Cartoonesque
Crítica de La vengadora de las mujeres

Cuando adquirimos nuestras entradas para cualquier espectáculo, una de las principales preocupaciones suele ser dónde sentarnos, desde dónde ver y escuchar las evoluciones del reparto en el espacio visual y sonoro. Esencial es, a este efecto, tener cierta noción tanto del local donde se va a presentar aquél como de su naturaleza. Pocas personas trazan sobre el plano líneas visuales, incluso sonoras, intentando averiguar secciones de la acción que pudieran quedar fuera de nuestro alcance. Normalmente, confiamos en que la dirección del espectáculo haya tenido en cuenta la estructura de la sala y podamos seguir la puesta en escena sin dificultades.
Esa ubicación, me atrevería a decir, no es sólo un lugar físico; sino que es una posición que escogemos frente a cualquier manifestación humana, determinada por condicionantes de la más diversa índole, no únicamente culturales. La línea imaginaria que dibuja se transforma en una perspectiva muchas veces innecesariamente inflexible y por ello necesariamente descriptivo-narrativa. Buena muestra de ello es, por ejemplo, la necesidad que sentimos de explicaciones verbales en obras musicales que no tienen porqué tener carácter narrativo alguno. Quien sí nos presenta una fábula es Carlos Martín, director de La vengadora de las mujeres, de Lope de Vega, en versión de Alfonso Plou y María López Insausti; una coproducción del Teatro del Temple y la CNTC .
Observando el movimiento y los efectos sonoros que desde el primer momento disfrutamos en escena, no es difícil relacionar el pequeño universo que nos presenta la Compañía del Temple con el de la animación, que bebe a su vez del vaudeville, que lo hace en definitiva de la Commedia dell’arte. Es el tono que marcan los primeros compases de la obra y que guarda una pasmosa coherencia con los elementos sígnicos que se conjugan en el espectáculo. La información que recibo del vestuario me hace identificar claramente a los personajes, imagino que la austera pero cambiante escenografía perfectamente podría alojar una ratonera para que Jerry se zafara del gato Tom, me sobresalto con los latigazos que definen los efectos sonoros que acompañan la marcada gestualidad de los personajes… Y escucho con gusto los versos de Lope. Rápidos, como vertiginosa es la comedia, pero sin dificultad para seguir la trama, porque el trabajo de asesoría del verso de Pepa Pedroche apoya la celeridad de la comedia, que parece sólo pueden frenar las moscas.
El lazzi de las moscas. Al margen de otras interpretaciones, bienvenidas sean, mi mente viaja al pasado, a una función de Arlequín, servidor de dos amos, del Piccolo. ¿O lo he soñado? No puedo interpretar esa aparición más que como un homenaje. Y no es el único. Veo escenas de puro slapstick. También imágenes de screwball comedies de Hawks, La Cava, Cukor. Creo que esos homenajes son una muestra de generosidad y valentía, como lo es el magnífico y difícil trabajo actoral de Silvia de Pé, Itziar Miranda, Lorena Berdún, José Vicente Moirón, Héctor Carballo, Gabriel Moreno, Nacho Rubio, Chavi Bruna y Xavi Caudevilla. Todo al servicio de un fin que por lo que nos cuenta la Historia del Teatro, era compartido por el autor de la comedia: pasarlo bien.
Antes de adquirir nuestras entradas para ir al teatro, solemos leer reseñas como esta, buscando orientación. Alguien nos cuenta el argumento, otra persona nos da un perfil histórico o literario, hay quien tilda una obra de oportunista, a veces se afirma que esto ya está más que visto, y todos damos nuestro parecer. Todo nos nutre, pero debemos tener una pizca de cautela, por si nuestro entendimiento se impregna de inmovilismo. Si no nos atrevemos a cambiar nuestra posición, podemos estar, sin querer, viendo siempre lo mismo; y si no es para transformar nuestra visión, nuestra perspectiva, para qué ir al teatro.
Sinopsis
La obra gira en torno a los enredos amorosos y las tensiones entre hombres y mujeres, con un énfasis en los conflictos derivados de los prejuicios de género y las expectativas sociales. La protagonista, una figura femenina fuerte (la «vengadora»), desafía las normas patriarcales de su tiempo, utilizando su ingenio para revertir las injusticias o los desaires que sufren las mujeres.
Equipo
Alfonso Plou, María López Insausti
Autoría
Lope de Vega
Dirección
Carlos Martín
Ayudante de Dirección
Manuel de Durán
Producción
María López Insausti, Teatro del Temple, CNTC
Ayudante de Producción
Pilar Mayor
Reparto
Silvia de Pé, Itziar Miranda, Lorena Berdún, José Vicente Moirón, Héctor Carballo, Gabriel Moreno, Secun de la Rosa, Nacho Rubio, Chavi Bruna, Xavi Caudevilla
Escenografía
Oscar Sanmartín, Carlos Martín
Construcción de Escenografía
Ibón Baquero
Iluminación
Felipe Ramos
Música
David Angulo
Fotografía
Nani Gutiérrez
Compañía
Teatro del Temple
Vestuario
Agustín Petronio
Web Oficial
https://teatroclasico.inaem.gob.es/2026/02/23/la-vengadora-de-las-mujeres/
Idioma
Español
Maquillaje
Virginia Maza
Peluquería
Virginia Maza
Fecha del Estreno: 15/04/2026
Teatro: Teatro de la Comedia. Compañía Nacional de Teatro Clásico
Sala: -
Duración en minutos: 100
Género Comedia Siglo de Oro
En los Medios Antonio Castro, “La vengadora de las mujeres, un Lope poco habitual”, Madridiario La vengadora de las mujeres, Revista Godot Horacio Otheguy Riveira, «Lope abraza la fuerza femenina en La vengadora de las mujeres”, Culturamas José Miguel Vila, «La vengadora de las mujeres: los más sólidos principios acaban también por tambalearse”, Diario crítico
La vengadora de las mujeres
«Y escucho con gusto los versos de Lope. Rápidos, como vertiginosa es la comedia, pero sin dificultad para seguir la trama, porque el trabajo de asesoría del verso de Pepa Pedroche apoya la celeridad de la obra»
Andrés Narganes

0 comentarios