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Sinopsis: La conocida historia de Medea de Eurípides, que mata a sus hijos como venganza por el desamor y nuevas nupcias de su marido (Jasón, aquí Victor) trasladada a la actualidad, a propósito de una noticia de periódico, la muerte de un padre y sus dos hijos, incendiando su casa, una vez abandonado por su mujer.

Dramaturgia: Peter van Kraaij

Autoría: Simon Stone, sobre la tragedia de Eurípides.

Traducción: Vera Hoogstad y Peter van Kraaij, y Ronald Brouwer a los subtítulos en español.

Dirección: Simon Stone

Producción: Joost and Marcelle Kuiper

Compañía: Theater Amsterdam

Reparto: Eugenia Brendes, Fred Goessens, Aus Greidanus jr., Marieke Heebink, Eva Heijnen, Bart Slegers, Faas Jonkers y Poema Kitseroo

Escenografía: Bob Cousins

Iluminación: Bernie van Velzen

Vestuario: An d’Huis

Espacio Sonoro: Stefan Gregory

Fecha del Estreno: 2014

Teatro: Teatros del Canal

Duración: 1 hora y 20 minutos

Género: Contemporáneo

Festivales: Festival de Otoño

Entrevistas y reportajes:

José Luis Romo, El Mundo: "Simon Stone: "Lorca no necesita protección"

 

antunano

Encontrar las analogías entre un texto clásico y acontecimientos del presente permite la contemporaneización de una obra y dotarla a esta de una razón más para reponerla. Stone dice (y leo al finalizar el espectáculo) que la idea de montar Medea surgió después de leer en la prensa el asesinato de un padre de familia de sus dos hijos, provocando el incendio de su casa, y muriendo el pirómano abrazado a ellos. Es evidente que la relación entre la noticia y el tema de la tragedia griega es un primer punto de encuentro; sin embargo la tarea analógica no puede quedarse en una mera coincidencia en el desenlace, sino que tiene que haber otros puntos a lo largo del argumento que refuercen esa relación de semejanza.

 

            Stone y van Kraaij inventan una historia sobre el bastidor de la tragedia de Eurípides: una mujer, Anna, prestigiosa científica que se enamora, de un becario sin talento, Víctor. El instinto apasionado de ambos, más que el amor, les lleva a convivir, concebir dos hijos y a la promocionan de Víctor en la empresa. Allí conoce a la joven hija del empresario, se enamora y abandona a su mujer, que enloquece. Pierde el tren de su exitosa trayectoria científica y también la custodia de los hijos. El detonante será la marcha de la nueva pareja con los niños. Esta situación provocará la trágica decisión. La reescritura de la nueva Medeaprácticamente no deja escena de la tragedia griega sin intervenir y traer al presente; acentúa y prolonga en varias escenas el instinto y la pasión entre Anna y Víctor que contiene el texto fuente en una larga y central escena. Quizás el desarrollo de esta relación sea lo mejor de la intervención de Stone.

 

            Sin embargo, pese a la búsqueda de estas semejanzas externas, la versión de Stone y van Kraaij se queda insuficiente porque ni se acerca a la estructura y los motivos de la tragedia (solo se esbozan sin magnitud la catástrofe, el destino, el error trágico, la hybris, etc)  ni ahonda en los caracteres y comportamientos de los personajes, algo que sí hace el clasicismo francés cuando aborda estas tragedias o dramaturgos clásicos contemporáneos. De este modo, la tragedia o las desmesuradas conductas de los personajes se disuelven y la gran tragedia de Eurípides se convierte en un drama urbano. En esta línea no queda justificada la decisión de Medea de matar a sus hijos, más allá de por qué así se escribe en el texto fuente.

 

            Este es un problema que devalúa la Medea de Stone (por cierto, con una intervención tan profunda sobre el texto debería mutar o ampliar el título de la obra para no confundir), que por el manejo de las nuevas tecnologías resulta más aparente que profunda. Un espacio blanco, profundo y con paredes de cierre laterales en diagonal acentúan ideas, la infinitud, el vacío y la soledad. También la tonalidad, la ausencia de objetos de utilería y la iluminación dejan a los personajes al descubierto, indefensos ante sus propios comportamientos o las recriminaciones de otros. La ceniza de la destrucción final que cae sobre los personajes en elúltimo tercio del espectáculo o la sangre resaltan e impactan más.

 

            Asimismo resulta acertado el ritmo cinematográfico al contar la historia, con rápidos fundidos de escena, anticipaciones, flash-backcomplicados de llevar a cabo sobre el escenario. Stone utiliza la grabación en directo de la primera parte del espectáculo, donde abunda en los primeros planos, y la proyecta sobre una pantalla muy con mucha luminosidad que focaliza la atención del espectador. Esa filmación recoge algunas escenas más crudas entre la pareja que se desarrollan en detrás de un bastidor, vedado a la mirada de un espectador. El seguimiento de esta primera parte del espectáculo, acostumbrando la retina a una percepción cinematográfica, permite al director desarrollar la segunda centrada en las acciones y movimientos que se desarrollan sobre el propio escenario, pero con códigos y narratividad de la historia en clave cinematográfica. Es una técnica bastante en boga en Europa, que se propone recuperar espectadores para el teatro con la utilización de la rápida concatenación, a veces carente de causalidad, de acciones sucesivas o producidas en diferentes momentos temporales o espacios. Un tempo rápido con un ritmo lento.

 

            Stone lleva a los actores a una interpretación sobreactuada, aunque es cierto que la base interpretativa de todo el elenco es buena e intenta la composición de un personaje creíble, si bien no todos lo consiguen, quedándose algunos en el estereotipo, también a causa de tener un escaso arco de personaje. Sobre esta construcción de personajes añade una significación excesiva a gestos, movimientos que, sin proponérselo crean un cierto artificio, al tiempo que gusta en su grandilocuencia a parte del auditorio. En resumen una Medea con sus luces y sombras, pero eficaz para conquistar una ovación larga en el estreno.

 

José Gabriel López Antuñano, UNIR  

:

 

Ángel Esteban, Kritilo: “Simon Stone trae a la protagonista de Eurípides al mundo contemporáneo bajo una mirada aséptica”

Adolfo Simón, Que revienten los artistas: “Medea de Simon Stone en el XXXVI Festival de Otoño”

 

“Simon Stone nos presenta una propuesta de gran belleza plástica, con un desarrollo argumental notable…”

Estrella Savirón

A golpe de efecto

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