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Sinopsis: Un cooperante es secuestrado en Afganistan por un grupo islamista que pretende canjearle por dinero para de esta forma seguir manteniendo el terrorismo en Occidente. Poco a poco llegan otros secuestrados de la misma ONG a la prisión, que por distintas causas, han violado las normas de seguridad. El diálogo entre los tres prisioneros, y la mujer que les sirve la comida, manifiesta las intenciones que les llevaron a ser cooperantes en esas tierras y la falta de atención que Occidente les dedica una vez que fueron noticia.

Dirección: Álvaro Lavín

Producción: Julio Salvatierra

Reparto: Elvira Cuadropani, Inés Sánchez, Álvaro Lavín, Fran Cantos

Escenografía: Meridional Producciones

Iluminación: Luis Perdiguero

Vestuario: Guadalupe Valero

Espacio Sonoro: Alberto Granados

Fotografía: Diego Conesa

Fecha del Estreno: 10 mayo de 2017

Teatro: Teatros del Canal

Sala: Sala Negra

Duración: 1 hora y 20 minutos

Género: Drama

Web Oficial: Teatros del Canal

Entrevistas y reportajes:

Hoy es Arte: “‘Los esclavos de mis esclavos’, humor para sobrevivir”

Meridional Producciones: “Los esclavos de mis esclavos. TEATRO 2015”

El diario.es: “'Los esclavos de mis esclavos', un prolongado secuestro que ambiciona derribar prejuicios”

 

El teatro de denuncia supone en cada época un reducto de inestimable valor por su capacidad para hacer llegar al espectador las temáticas sobre las que no acostumbra a reflexionar. Al parecer este género ha sido sustituido por otros medios como las noticias rápidas, que en tiempo real y a través de cualquier medio analógico o digital, nos aproximan a otras culturas y acontecimientos que en otra época habría resultado impensables. Desde esta perspectiva, cabe preguntarse si el teatro de denuncia social sigue teniendo vigencia ante el cambio cultural al que asistimos y si el género como tal todavía tiene cabida en la escena.

Este es un drama que demuestra la necesidad de exponer realidades que el espectador solo conoce en apariencia –aunque crea lo contrario– con el fin de que reflexione y profundice. La velocidad de las noticias que nos llegan y la igual entre ellas, tengan o no gravedad, han amortiguado los sentidos del hombre actual. La impotencia diaria ante los sucesos de diversa índole atenúa el alma y cubren la conciencia colectiva de un pasotismo al que es difícil sustraerse. De ahí la importancia de llevar a la escena este tipo de género de catarsis que nos lleva a profundizar en lo que ha dejado de ser noticia pero que de manera continua supone un problema de gravedad mantenido en el tiempo.

Los esclavos de mis esclavos nos adentra en un mundo de los cooperantes que desarrollan su misión en los países de Oriente Medio. Su ayuda inestimable no siempre es bien recibida en los países de destino. De la mano de uno de los secuestrados en Afaganistán nos sumergimos en un medio inhóspito al que llegó con la mejor de las intenciones pero también con una gran carga de pretensiones personales que le llevaron a vulnerar las normas dadas por la ONG. Su secuestro fue noticia durante un tiempo pero la falta de negociación y el olvido de los medios han impedido su liberación. La angustia por el tiempo transcurrido solo se ve mitigada por la llegada de dos compañeros secuestrados.

El diálogo entre los tres cooperantes nos planteará los peligros de estas misiones y su heroicidad, llena de luces y sombras, al mismo tiempo que consiguen entablar conversación con la única mujer nativa que les acerca agua y comida. Cubierta con un burka y sin que podamos conocer de ella su aspecto físico, Anik, nos mostrará el otro lado del problema: la ayuda de los voluntarios es una intromisión del mundo occidental al que desprecian. Su mundo es distinto y tienen derecho a que así sea. Occidente no representa su ideal de un mundo mejor.

Bajo un motivo de denuncia claro, el texto duda entre la generalidad y la concreción sin transmitir lo mejor de una situación que daría mucho que hablar y que tendría posibilidades de perdurar en el tiempo. La mención a determinadas ONG´s, así como la falta de personalidad de algunos de los personajes, hacen de este drama una obra sin excesiva proyección y circunscrita a un momento concreto, a pesar de su buena intención y el esfuerzo de Ismail y Rober por mantener la tensión dramática muy alejada de la que aportan las dos mujeres.

Elena Martínez Carro

UNIR-ARES

Hugo Álvarez Domínguez, Butaca en anfiteatro: «‘Los Esclavos de mis Esclavos’, o derribando tópicos»

Los esclavos de mis esclavos. Elvira cuadrupani. Fran Cantos y Alvaro Lavín.

‘Los Esclavos de mis Esclavos’, o derribando tópicos

Hugo Álvarez Domínguez

Butaca en anfiteatro

Un drama que demuestra la necesidad de exponer realidades que el espectador solo conoce en apariencia –aunque crea lo contrario– con el fin de que reflexione y profundice

Elena Martínez Carro

Teatrero.com

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