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Sinopsis: Adaptación teatral de la novela del mismo título, donde los diferentes hilos argumentales se reducen al principal, el suicidio de un gay acosado por unos padres de costumbres y pensamiento tradicional, y algunos compañeros que no entienden esa conducta. El protagonista encuentra la hostilidad de una clase del instituto pese a que otro chico y una chica, le protegen y participan con él en sus relaciones sexuales.

Autoría: Fernando J. López

Adaptación: Fernando J. López

Versión: Fernando J. López

Dirección: José Luís Arellano

Ayudante de Dirección: Andoni Larrabeiti

Producción: La Joven Compañía

Ayudante de producción: Nuria Chacón, Víctor Hernández y Dani Villar

Distribución: Pedro J. Sánchez y Rocío de Felipe

Compañía: La Joven Compañía

Reparto: Álex Villazán, María Romero, Javier Ariano, Rosa Martí, Laura Montesinos, Jesús Lavi, Alejandro Chaparro y Jorge Yumar

Escenografía: Silvia de Marta

Ayudante de Escenografía: Álvaro Millán e Irene Monje

Construcción de Escenografía: Juan Carlos Rodríguez

Iluminación: Juanjo Llorens

Movimiento: Andoni Larrabeiti

Videoescena: Álvaro Luna y Elvira Ruíz Zurita

Vestuario: Silvia de Marta

Ayudante de Vestuario: Álvaro Millán e Irene Monje

Realización de Vestuario: Conchi Marro

Caracterización: Chema Nici

Música: Luís Delgado

Espacio Sonoro: Luís Delgado

Fotografía: David Ruano

Vídeo Promocional: La edad de la ira

Fecha del Estreno: 18 de abril de 2017

Teatro: Conde Duque

Género: Drama

Duración: 1 h y 40 min

Festivales: Festival de Teatro de Málaga

Web Oficial: La edad de la ira

Entrevistas y reportajes: España Fascinante y Joven Companía: “La Joven Compañía #2 ¿Cómo es La Edad de la Ira?”

 

 

antunano

La fábula resumida en la sinopsis queda clara en la escenificación del espectáculo, pero el novelista en el proceso de adaptación se ha visto obligado a reducir otros hilos argumentales, historias de otros compañeros de clase que también sufren marginación, y que ayudan a dar un desarrollo coherente a la historia. De este modo, la narración escénica, presentada de manera fragmentaria, tiene demasiados saltos y elipsis, que conllevan la pérdida de otras tramas del drama, empobreciendo la obra en su conjunto, obligando al adaptador a dar unos saltos excesivos que pueden dificultar la comprensión, y simplificando situaciones y personajes, en este caso hacia una cierta caricaturización. La simplificación lleva a que no quede claro para los espectadores (el día en que asistí adolescentes que luego entablan un coloquio con los actores asi lo manifestaban) la condición bisexual o gay del protagonista, y a que no entendieran el por qué de algunas decisiones de este y el suicidio final. Estos problemas derivan de una adaptación pensada con planteamientos narrativos y no dramáticos, dos esferas muy distintas, cuya confusión lleva a la creación de espectáculos ambiguos o a la necesaria presencia de un narrador anti-teatral que necesita ofrecer algunas explicaciones para que la fábula se entienda.

Este tipo de adaptación conlleva la falta de narratividad escénica, suplida en buena medida por la intensidad y energía interpretativa, y por la claridad del director en la exposición de su núcleo de convicción dramática, la apología de la homosexualidad y la denuncia a la opresión de los homosexuales por la familia o contextos sociales, los compañeros de instituto en este caso.

El director exige a todo el elenco fuerza dramática, tensión, intensidad, marcada fisicidad, tensión en la expresión tonal al máximo de la capacidad de cada actor. Este modo de dirigir le va bien a esta obra, porque conecta con los espectadores al amplificar la tensión dramática y tapa carencias interpretativas de los jóvenes actores. La otra cara de la moneda son la falta de matices, la psicología de los personajes solo apuntada y no desarrollada, y algunos comportamientos que no son claros en determinadas escenas, aunque el tempo rápido que exige pasar a lo siguiente con rapidez disimula estos problemas.

El espacio escénico es simple y utilitarista, con la luz focalizada sobre los elementos de la escena. Un dispositivo rectangular con fondo colocado de manera trasversal permite desarrollar las escenas interiores, y algunos elementos como unos bancos o áreas de actuación creadas por la luz permiten el desarrollo de las escenas exteriores. Con pocos elementos resuelven bien la pluralidad de espacios.

José Gabriel López Antuñano, UNIR

 

Horacio Otheguy Riveira, Culturamas: “El éxito que viene: La Joven Companíaen ´La edad de la ira´”

Enrique Llamas, El Asombrario: “La Joven Compañía, al rescate de los adolescentes acosados”

Marina Prats, Ritmos 21: “Juventud para la ira”

Aldo Ruíz, El Teatrero: “´La edad de la ira´: enorme Álex Villazán en un excepcional montaje de ´La Joven Compañía´ a partir de la joya de texto de Fernando J. López”

 

 

«Un drama social y cultural en manos de la bravía y sensible energía juvenil, el sentido del humor …»

Horacio Otheguy Riveira

Culturamas

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