andrea González Bueno

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