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If Music Be the Food of Love, Play on

Crítica de Los locos de Valencia

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Andrés Narganes
Máster en Teatro y Artes Escénicas

Con torpeza dominical trasteo en mi dispositivo móvil en medio de un piélago de personas que han pasado el día en la capital y vuelven a sus hogares en tren a lo largo del corredor del Henares. Cuando el círculo en la pantalla deja de girar, me seducen tres opciones: Shakespeare, Purcell, Taub. Todas resultado de la búsqueda If Music Be the Food of Love.  Puede que empujado por el animado ambiente, me inclino por Taub, con dos efectos: el primero el de imaginar un vagón convertido en un La La Land; el segundo la invasión de un recuerdo reciente, engañosamente inconexo. También en el contexto de un festival teatral alguien aseveraba que “esto” es un negocio. Si los interlocutores ignoraban que hay gente que vive de “esto”, sería imperdonable; de modo que cabe inferir que en esas palabras se recogía la frustración frente a la necesidad de elaborar espectáculos eminentemente vendibles.

Ese rechazo encuentra en múltiples ocasiones acomodo en el escepticismo que nos provoca el combinado de tiempo, lugar, uso, popularidad y algún lucrativo e inefable ingrediente secreto; cóctel al que solemos llamar «moda». Si es cierto, como dicen, que en este momento Madrid es la tercera capital en importancia dentro de la demanda de teatro musical, nadie debería sentirse extrañado de la desconfianza de parte del público ante la proliferación que este tipo de espectáculos ha experimentado en estos últimos años. Cuando ese género entra en contacto con el teatro áureo, víctima de eternas discusiones entre diferentes posicionamientos frente a variados aspectos de su producción, nuestra atención frecuentemente se dirige al mundo académico en busca de validación de la específica puesta en escena. No es ese el objetivo de la que aquí pueden leer sobre Los locos de Valencia en versión de José Luis Alonso de Santos, dirigida por Pepa Pedroche.

A la espera de la concreción de la propuesta escénica, desde que entramos en el teatro la invitación a una fiesta del amor a la que aún no nos atrevemos a ponerle mayúsculas se hace patente en la silueta de un corazón proyectado sobre el telón, y cuando éste se levanta, la música confirma la alegría de esa convocatoria. Únicamente vamos a encontrar el acompañamiento de una guitarra y unos teclados a lo largo de toda la obra, y sin dificultad van a acompañar  las emociones de los personajes hasta el fin de una comedia equilibrada por la escritura de Alonso de Santos y la dirección de Pedroche. Toda la acción se desarrolla en un único espacio, un idealizado patio del Hospital de Inocentes, cuya diafanidad permite las libres evoluciones de los personajes. Sólo una puerta que se confunde con su entorno, al final de una escalera, representa a veces un satírico trampantojo foucaultiano tras el que se ocultan las técnicas sanadoras del director del manicomio.

Hélène Tropé, editora de la edición de la obra en Castalia, analiza el contexto histórico y cómo Lope logra crear un microcosmos que refleja el Hospital de Inocentes de Valencia con verosimilitud para el público de su época, reformulando los elementos que son necesarios en la elaboración de su comedia. La representación de la locura se muestra a través de desdoblamientos,  ambiente carnavalesco y el recurso del teatro dentro del teatro; y esto mismo encontramos, acorde con una sensibilidad más actual, en este espectáculo.

La posibilidad de lo traumático, muy distante en esta versión, nunca va a empañar la fiesta. Ni la primacía de esta última va a ser óbice para disfrutar de los sonetos, redondillas y demás versificaciones. Sí vemos parcialmente alterada alguna subtrama, o la definición de algún personaje. Sin sorpresa, al albur de quienes pergeñan esta celebración,  todo encaja con el objetivo, núcleo de convicción dramática, o satisfacción intelectual del público. No hablamos de pedazos de entretenimiento dispersos que en otros espectáculos pueden gozar de la aceptación del público. Estamos en la primera época como comediógrafo de Lope, plagada de excesos, y sin embrago no ausente de una belleza formal que cohesiona la obra. La efectiva técnica de la compañía nos acompaña, valga la redundancia que a veces se expresa en escena con la verbalización de la incomprensión de algún extenso e intenso parlamento. El resultado  es una experiencia compartida a partir de la risa, las palmas, la reflexión y la visible complicidad del público fruto de esa última. O quizás de todo ello.

Shakespeare, Purcell, Taub. Pienso en los tres nombres cuando abandono la sala, contento. Los tres vivieron o viven de “esto”. La experiencia de Taub es de interés para el propósito de esta reseña. En 2016 compone y dirige una versión musical para The Public Theater de  Twelfth Night de W. Shakespeare, en Nueva York. Más tarde también llevaría As You Like it a escena. El trabajo, aparte de contar con una base comunitaria de actores tanto profesionales como no, desembocó en una fiesta, en un exitoso convivio. ¿Negocio? ¿Quizás moda o incluso oportunismo? Creo que al igual que para nosotras, nosotros, el debate estuvo, está abierto. Pero mientras tanto, es siempre un placer participar en una fiesta del amor donde la ironía y la pasión se mezclan al ritmo del verso y de la música, como es a la que nos invitan Pepa Pedroche, José Luis Alonso de Santos y su excelente equipo en este montaje de Los Locos de Valencia. If Music be the Food of Love , Play on.


Sinopsis

Los locos de Valencia nos muestra la magia que reside en la poesía de Lope que recoge la locura del amor. Un tesoro que da valor y sentido a nuestro existir. Y esa dimensión lo enlaza con la comedia y sus virtudes humanas. Y, lo que es más importante, con el placer de vivir. José Luis Alonso de Santos recoge ese tesoro y lo engrandece creando un universo atemporal donde la música será la terapia que intente frenar esas pasiones, sin conseguirlo. Las claves que sostienen e impulsan este proyecto son el amor, el humor, la belleza, la poesía y el optimismo, elementos fundamentales que se entrelazan tejiendo la fantasía que envuelve al espectador.


Equipo



Autoría
Lope de Vega
Versión
José Luis Alonso de Santos
Dirección
Pepa Pedroche
Ayudante de Dirección
Lucía Bravo


Producción
Marcelo Chao
Producción Ejecutiva
CMEntertainment España
Ayudante de Producción
Elena Martínez, Inma Almagro
Reparto
Arturo Querejeta, Daniel Muriel, Jacobo Dicenta, Florencia Otero, Pepe Sevilla, Guillermo Calero, Antonia Paso, Ángeles Martín, Lucila Gandolfo, Carlos Manrique, Alberto Vela, Beatriz Fernández
Escenografía
Alessio Meloni
Construcción de Escenografía
Mambo Decorados


Iluminación
Juan Gómez Cornejo, Ion Anibal
Movimiento
Alberto Sánchez Diezma


Espacio Sonoro
Alberto Vela








Vestuario
Daniel Torres


































Fecha del Estreno: 13/06/2026

Teatro: Teatro Salón Cervantes Alcalá de Henares

Sala:  -

Duración en minutos: 100

Género  Teatro Musical



Los locos de Valencia

«La representación de la locura se muestra a través de desdoblamientos,  ambiente carnavalesco y el recurso del teatro dentro del teatro; y esto mismo encontramos, acorde con una sensibilidad más actual, en este espectáculo»

Andrés Narganes

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