Francisco Ferrer. ¡Viva la Escuela Moderna!
Crítica de Francisco Ferrer. ¡Viva la Escuela Moderna!

El regreso a la dirección teatral de José Luis Gómez, fundador del Teatro de La Abadía, se materializa en Francisco Ferrer. ¡Viva la Escuela Moderna!, un montaje que recupera la figura del pedagogo y activista Francisco Ferrer Guardia, fusilado en 1909 tras un controvertido proceso judicial. El texto del dramaturgo belga Jean-Claude Idée articula la obra alrededor de ese juicio militar, alternando los interrogatorios del juez instructor y las conversaciones con un abogado de oficio junto con los testimonios de algunos personajes importantes de su vida.
La escenografía recibe al espectador con tonos ocres metálicos: una gran tela de fondo, un muro desnudo y varios pupitres de madera que, movidos y reconfigurados a lo largo de la función, van dando lugar a los distintos espacios dramáticos. Sobre ellos preside una imponente campana que desciende desde el alto techo del teatro, objeto simbólico que imprime a la escena un carácter ritual y casi litúrgico. La combinación entre estos elementos materiales, los cambios de luces y la plasticidad del movimiento escenográfico construyen un abanico amplio de atmósferas: desde el espacio onírico en el que el tiempo parece suspendido durante los testimonios espectrales, hasta la fría pared de fusilamiento donde culmina el destino de Ferrer en un día gris de octubre.
Uno de los hallazgos más destacados del montaje reside en las transiciones temporales. Gómez introduce dos militares que, en distintos momentos, cruzan el escenario caminando de espaldas, lentamente, como si pertenecieran a otro tiempo. Sus movimientos coreografiados y especulares generan una sensación de eco histórico, de desdoblamiento temporal que no solo unifica las escenas, sino que subraya el aura enigmática de una historia cuyo pasado sigue vibrando en el presente. El uso de sombras para intensificar el dramatismo y la presencia de música extradiegética durante los monólogos que reconstruyen la cronología de Ferrer confieren al conjunto un aire cercano al cine negro, una estética de contrastes y claroscuros que acentúa la tensión moral de la obra.
En el centro del montaje se encuentra la construcción poliédrica del propio Ferrer. Su figura, inicialmente silenciosa y casi ausente, se va configurando poco a poco a través de las acusaciones que otros personajes vierten sobre él. Cada testimonio añade una capa distinta, componiendo un retrato complejo y contradictorio, hasta que finalmente él mismo toma la palabra. En ese momento, su discurso reordena la percepción del público y del propio abogado defensor, con quien mantiene un intercambio de ideas particularmente significativo. El diálogo entre Ferrer, autoproclamado ateo, anarquista, masón y republicano, y su abogado militar, católico y monárquico, constituye uno de los momentos más lúcidos del montaje. La escena recuerda la importancia del pensamiento divergente y la capacidad del diálogo para convertirse en espacio de encuentro incluso en contextos de profunda confrontación ideológica. En este sentido, ¡Viva la Escuela Moderna! ilumina tensiones que permanecen vigentes en el debate actual como la violencia burocrática frente a movimientos políticos disidentes, la frustración ciudadana ante la injusticia institucional o las herramientas que ha de poner en juego el sistema educativo para formar individuos capaces de cuestionar críticamente el mundo.
La producción, con su cuidada estética, sus transiciones cargadas de simbolismo y su reivindicación de una figura histórica compleja, no solo rescata a Francisco Ferrer del olvido, sino que convierte su historia en una reflexión contemporánea sobre justicia, pedagogía y libertad de pensamiento. Una pieza que, desde la contención y la precisión formal, invita a pensar más allá del escenario.
Sinopsis
Francisco Ferrer ha resultado siempre una figura intrigante. Lo fue para sus contemporáneos y lo ha seguido siendo para los historiadores. Su insólita condición de millonario subversivo; el extraño origen de su fortuna; su posible implicación en dos atentados contra el rey Alfonso XIII; la escuela que creó, convertida muy pronto en un mito de la pedagogía libertaria; su condena sin pruebas como jefe de una rebelión; la extraordinaria campaña internacional que su muerte provocó, todo le convierte en un personaje realmente singular. Lo más curioso es que, un siglo después, muchas dudas persisten.
¿Era realmente anarquista? Si lo era, ¿por qué tenía tan buenas relaciones con republicanos como Lerroux? ¿Fue un innovador pedagógico o se limitó a inculcar los principios anarquistas con métodos tradicionales? ¿Participó realmente en la preparación de atentados? ¿Por qué suscitó su fusilamiento tanta emoción en los medios internacionales de izquierda?
Equipo
Autoría
Jean-Claude Idée
Dirección
José Luis Gómez
Ayudante de Dirección
Roberto Mori
Producción
Teatro de La Abadía
Ayudante de Producción
María Teresa Ferrara
Reparto
Ernesto Arias, Jesús Barranco, David Luque, Lidia Otón
Escenografía
Curt Allen Wilmer y Leticia Gañán (AAPEE)
Construcción de Escenografía
Scnik Móvil, Miguel Ángel Infante (Utilería – Atrezzo)
Iluminación
Pedro Yagüe (AAIV)
Música
Alberto Granados
Espacio Sonoro
Alberto Granados
Traducción
Pollux Hernúñez
Vestuario
Deborah Macías
Proyecciones
Jorge Vila
Fecha del Estreno: 13/11/2025
Teatro: Teatro de la Abadía
Sala: Sala Juan de la Cruz
Duración en minutos: 105
Género Teatro
«Una obra rigurosa, comprometida y accesible. El cuarteto formado por Ernesto Arias, Jesús Barranco, David Luque y Lidia Otón sostiene la pieza con precisión y entrega. Sin embargo, destaca especialmente Lidia Otón, cuyos monólogos en solitario son de una belleza desgarradora», Nouarte Magazine «Francisco Ferrer. ¡Viva la Escuela Moderna! es un espectáculo que se erige en una firme defensa de la educación y la memoria histórica con un reparto extraordinario que hace de su actuación una gustosa y admirable lección de buen hacer teatral», Teatro Madrid «La delicada exposición escénica del maestro José Luis Gómez encuentra en su equipo la formulación precisa de su manera de ver el teatro y la creatividad de cada gesto, cada palabra», Culturamas «Vuelve el maestro José Luis Gómez con ‘¡Viva la Escuela Moderna!’. El director onubense alza en el Teatro de La Abadía un montaje encomiable sobre el pedagogo condenado a muerte tras los acontecimientos de la Semana Trágica», El Cultural «La función va in crescendo hacia un final estremecedor, que un público de a diario agradeció haciendo salir a saludar al elenco cinco o seis veces», El País «Una pieza rigurosa, comprometida y, además divulgativa porque la figura del pedagogo libertario español sigue siendo muy poco conocida en su propio país», Diario crítico «El gran Jose Luis Gómez es el responsable de la brillante dirección. (…) magnífica la oportunidad que nos presenta el Teatro de la Abadía de acercarnos a la vida de un gran personaje como es Francisco Ferrer», Víctor M. Seoane «Un mundo nuevo desde las aulas: la vida y obra de Ferrer Guardia llega al teatro», La Marea «El excelente montaje de José Luis Gómez desentierra el legado explosivo de Francisco Ferrer», Entre Letras «En muchas funciones, el público responde con “¡Viva!” a las últimas palabras de la obra: “¡Viva la escuela moderna¡”. Yo añado: y que viva el buen teatro», Memorias de un Tiquis Miquis
Francisco Ferrer. ¡Viva la Escuela Moderna!
«La producción, con su cuidada estética, sus transiciones cargadas de simbolismo y su reivindicación de una figura histórica compleja, no solo rescata a Francisco Ferrer del olvido, sino que convierte su historia en una reflexión contemporánea sobre justicia, pedagogía y libertad de pensamiento».
Victoria Lastre

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