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Sinopsis: Marat Sade transcurre en 1808 y recrea el asesinato de Jean-Paul Marat a manos de Charlote Corday a través de la escenificación que para los internados en el manicomio de Charenton realiza la aquí Marquesa de Sade, también recluida allí durante los últimos años de su vida. Tanto Sade como Marat fueron contemporáneos, así que lo que se establece en esta obra de teatro, cuyos parlamentos van acompañados de coro, música y baile, es un debate imaginario entre los dos testigos, y víctimas de la Revolución francesa, y que instalan en escena una serie de ideas que trascienden el mero hecho histórico para tratar temas universales.

Autoría: Peter Weiss

Dirección: Rocío Bello

Reparto: Cristóbal Arias, Elisa Muñoz, María Sierra, Lorena Sánchez Galán, Gabriela Pulgar, Luís Turpín, Jesús Meneses, Javier Aparicio

Escenografía: Javier Aparicio

Iluminación: María Castro

Vestuario: Jesús Meneses

Música: Nacho Bilbao

Sala: Nave 73

Duración: 90 minutos

Género: drama

Web Oficial: Marat Sade

 

Marat Sade recrea el asesinato de Jean-Paul Marat a manos de Charlote Corday pero lo hace de un modo muy particular. Lo que vemos es la recreación de este asesinato en el manicomio de Charenton por parte de los internos, todo ello orquestado bajo la batuta del Marqués de Sade -en este montaje Marquesa de Sade- y ambientado en la Revolución francesa. La Marquesa de Sade, que también se encuentra recluida los últimos años de su vida en este manicomio, dirigirá con mano de hierro a este improvisado grupo de actores y actrices. La locura y el metateatro se funden en un montaje que no deja indiferente a nadie. Los parlamentos van acompañados de coro, música y baile, y se alternan con coreografías imposibles y muchas dosis de delirio colectivo, lo que requiere un trabajo físico por parte de los actores muy cuidado. Lo que vemos en escena es un debate imaginario entre los dos testigos y víctimas de la Revolución francesa, pero lo que estamos es ante una serie de ideas que trascienden el mero hecho histórico para tratar temas que nos afectan a todos y que por ser universales tienen siempre cabida en el teatro.

La propuesta es arriesgada, pero saben defenderla muy bien. Su montaje bebe de montajes anteriores hechos por compañías de gran prestigio, pero sin caer en la imitación o la copia banal. Puede verse la influencia de estas compañías de un modo sutil y lo bueno es que saben tener un sello propio a la hora de defender este arriesgado montaje.  Se nota el dominio escénico de los actores y las actrices, su versatilidad y su facilidad para conmover a través del gesto, el mimo, el ejercicio físico, la danza, el canto y la palabra. Si parece que asistimos al asesinato de Jean-Paul Marat a manos de Charlote Corday, en realidad estamos asistiendo a un juego metateatral que nos habla de grandes temas del hombre y lo hace sirviéndose de la historia.

Esta obra de Peter Weiss incorpora elementos dramáticos procedentes de Artaud y Brecht y en esta puesta en escena han sabido mantener la esencia de la obra original mostrando la representación del sufrimiento del hombre a través de un pensamiento universal: ¿la revolución ha de empezar cambiando la sociedad o cambiando yo mismo?

 

José Ramón Sánchez-Pujante y Fernández, ITEM

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