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Sinopsis: En LA MIEL hablamos de la unión, la colaboración, el estar todos a una sola idea, como las abejas. Es curioso, porque dicen que si te acercas a ellas sin miedo y no haces ningún movimiento violento ellas siguen a los suyo, porque lo que les interesa es su trabajo. Es lo que hacen constantemente, ir, volver, dejar lo que llevan y volver a por más. Si eres violento con ellas crean una alarma y se juntan todas para atacar. Esto no pasa mucho en el ser humano, que es el único animal que ataca a su propia especie.

Dramaturgia: Antonio Sarrio

Autoría: Carmen Werner

Dirección: Carmen Werner

Ayudante de Dirección: Tatiana Chorot y Daniel Abreu

Producción: Provisional danza

Compañía: Provisional danza

Reparto: Sebastián Calvo, Tatiana Chorot, Cristian López, Alejandro Morata y Carmen Werner

Escenografía: Luis Alonso

Iluminación: Alfredo Díez Umpierrez y Cristina Gómez

Movimiento: Carmen Werner

Vestuario: Luis Alonso

Fotografía: David Ruiz

Fecha del Estreno: 18.03.21

Sala: Cuarta Pared

Duración: 60 min.

Web Oficial: https://www.provisionaldanza.com/coreografia/la-miel/

Razones por las que podrían estar muriendo tus plantas

Javier Ramírez Serrano – Instituto del Teatro de Madrid

“Las plantas se acostumbran a su lugar en tu casa, y no les gusta que las muevas demasiado. Si ves que una de ellas está prosperando bajo cierta temperatura y condiciones de luz y la cambias, le será difícil ajustarse a su nuevo ambiente. Lo común es que le encuentres un buen puesto en tu hogar y la mantengas ahí.“ (fuente)

Carmen Werner y Provisional Danza en su nueva creación rompe todas las reglas del cuidado de las plantas en un ejercicio que casi podría categorizarse como siniestra danza vegetal.  El sufrimiento al que someten a todas esas plantas de jade durante La miel se erige como una metáfora de las sensaciones que produce la última creación de esta mítica coreógrafa madrileña.

Las diagonales, los movimientos rectilíneos, los tacones, la exposición de los cuerpos, la palabra hablada… todo el lenguaje de Werner está una vez más en La miel, pero en contraste con el mismo título, el regusto es amargo. Esto, que podría percibirse como algo negativo es justo lo contrario. Frente a obras pasadas algo más amables con el espectador, La miel es tan críptica como incisiva. El zumbido constante de las abejas convierte la observación de esta pieza en un ejercicio incómodo. Los absurdos y cómicos discursos de los bailarines arrancan alguna sonrisa pero el gesto se tuerce bajo la sordidez de este jardín minimalista. La escenografía se limita a una planta colgante que viste la esquina izquierda del escenario, el resto de las plantas en macetas hacen las veces de atrezzo y límites del espacio. La perturbación a la que son sometidas, arroja su tierra una y otra vez sobre la escena. Los bailarines, como abejas gigantes que intentan extraer el polen de estas suculentas sin flor, provocan un ordenado desconcierto en el espectador. Una reflexión sobre la difícil vida en comunidad a través de estos organizados insectos.

En La miel también hay muchas imágenes. Cuadros detenidos de bailarines que hacen equilibrismo con las macetas, cuerpos que buscan un espacio entre las plantas. El ambiente visual y sonoro nos traslada a un jardín en el que no todos los elementos encajan. Algunas herencias de la tradición estética de Provisional Danza cuesta asumirlas en este espacio imaginario. Los tacones, los vestidos ajustados o el negro de rigor resultan extraños en este espacio vacío de tantos contrastes entre el verde y el negro. La coreografía, que juega constantemente entre solos, dúos y momentos grupales, acierta especialmente en el uso de múltiples planos de acción. El espacio se divide físicamente con la disposición de las macetas o imaginariamente, fraccionando los ambientes y forzando los desplazamientos de los bailarines. Salvo la presencia del uruguayo Sebastián Calvo con su propia corporalidad, no hay  grandes sorpresas ni innovaciones en los cuerpos de La miel respecto a creaciones anteriores, pero sí hay un nuevo contexto más amargo: un incómodo zumbido.

Susana Inés Pérez, “Formando el enjambre”, En Platea [9/10]

Sergio Díaz y Ka Penichet, “Miel para la boca del asno”, Godot [8/10]

“El sufrimiento al que someten a todas esas plantas de jade durante La miel se erige como una metáfora de las sensaciones que produce la última creación de esta mítica coreógrafa madrileña.”

Javier Ramírez Serrano

Instituto del Teatro de Madrid

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