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Lope de Vega. Tradición y vanguardia en el siglo XXI: La vídua valenciana

Crítica de La vídua valenciana

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Andrea González Bueno
Universidad Complutense de Madrid

Con motivo de la celebración de la XXIV Edición del Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro. Clásicos en Alcalá. Sueña los clásicos, festejada en la villa que vio nacer a Miguel de Cervantes, Alcalá de Henares (Madrid), han sido llevadas a las tablas numerosas representaciones enmarcadas en los límites temporales de los Siglos de Oro para poner en relevancia su impacto y trascendencia en nuestros días. Su lema Sueña los clásicos nos transporta a esa sensación de fantasía que emanan las obras de nuestros más ilustres dramaturgos: Lope de Vega, Calderón, Sor Juana Inés de la Cruz, Rojas Zorrilla etc. Dentro de todas las puestas en escena ofrecidas en el Festival, encontramos, por un lado, títulos de gran envergadura, como pueden ser El alcalde de Zalamea (Calderón) o Los empeños de una casa (Sor Juana) y, por otro, títulos que son llevados a escena con menos recurrencia como puede ser La viuda valenciana de Lope de Vega, cuya adaptación realizada por Adrián Novella y retitulada como La vídua valenciana será el epicentro del presente ensayo.

Lope de Vega (1562-1635) es uno de los dramaturgos más célebres y fecundos del Siglo de Oro español, considerado como el gran renovador del teatro nacional. Autor de más de mil comedias, poemas épicos y líricos, fomentó el concepto de comedia nueva, rompiendo de esta manera con las reglas clásicas que abogaban por la mezcla de lo trágico y lo cómico, hecho que aportó un gran dinamismo a la acción teatral. Su figura e influencia fue decisiva en la evolución del teatro castellano y europeo, consagrándolo una de las figuras más importantes y trascendentes de la literatura universal.

Su comedia La viuda valenciana fue escrita hacia 1595 y publicada en la Parte IX de las comedias de Lope de Vega (1617); se centra, fundamentalmente, en la búsqueda tanto del deseo femenino, como de la libertad individual mediante la pretensión de ruptura con las convenciones sociales existentes. Los temas principales giran en torno al amor, la libertad de elección matrimonial y la tirantez entre el deseo individual y las rígidas normas sociales de la época. Lope escribe esta obra con la finalidad de mostrar la realidad social que supone el hecho de ser viuda para una mujer en aquellos tiempos, rompiendo, una vez más, los moldes sociales convencionales al ofrecer a una fémina protagonista siendo dueña de sus deseos y de su voluntad. El impacto social de esta obra nada tiene que ver con otros títulos de gran envergadura, como pueden ser Fuenteovejuna o El perro del hortelano, pero colabora a poner encima de la mesa temas como la identidad femenina y la legitimidad del deseo de la misma dentro del marco moral y social del Siglo de Oro.

En el S.XXI, La viuda valenciana de Lope de Vega ha sido llevada a escena en solo una ocasión (tal y como atestigua nuestro elemento de consulta fiable, la Base de Datos Teatro Clásico Español- Siglo XXI, creada por el profesor Julio Vélez [Universidad Complutense de Madrid]) de mano de Adrián Novella y la compañía de teatro La Valenciana. La propuesta de Novella se presenta tradicionalmente valenciana desde el comienzo: el cambio de título presagia el deseo por parte del director de ofrecer una obra acorde a su denominación, haciéndola suya sin alejarse de lo escrito por Lope allá por 1595. El inicio de la representación hace presagiar que el texto va a sufrir algún cambio o alteración, pues en la loa uno de los personajes canta aquello de “que nos perdonen los filólogos”, conocidos estos últimos por querer preservar siempre de manera fidedigna la esencia del escrito. Todo ello se lleva a cabo mediante la sustitución de referencias, manteniendo la esencia lopesca.

La versión ofrecida por el director funciona como un espejo resonante, el cual recoge la esencia del autor y la multiplica a través del criterio y prisma del director, de manera que ambas realidades se reconocen, se hermanan y se transforman mutuamente en escena. Lo que se nos presenta es la comunión entre la Valencia conocida por Lope en el S.XVI y la de Adrián Novella en el S.XXI. El acercamiento a esta más que notable tradicionalidad valenciana se logra a través de la introducción de canciones valencianas, el empleo de trajes típicos regionales, así como sus festividades, la presencia de los churreros, el uso de elementos como las naranjas y la utilización de valencianismos, plasmando así una realidad cultural como es el contacto de lenguas en la región.

A este juego escénico se suma el empleo del valenciano, que en la obra se traduce mediante un elemento de tramoya, una proyección, la cual tomará vida propia convirtiéndose, de algún modo, en un personaje más, pues, en ocasiones, se niega a traducir expresiones o fórmulas malsonantes respondiéndole a los actores con un “yo eso no lo pienso traducir”, provocando así la carcajada en el público. Novella hace que la intromisión de estos cambios lingüísticos sea casi imperceptible a la hora de hermanar los textos, el original y el suyo, pues dota de ingenio y riqueza el verso de esta obra clásica.

Con ese mismo ingenio, destacan los anacronismos presentes en la obra, hábilmente incorporados, los cuales son una manera más de establecer un puente entre el texto clásico y público actual. Desde la incursión de canciones populares de Camilo Sesto o el famoso “Te quiero, te quiero” de Nino Bravo,hasta el empleo de música electrónica, esto logra, una vez más, que lo clásico y lo contemporáneo se entrelacen de manera natural en la representación.

La fiesta y la diversión que Lope pretendía imprimir en los corrales de comedias con sus obras se representa aquí de dos maneras complementarias. Por un lado, a través del juego de la pelota, que da dinamismo a la representación, pues aparte de ser una referencia cultural, sustenta la trama e impulsa su desarrollo. Por otro lado, Adrián Novella resimboliza este elemento rompiendo la cuarta pared a través del personaje de Floro, invitando al público a participar activamente. Una de las finalidades defendidas siempre por el director “Trato que el público sea uno más, que forme parte de la acción y del espacio de la representación”.

El esquema general de personajes se mantiene fidedigno a los personajes tipo ideados por Lope de Vega: el galán, la dama, el criado, etc., pero se les otorga un carácter contemporáneo. De esta manera, Camilo representa el galán deseado que despierta la pasión de Leonarda. Lucencio, tío de Leonarda, desempeña el papel de la autoridad familiar, es el factor que desencadena la tensión entre el deber social y el individual. En contraposición están Julia, la criada de Leonarda, y Urbán, el escudero, que actúan como elementos facilitadores de los deseos de su señora al contribuir a que se produzcan los encuentros secretos entre Leonarda y Camilo. Floro, como se señalaba anteriormente, es el encargado de romper la cuarta pared y aportar a la obra ese juego metateatral, acercando así la obra al espectador actual.

El personaje rompedor de la obra es Leonarda, la viuda, a la que Novella dota de una nueva dimensión, decide darle una vida más empoderada, más auténtica, más decidida, más mujer y, en definitiva, plenamente libre. Modifica el final que Lope le dio a su enredo, permitiendo que Leonarda rompa no solo con las convenciones sociales de la época, sino también en escena. Su vestuario será su mejor aliado visual para representar esa liberación, porque prescinde de vestir trajes recargados y llenos de capas que esconden la silueta femenina, para utilizar, como gesto de sublevación, el traje de novio de su impuesto futuro marido. El uso de los pantalones, prenda impensable para ser utilizada por una mujer en el S.XVI, sirve para proclamar su identidad y su derecho a ocupar el lugar que ella decida y quiera en el mundo. Termina la representación situándose en un plano superior al resto de personajes, subida a un elemento de atrezzo, el armario donde venía el traje, para representar, una vez más, y de manera más simbólica si cabe, su empoderamiento.

La representación termina haciendo uso, una vez más, de la proyección como un personaje más; se señala el final de la misma y un “Perdón, Lope, perdón”, forma respetuosa dirigida al autor de la comedia, Lope de Vega, con la intencionalidad de reconocer las libertades creativas que se han tomado y que distan del texto original.

La escenografía de esta representación, diseñada por Luis Crespo, se transforma en un elemento vivo que sobrepasa los límites de la función decorativa. Fundamentalmente se caracteriza por tener un marcado carácter versátil, ofrecido a través de los diferentes ambientes creados en el espacio escénico, así como con la integración de elementos como las sábanas para configurarle a la obra cotidianidad (en el momento de tender) e intimidad (en los encuentros de los amantes). La mezcla de lo tradicional (elementos puramente valencianos) con la vanguardia (el proyector y un heterogéneo vestuario) actualizan la obra sin perder la esencia que le otorgó Lope en los albores del S.XVI.

A nivel dramático, el espacio escénico oscila en una ambivalencia cuyo péndulo se desplaza entre lo privado (lo íntimo) y lo público (lo social). La casa de Leonarda se muestra como el espacio seguro donde ser libre y poder romper la norma, mientras que el patio es el lugar público donde todo eso se desvanece. La metateatralidad se logra mediante la implicación del público a través de elementos escenográficos como el proyector. De esta manera, Adrián Novella construye un nuevo significado para la obra, otorgándole tradición y modernidad, sin dejar de mantener vigente el texto del Fénix.


Sinopsis

Llega la primavera en Valencia con fiestas, juegos y amores. ¿Amor? No. Hay una joven viuda que no quiere saber nada del amor. La viuda de esta historia quiere evitar casarse e irse de su tierra; quiere disfrutar de los hombres, del juego y del fuego; quiere ser el ama de su casa y de su vida. Esta es una historia clásica muy valenciana, con mucho humor y con mucho aprecio hacia la misma obra y hacia nuestra tierra. Esta es la obra de un madrileño que emigró a Valencia contada por unos valencianos que emigraron a Madrid.


Equipo

Dramaturgia
Adrián Novella
Autoría
Lope de Vega
Versión
Adrián Novella
Dirección
Adrián Novella
Ayudante de Dirección
Pablo Blasco
Adaptación
Adrián Novella
Producción
Joan Isern




Reparto
Joan Isern, Antonio Lafuente, Mar Mandli, Raquel Molano, Xavi Giménez
Escenografía
Luis Crespo
Construcción de Escenografía
Background Producciones


Iluminación
Ximo Olcina
Movimiento
Alejandra García


Espacio Sonoro
Manu Latorre
Fotografía
Vicente A. Jiménez


Distribución
Amadeo Vañó (Cámara blanca)
Compañía
La Valenciana
Vestuario
Mercedes Rubio








Festivales
Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro Comunidad de Madrid. Clásicos en Alcalá






Videoescena
Irene Báguena
















Fecha del Estreno: 03/07/2025

Teatro: -

Sala:  Teatro Salón Cervantes

Duración en minutos: 90

Teatro Clásico  



La vídua valenciana

«La fiesta y la diversión que Lope pretendía imprimir en los corrales de comedias con sus obras se representa aquí de dos maneras complementarias. Por un lado, a través del juego de la pelota, que da dinamismo a la representación, pues aparte de ser una referencia cultural, sustenta la trama e impulsa su desarrollo. Por otro lado, Adrián Novella resimboliza este elemento rompiendo la cuarta pared a través del personaje de Floro, invitando al público a participar activamente».

Andrea González Bueno

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