1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando...
Sinopsis: Mario trabaja en una oficina. Una llamada le cambiará la vida para siempre… A partir de ese momento, viajaremos a su infancia, habitaremos su casa, recorreremos su pueblo. Pinceladas en blanco y negro que truncarán su identidad sexual y de género. Como la de tantos otros.

Dramaturgia: Carolina Román

Autoría: Carolina Román

Dirección: Carolina Román

Ayudante de Dirección: Olga Margallo

Producción: Producciones Rokamboleskas

Producción ejecutiva: Fabian Ojeda

Distribución: SEDA Servicios Especializados en Distribución Artística

Compañía: Producciones Rokamboleskas

Reparto: Nacho Guerreros y Kike Guaza

Escenografía: Alessio Meloni

Iluminación: David Picazo

Vestuario: Cristina Rodríguez

Ayudante de Vestuario: Unai Mateos

Caracterización: Chema Noci

Espacio Sonoro: Nelson Dante

Diseño del Cartel: Sergio Parra

Fotografía: Bárbara Sánchez Palomero

Fecha del Estreno: 1/02/2018

Teatro: Teatro Español

Duración: 75 minutos

Género: Drama

Entrevistas y reportajes:

José Ramón Díaz Sande, Madridteatro.net: “No poder salir de la jaula”

Revista Teatros: “Nacho Guerreros”

Entrevista en el programa V7 Show, 7televalencia.com: Los “Juguetes Rotos” de V7 Show

JUGUETES ROTOS

Andrea Hurtado Martínez

 

Juguetes Rotos relata la historia del personaje de Mario. Este está en constante búsqueda por encontrar quién es. El montaje rescata aquella España sombría en la que estaba vigente la ley de Vagos y Maleantes. La ley perseguía a las personas que se salían de una heteronorma muy establecida y severa. La pieza de Carolina Román contiene otro personaje que acompaña al protagonista durante la historia. Este es Dorin, una figura travesti que actúa por las noches en un cabaret, vestida de trajes rojos, plumas y tacones altos. El montaje, en su tercera temporada, ha estado en cartel durante todo el mes de mayo en el Teatro Infanta Isabel de Madrid llenando la sala desde el primer día.

La escena se encuentra inundada de plumas blancas que caen del techo y del decorado. Esta ficción está contada junto con lo espectacular de la escenografía que se compone por paredes de jaulas. Al principio sorprende, pero después encaja con el relato de los protagonistas. Atrapados entre esos barrotes que constituyen la sociedad, los personajes intentan liberarse de esas jaulas para conseguir vivir como anhelan. Nacho Guerreros interpreta al personaje de Mario, que está presente en el escenario durante toda la representación. El actor Kike Guaza encarna al resto de las figuras que aparecen: el primo de Mario, el amigo del padre y el personaje de Dorin. Los intérpretes representan a los personajes con destreza, además de que lucen sus cuerpos en el escenario. En esta ocasión, la figura de los actores es importante para el montaje porque el relato se acerca a la historia de los cuerpos travestis en la España de la posguerra.

El medio espectacular se produce por todos los elementos del montaje. La escenografía de Alessio Meloni construye un lugar capaz de transformarse en múltiples espacios dramáticos, sin que surja ningún cambio escenográfico. La iluminación de David Picazo también es interesante. Además de alumbrar el escenario y los actores, introduce luz procedente de la escena: varias bombillas que aparecen dentro de las jaulas. Por otro lado, el vestuario de Cristina Rodríguez destaca porque caracteriza de forma singular a los personajes y refuerza el discurso que ellos tienen. Resalta un vestido rojo que aparece con un turbante del mismo tono. Este viste a la figura en distintas secuencias de la pieza y alude a un código que el público entiende por feminidad.

La dramaturgia se detiene en relatar con detalle las emociones que siente el personaje de Mario, que rompe la cuarta pared en determinadas ocasiones. También sucede a mitad de la obra, en el monólogo que tiene el personaje de Dorin donde se presenta y mantiene al patio de butacas en constante conversación durante la secuencia.

 


Juguetes sin olvido. 

 

Juguetes rotos es una cautivante y sensible pieza que retrata la historia de Mario (Nacho Guerreros), transexual que, en un contexto sumamente adverso, la España franquista, decide escapar de su prisión interna y lidiar con el repudio general de una sociedad cuya legislación las tildaba de enfermas y desequilibradas. Atreverse a ser libres, salir de la jaula cuando se estaba prohibido fue una práctica escasa. La gran mayoría no pudo asumir su genuina sexualidad y la represión derivo en suicidios y muerte. El mundo del espectáculo, los escenarios durante décadas fueron auténticos refugios que permitieron asumirse y ser. La obra plasma esa realidad en el tránsito de Mario que deja el pueblo y el palomar donde fue criado para llegar a Barcelona y conocer a Dorín (Kike Guaza), una artista transexual admiradora de las grandes vedettes del París de la época. Desde el primer encuentro se genera una conexión que deriva en una gran amistad y complicidad, se apoyan, protegen, consuelan, aconsejan, se vuelven familia. 

 

La dirección de Carolina Román propicia las condiciones para que la pieza se encumbre muy alto, al nivel de esas que generan un reencantamiento con el teatro. El cuidado y detalle de los componentes de la puesta en escena son exquisitos, especialmente la escenografía (Alessio Meloni) que aporta una gran carga poética y que la iluminación (David Picazo) potencia, asumiendo un protagonismo poco visto en los escenarios. Todo este entramado de aciertos para cobijar rotundas actuaciones. Un fluir y transitar de ambos con plena naturalidad por diversas emociones y afectos. El trabajo y manejo del oficio actoral es sencillamente brillante. 

 

“Tu segunda vida comienza cuando descubres que sólo tienes una”, consigna de la obra que nos enfrenta con la necesidad de vivir libremente sin ataduras. Abandonar las jaulas y volar. Reflexión comprometida con La Memoria de un país que supo de horas muy negras. ¿Qué fue de esas personas reprimidas sexualmente durante el franquismo? Aquellos considerados como juguetes rotos por la dictadura y que, por tanto, habiendo perdido su función, al alejarse del mundo binario, no poseían ya ningún valor. 

 

Esta pieza honra y realza aquellas historias de “juguetes rotos”, esos con lo que nadie quería relacionarse, olvidados en quizás qué lugar. La obra es un llamado a favor de la diversidad, a seguir modificando conductas y pensamientos para dejar las jaulas del pasado sin dejar de aprender de esas vivencias, sin olvidar. 

 

 

David Hernández Vargas, ITEM

Paula O, Citeyoco: “Un soplo de aire ante una realidad enjaulada”

Aldo Ruíz; El teatrero: “La piel de dos transexuales durante el franquismo”

Miguel Ayanz, Volodia: “Cuando lloran las palomas”

David García, Teatro madrid: “Mi querida España”

Ángel Esteban Monje, Kritilo: “Los transexuales durante el franquismo”

Álvaro Vicente, Timeout.es: “Juguetes rotos” 

Butaca de primera: “Juguetes rotos en el Teatro Español”

José-Miguel Vila, Diariocritico: “Cherchez la femme”

Lucía Carrera, Nokton magazine: “Juguetes rotos celebra la identidad sexual”

Horacio Otheguy Riveira; Culturamas: “La libertad sexual de los hombres”

Miguel Gabaldón; Notodo.com: “Cómo ser una mujer en el cuerpo de un hombre durante el franquismo”

África Luna, buscamusica: “Enterrando y desenterrando tu identidad”

Entrevista: Carolina Román, “Todos nos hemos sentido incomprendidos alguna vez por no seguir al resto”, Revista Godot

http://www.revistagodot.com/carolina-roman-todos-nos-hemos-sentido-incomprendidos-alguna-vez-por-no-seguir-al-resto/

https://www.youtube.com/watch?v=Tcre802f5_0

«La escena se encuentra inundada de plumas blancas que caen del techo y del decorado. Esta ficción está contada junto con lo espectacular de la escenografía que se compone por paredes de jaulas. Al principio sorprende, pero después encaja con el relato de los protagonistas. Atrapados entre esos barrotes que constituyen la sociedad, los personajes intentan liberarse de esas jaulas para conseguir vivir como anhelan.»

Andrea Hurtado

Instituto del Teatro de Madrid

«Lo cierto es que estamos ante un montaje redondo en el que todas las piezas encajan a la perfección…»
Aldo Ruiz

El Teatrero

«Una obra adecuada para indagar en la dura vida que tuvieron los transexuales durante el franquismo»
Ángel Esteban Monje

Kritilo

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Logo