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Sinopsis: Unos padres primerizos, seducidos por la idea de convertir a su hijo en un genio, emplean el método de estimulación auditiva de Alfred Tomatis para conseguir el deseado “efecto Mozart”. Al mismo tiempo, estalla una pandemia que mantiene a la familia confinada. La madre, no del todo satisfecha con los avances del bebé, hallará a través de internet un método novedoso que plantea una reinterpretación del legado musical de Mozart: un tal doctor Atila sostiene que el compositor jamás usaba el sí bemol tres y que toda su obra ha sido lamentablemente adulterada. El científico propone un “desbemolizador selectivo” para quitar esas notas añadidas a las composiciones originales y así poder obtener el verdadero efecto Mozart. No sin conflictos, la pareja pone a prueba el nuevo método. Las transformaciones que al poco tiempo muestra el bebé son, como poco, inesperadas y, cuando menos, inquietantes. Mientras afuera el mundo no cesa de transformarse, adentro la criatura evoluciona de maneras insólitas, para gozo y sobre todo para preocupación de sus padres.

Dramaturgia: Denise Despeyroux

Dirección: Denise Despeyroux

Producción: Ángel Verde, Príamo Estudio y Carne Viva

Reparto: Maya Reyes y Antonio Romero

Escenografía: Príamo Estudio, Edu Moreno

Iluminación: Pau Fullana

Vestuario: Tania Tajadura

Espacio Sonoro: Eloy Sansón

Fotografía: marcosGpunto

Fecha del Estreno: 11/12/2021

Teatro: Teatro Quique San Francisco

Duración: 95 min

LA OMISIÓN DEL SÍ BEMOL 3

Andrea Hurtado Martínez

Durante una pandemia causada por el criptovirus, Clara y Miguel, se enfrentan a una dura cuarentena junto a la crianza de su primer hijo, Jonás. La obra de Denise Despeiroux es absurda, desternillante y fantasiosa. Inspirada en el vídeo del youtuber Jaime Altozano “Por qué Mozart no usaba el Si bemol”, la dramaturga construye este disparatado drama en el salón de un hogar particular. Desde su estreno hasta el 9 de enero estará en el Teatro Quique San Francisco. La pieza, cuyo título nos recuerda a la familia Coleman de Tolcachir, está llena de ingeniosos conflictos actuales y temas más transversales.

La escena es de apariencia realista. Se encuentra delimitada por la iluminación que muestra el salón de una casa familiar. El diseño de iluminación lo configura Pau Fullana. No solo acompaña a la dramaturgia, sino que es parte de esta. Contemplamos además luz que proviene dentro de la escena: una lámpara de pie, una linterna y una televisión. También muestra una transformación en la acción. Desde una iluminación de interior hasta colores fantasiosos, como el rojo que empapa las escenas donde se intensifica la tensión. La escenografía de Edu Moreno es singular, define esta apariencia de situación cotidiana en la que conviven los personajes. Los muebles no cambian de forma ni de lugar. Sin embargo, se pretende por la autora, puesto que en la obra pasa el tiempo y todo sigue igual en el espacio. La escenografía de la escena construye un lugar atrapado, cerrado y aislado.

El público se somete a un viaje de recuerdos. Hace más de un año vivimos un encierro perimetral causado por una pandemia, y quién se confina de nuevo, vuelve a revivirlo. La sala empatiza con las dinámicas de los personajes: pringarse el cuerpo con gel desinfectante, descalzarse al llegar a casa y limpiar los objetos que entran del exterior. En este sistema incide Tania Tajadura con el vestuario, quién elige incorporar al personaje de Miguel un traje de prevención en una escena. Junto con Eloy Sansón, la persona que se encarga del espacio sonoro, recuerda al patio de butacas cómo fuimos testigos de una epidemia. De qué manera vivimos el pasado confinamiento y en qué momento nos encontramos en la actualidad. 

Por último, lo audiovisual interviene en las transiciones de la pieza dramática. Se oscurece el escenario y aparece una proyección desde la televisión. Esto ocurre en varios momentos durante la representación. Estas transiciones no revelan un progreso temporal en la escena. En cambio, nos hace saber cuán sobre informados y excitados se encuentran los personajes en relación con la tensión dramática. Protagonista en todo momento, los hechos que se suceden en la escena son sobrecogedores y se intensifican cada vez más hasta que la expectación no contempla un final predecible y equívoco con la historia.

Alberto Ojeda, “Los bemoles de Mozart, a escena”, El Cultural 

Reportaje: Jaime Altozano, “Han hecho una obra de teatro sobre un vídeo mío 😱”, Youtube

https://www.youtube.com/watch?v=Q55f-YG1pXI

 

«La pieza, cuyo título nos recuerda a la familia Coleman de Tolcachir, está llena de ingeniosos conflictos actuales y temas más transversales.»

Andrea Hurtado

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