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Título: La función por hacer

Idioma: Español

Sinopsis: En La función por hacer, libremente inspirada en Seis personajes en busca de autor, los protagonistas de la obra de Pirandello irrumpen en la representación de un montaje actual y reclaman con vehemencia su derecho a contar su historia real, para ellos, mucho más interesante que la ficción de nuestros escenarios.

Comienza una función más en un teatro cualquiera. Dos actores se afanan sobre el escenario por contar la historia que les ha sido encomendada. La obra en cuestión no aporta nada nuevo, pero es ágil, incluso graciosa por momentos. Un espectáculo más para entretenerse y después salir del teatro y picar algo en el bar de la esquina sin que el sistema nervioso sufra ninguna alteración.

Pero algo extraño sucede durante la representación. Cuatro personas aparecen entre el público y se quedan inmóviles observando a los actores, que pierden la concentración necesaria para seguir interpretando. El público también se revuelve: no soporta muy bien las fracturas de la comodísima cuarta pared.

Versión: Miguel del Arco y Aitor Tejada, a partir de Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello

Dirección: Miguel del Arco

Producción: Kamikaze Producciones

Producción ejecutiva: Aitor Tejada

Compañía: Kamikaze

Reparto: Israel Elejalde, Bárbara Lennie, Miriam Montilla, Manuela Paso, Raúl Prieto, Cristóbal Suárez, Teresa Hurtado de Ory y Nuria García

Diseño de iluminación: Juanjo Llorens

Diseño de sonido: Sandra Vicente

Atrezzo: J.L. Gallardo

Diseño Gráfico: Ascensión Biosca y Patricia Portela

Fotografía: Raquel Fernández

Vídeo promocional: https://www.youtube.com/watch?v=MlXQNPTWom0

Fecha del estreno: 26 de junio de 2019

Teatro: El Pavón. Teatro Kamikaze

Sala: Principal

Duración: 90 minutos.

Género: Drama

Premios: Ganadora de 7 Premios Max: mejor espectáculo, mejor dirección (Miguel del Arco), mejor producción (Kamikaze Producciones), mejor adaptación de obra teatral (Miguel del Arco y Aitor Tejada), mejor actor de reparto (Raúl Prieto), mejor actriz de reparto (Manuela Paso) y mejor diseño de Iluminación (Juanjo Llorens). Finalista a mejor actriz (Bárbara Lennie) y mejor actriz de reparto (Miriam Montilla).

Web oficial del espectáculo:  https://teatrokamikaze.com/programa/la-funcion-por-hacer-2/

 

Los Kamikazes retoman lo que hace 10 años supuso el nacimiento de esta compañía de teatro a contracorriente, recuperando por última vez La función por hacer con su elenco original tras esta década de éxitos. Esto se puede comprobar en la entrada del Teatro Pavón, donde se ha expuesto la línea cronológica de los acontecimientos más importantes en la vida, tanto artística como personal, de todos los integrantes de la compañía capitaneada por Miguel del Arco e Israel Elejalde en la dirección artística, y con Aitor Tejada y Jordi Buxó a la cabeza de su gestión. La obra se representa en la sala principal, acondicionada sin apenas escenografía para la ocasión.

La función por hacer está basada en la libre adaptación de Seis personajes en busca de autor de Luigi Pirandello, con evidente distancia, pero en la que se explota igualmente el concepto de metateatro y de metaliteraura, buscando una cercanía con el público que se basa en la confusión entre personaje y actor (no sé si con la precisión buscada). Todo ello, engarzado a través de unos personajes abandonados por su autor que irrumpen en la representación de un montaje actual muy atractivo gracias a su temática: una discusión sobre el arte, su función y la percepción que se tiene de él. Un diálogo entre un pintor y su amante con una gran carga de humor, que es interrumpido por unos personajes que reclaman fervientemente su derecho a revivir, a que vuelva a ser representada su historia, la de ellos, que sienten una y otra vez de manera infinita y repetitiva. No pueden escapar de lo que ya han vivido, de su drama, puesto que son solo unos personajes creados para un argumento en concreto y necesitan volver a sentir cada uno de los pasos que conforman su argumento dramático.

Ante esta situación, el público recibe la intromisión ansioso por conocer el drama de los nuevos personajes que se nos antojan bastante conflictivos. Ante la elección de seguir viendo la inofensiva y entretenida obra del pintor, amparados por la oscuridad de las butacas, eligen escuchar a estos personajes que buscan su comprensión. Esta es, sin duda, la propuesta de los Kamikaze que, desde sus comienzos, han cultivado. Un estilo que impregna las obras de la compañía y que tiene que ver con cambiar el punto de vista desde donde el cual poder integrar la modernidad en el hecho artístico. Una bandera que llevan sobre el propio hecho teatral, sobre la identidad de los actores y los personajes, sobre la interacción con el público, una reflexión sobre el arte dramático. Los planos que conforman el hecho teatral, incluso de nuestra propia identidad, se superponen ante un público que confía en que ciertamente asisten a ver un espectáculo de teatro. Estos estratos tienen diferentes naturalezas: el público, que acepta el contrato ficcional y el confiado “engaño”; los dos actores, en escena, la escena de una obra que no hemos ido a ver, lo cual nos convierte en ese mismo instante en un público de ficción; los personajes errantes que interrumpen la función y que, en el fondo, vienen a ser parte del público de la primera obra, la del pintor. Con esto sobre las tablas, la suerte está echada.

Israel Elejalde, Teresa Hurtado de Ory, Bárbara Lennie, Raúl Prieto, Miriam Montilla y Cristóbal Suárez componen el elenco de actores que solo toman entidad como tal cuando todo termina y el público interpreta sus propios aplausos. Antes, durante la representación, cada cual, en su papel, más real o más ficticio, consiguen transmitir lo que creo que se pretendía, con una carga emocional realmente viva, de esa que te hace dar un respingo en la butaca. Uno de los papeles que se antoja destacar es el de Raúl Prieto, por la tensión y furia casi incontenible que refleja perfectamente la impotencia de un hombre ante una situación que le sobrepasa. Gracias a este personaje se abren las líneas para el resultado final del conflicto que, en ocasiones, parece que no va encontrar desembocadura.

En definitiva, se trata de una exploración acerca del proceso de creación de un espectáculo dramático en el que se da cuenta de los “problemas” a los que se enfrenta un dramaturgo, un director, una compañía a la hora de enfrentarse a un texto dramático y su puesta en escena. Así, los personajes nos hacen reflexionar sobre la naturaleza de los personajes, en ocasiones irresueltos, que van más allá de lo que llegó a pensar su autor en el momento de la creación, y cuya realidad es inmutable. Porque morirá el autor, pero los personajes seguirán vivos eternamente, “¿no es de locos querer aparentar que es verdad lo que se representa en el teatro, cuando todo el público sabe que es mentira?” Estas cuestiones son las que hacen de esta pieza una experiencia teatral, más bien intelectual, a partir de la cual podrá verse un tanto trastocada nuestra concepción de ese contrato ficcional que firmamos cuando nos cercamos a muchas de las obras artísticas de cualquier época, tendencia, estilo o género.

 

Irene G. Escudero

Universidad de Valladolid

Redacción,“La función por hacer”, Revista Godot

Alberto Ojeda,“Diez años y una función por rehacer”, El Cultural

 

 

 

Porque morirá el autor, pero los personajes seguirán vivos eternamente, “¿no es de locos querer aparentar que es verdad lo que se representa en el teatro, cuando todo el público sabe que es mentira?” Estas cuestiones son las que hacen de esta pieza una experiencia teatral, más bien intelectual, a partir de la cual podrá verse un tanto trastocada nuestra concepción de ese contrato ficcional que firmamos cuando nos cercamos a muchas de las obras artísticas de cualquier época, tendencia, estilo o género.

Irene G. Escudero

UValladolid

Pues bien, ya se sabe que la obra de Pirandello es la supermetateatralidad y esta versión de los Kamikaze es una deliciosa actualización tragicómica síntesis del original, que permite a los actores lanzarse sin red a un escenario vacío solo con su cuerpo en una rara mezcla de humor, realismo y fantasía.

Liz Perales

El Cultural

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