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Reflejo de un proceso creativo

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Javier Ramírez Serrano
Instituto del Teatro de Madrid

Tras retirar las invitaciones de prensa con suficiente tiempo de margen para dar un pequeño paseo antes de comenzar el estreno de la última obra de Sharon Fridman, me crucé con Melania Olcina. La bailarina de la compañía del coreógrafo israelí me sonrío. No sé si fue casualidad, si recordaba mi cara como asiduo espectador de danza o si era una señal de lo que iba a ocurrir en escena minutos más tarde. El caso es que, tras el primer tercio del espectáculo, la imagen de su sonrisa me vino de nuevo a la mente y entendí todo mejor.

Sharon Fridman celebra con Exprímeme-Life in Process los quince años de trayectoria de su compañía, fundada por el artista en Madrid en 2006. La pieza cuenta con sus bailarines Arthur Bernard, Melania Olcina y el propio Fridman, que vuelve a protagonizar una obra suya. Pese a que el planteamiento tiene todos los elementos propios de la compañía como el uso de escenarios móviles (Al menos 2 caras, Inner), la exploración de las relaciones personales (Dosis de Paraíso) o su técnica de movimiento Contact Increation (INA) -que impregna toda su obra- esta última creación rompe con piezas anteriores.

Exprímeme-Life in Process comienza con un grupo de espejos móviles en los que nos vemos reflejados como público. Tras retirarlos a un lateral del escenario se descubre una escenografía minimalista pero de gran protagonismo. Un gran ventanal al fondo con cortinas que dibuja su sombra en el suelo a través de dos focos que marcan un contraluz, y una mesa con dos sillas en el lateral derecho del escenario. La coreografía inicia con un dúo entre Sharon Fridman y Arthur Bernard vestidos con dos agobiantes monos de cuerpo completo, totalmente ceñidos a su piel. Sus siluetas, perfiladas en el claro oscuro que plantea la iluminación, se balancean sin separarse en un lento ejercicio de contrapesos. La música ambiental de Luis Miguel Cobo que viste el comienzo de la obra dilata la escena hasta la extenuación. Entonces, se descubre la razón de la mirada que me lanzó Melania Olcina en la calle. Fridman interrumpe la danza e increpa a su pareja que no está concentrado en la pieza. Muestra así las verdaderas intenciones de la obra. Al principio con una cierta comicidad que recuerda a las creaciones de la mítica Carmen Werner, aunque pronto se vislumbrará que no es la comedia lo que busca Fridman con sus textos. Es ahí donde se resiente especialmente la propuesta del israelí. A partir de ese punto la pieza oscila entre bellísimos momentos danzados a dúo entre Fridman, Bernard u Olcina e interludios hablados sobre los conflictos del proceso creativo o las relaciones entre los miembros de la compañía. De los tres intérpretes es quizás Melania Olcina la más hábil para defender los parlamentos, que se sienten artificiales en Fridman y Bernard. Tampoco los textos en sí mismos resultan naturales, hay cierta artificialidad en la escritura de los mismos. Por otro lado, resulta chocante la buscada naturalidad de la propuesta a nivel argumental (de tintes autoficcionales) con la belleza casi expresionista que plantea el trabajo escenográfico. Entiendo los espejos móviles como un reflejo de la intencionalidad de la obra, que mira hacia el interior de la propia compañía mostrando su proceso creativo. Sin embargo, esos espejos pronto quedarán inmóviles en uno de los fondos del escenario, delegando todo el protagonismo a la palabra, el cuerpo y la luz.

Es desde el punto de vista del movimiento donde la propuesta brilla más. A través del conflicto de sus personajes, Sharon se permite mostrar el fracaso de los cuerpos. Hay piezas más lentas donde los contrapesos entre los bailarines se vuelven difíciles de sostener, y otras más frenéticas, rozando el agotamiento, donde los bailarines vuelan y se precipitan contra el suelo. Son los momentos de fracaso, de fallos buscados en el diálogo corporal de los bailarines, de violentas caídas, los que me resultan más interesantes porque huyen de la perfección de propuestas anteriores. Es cierto que la obra completa de Sharon está llena de caídas y levantamientos, de difíciles equilibrios y contrapesos, pero creo que, salvo en Inner, no había explorado tanto la violencia descontrolada de un tropiezo o un mal gesto.

Que una propuesta de un coreógrafo que arriesga por introducir la palabra a modo de autorretrato en su obra, resulte mucho más interesante en su planteamiento corporal que en los interludios textuales, indica que el trabajo aún necesita recorrido. Es cierto que asistí al estreno y probablemente conforme vaya rodándose mejore el resultado. Hoy debo admitir, como gran admirador del coreógrafo israelí, que estamos ante una de sus propuestas más desequilibradas. El trabajo corporal de Sharon, Arthur y Melania es fantástico pero sus interpretaciones textuales no lo son, ni acaba de funcionar la propuesta estética con lo vivido sobre el escenario.

Con todo, se agradece el riesgo. Fridman ya ha buscado la ruptura en ocasiones anteriores como en Rizoma o en su fantástico acercamiento al trabajo de Kukai Dantza, Erritu. Celebremos estos quince años y que vengan al menos quince más.


Sinopsis

“Exprímeme” es un espectáculo sobre lo que implica trabajar un proceso de creación en danza, considerando los diferentes aspectos del concepto de performance en general y el fracaso como horizonte inevitable. Sharon, Melania y Arthur conviven juntos aún sintiéndose incapaces de crear algo común, o de conectarse entre sí como solían hacerlo; al mismo tiempo, sin embargo, entienden que las personas y sus deseos cambian necesariamente, como le sucede a todo, y que, a veces, poco puede hacerse más que navegar la confusión.

Con esta obra, la compañía celebra 15 años de contacto en Madrid, con un trabajo constante que cuestiona los límites de los cuerpos y su capacidad en construir lenguajes de comunicación a través de una escucha con tacto.


Equipo

Dramaturgia:
Sergio Martínez Vila
Autoría:
Sharon Fridman


Dirección:
Sharon Fridman




Producción:
Lola Ortiz de Lanzagorta (New Dance Management)


Ayudante de Producción:
Elvira Giménez, Ángela de la Torre (Cultproject) (Comunicación)
Reparto:
Sharon Fridman, Arthur Bernard Bazin, Melania Olcina
Escenografía:
Juan Bueno Bueno
Construcción de Escenografía:
Base X Altura


Iluminación:
Pilar Valdelvira (AAI)
Movimiento:
Sharon Fridman, Arthur Bernard Bazin, Melania Olcina
Música:
Luis Miguel Cobo
Espacio Sonoro:
Iñaki Ruiz Maeso
Fotografía
Kinerama, Alegre Saporta






Vestuario:
Mizo (by Inbal Ben Zaken)


Realización de Vestuario:
Marisa Maggi










Efectos especiales:
Luca Micconi








Idioma:
Castellano







Mercedes Caballero, “Sharon Fridman coreografía su proceso creativo”, El País [7]

Luis Muñoz Diez, “Una pieza única: Exprímeme -Life in Process- de La Compañía Sharon Fridman”, Tarántula. Revista Cultural [8]

 

Reportaje: “Sharon Fridman presenta ‘Exprímeme’, en los teatros del Canal”, Telemadrid.

Entrevista: “Life in Process”, SusyQ.


Fecha del Estreno: 03/11/2022

Teatro: Teatros del Canal
Sala Verde  

Duración en minutos: 55

Género:  danza, danza contemporánea


Mercedes Caballero, “Sharon Fridman coreografía su proceso creativo”, El País [7]

Luis Muñoz Diez, “Una pieza única: Exprímeme -Life in Process- de La Compañía Sharon Fridman”, Tarántula. Revista Cultural [8]

 

Reportaje: “Sharon Fridman presenta ‘Exprímeme’, en los teatros del Canal”, Telemadrid.

Entrevista: “Life in Process”, SusyQ.


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Exprímeme_Life in Process

(…) la pieza oscila entre bellísimos momentos danzados a dúo entre Fridman, Bernard u Olcina e interludios hablados sobre los conflictos del proceso creativo o las relaciones entre los miembros de la compañía.

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