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Sinopsis: Diferentes escenas entresacadas de la vida cotidiana, sin aparente hilazón argumental, le permiten formular una crítica ácida y despiadada de la sociedad contemporánea. Esta sucesión de escenas están de alguna manera hilvanadas por la Cuarta sinfonía de Beethoven, que se escucha mientras se asiste a escenas execrables, para ser mostradas como referencias del comportamiento humano, a la espera de que el espectador extraiga sus consecuencias.

Dramaturgia: Rodrigo García

Autoría: Rodrigo García

Dirección: Rodrigo García

Ayudante de Dirección: John Romao

Producción: CDN Montpellier y Humain. Trop humain

Reparto: Gonzalo Cunill, Nuria Lloansi, Juan Loriente y Juan Navarro. Más dos niñas: Aroa Ortigosa y Alessandra Rodríguez

Escenografía: Rodrigo García

Iluminación: Sylvie Mélis

Videoescena: Serge Monségu, Daniel Romero y Ramón Diago

Vestuario: Marie Delphin

Espacio Sonoro: Daniel Romero, Serge Monségu y Juan Navarro

Vídeo Promocional: 4

Fecha del Estreno: 1 de junio de 2017

Teatro: Teatros del Canal

Duración: 1 hora y 40 minutos

Festivales: XXXIV Festival de Otoño a Primavera, Festival d’Automne à Paris, Athens & Epidaurius Festival 2017

Web Oficial: 4

Entrevistas y reportajes:

Raquel Vidales, El País: “Si no programas el maldito repertorio de muertos, pierdes al público teatral”

Marta Cevera, El Periódico: “Rodrigo García: ´No intento provocar, pero sí que la gente me preste atención”

Prado Campos, El Confidencial: “ Rodrigo García: ´Soy como Walt Disney solo que a la Cenicienta le meto un vibrador”

Jose Luis Romo, El Mundo: “Rodrigo García: ´Cuando se mezcla el arte con el pasatiempo comienza la confusión.”

 

antunano

La propuesta escénica es fiel al estilo de Rodrigo García: sucesión de escenas sin causalidad; simultaneidad y pluralidad de información ofrecida al mismo tiempo; autorreferencialidad; abundantes y extensos parlamentos diegéticos (más descriptivos de realidades externas que del estado de conciencia del personaje); disolución del personaje en la textualidad; y confrontación y planteamiento de conflicto más entre la escena y la sala que entre los propios personajes, en busca de la incomodidad reflexiva, no de la provocación, aunque esta pueda producirse para los no habituales del teatro de García. Estos son los rasgos más sobresalientes, característicos de las nuevas escrituras escénicas.

La palabra que se escucha, emitida por los personajes, posee una cadencia rítmica, construida con una prosa elegante y una musicalidad que llega a los espectadores y les saca de la cotidianidad, pese a que las acciones que se contemplan lo son. Como es habitual en una buena parte de los espectáculos de García contrapone lo sublime y lo trivial (lo ya indicado de la sinfonía de Beethoven o bien el juego de frontón sobre un panel en el que se proyecta un cuadro de Courvet), como punto de comparación a un tema dominante en esta propuesta, el sexo y la utilización egoísta y utilitarista del mismo, que alcanza su mayor expresión en la ostensión de la prostitución infantil, que se enseña a los espectadores con dos niñas de unos 10-12 años (manifestación utilizada en otros espectáculos, mostrar para denunciar algo, utilizando –en el peor sentido de este término- personas, en lo que parece un sinsentido carente de lógica).

La organización del espacio, como es habitual en este dramaturgo-director resulta fragmentaria, con diversos “ambientes” que concentran la atención, bien por una mayor intensidad de la luz, bien por el desarrollo más protagónico de una determinada escena, que puede convivir con otra que desarrollan otros personajes en otro lugar del escenario. Una pantalla al fondo, que recoge pre-grabaciones o grabaciones en directo con la pretensión de mostrar lo significante y aparentemente desapercibido con una dimensión que causa extrañeza en el espectador, y multiplicidad de objetos que, a pesar de su cantidad, dejan libre el espacio de actuación para los actores. Vestuario con prendas informales de la actualidad. Al final, con unas grabaciones de plantas carnívoras que devoran lombrices, pretende orientar la conclusión al espectador, el más fuerte y con más poder se come al chico.

En conjunto este espectáculo no aporta nada nuevo sobre otros anteriores de Rodrigo García. Cuenta con más medios técnicos y se percibe más presupuesto de producción, pero una temática y una estructura formal del espectáculo déjà vu: repetición y no sorpresa para quien haya asistido a un número significativo de propuestas de este dramaturgo, y crítica que se repite machaconamente y de manera genérica sobre los mismos asuntos. Esta falta de sutileza en la crítica y en el tratamiento global e indiferenciado de la sociedad explica la monotonía de los espectáculos.

José Gabriel López Antuñano, UNIR

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Javier López Rejas, El Cultural: “La otra realidad de Rodrigo García”

Juan Ignacio García Garzón, ABC Cultura: “´4´, de Rodrigo García: El origen del mundo.

José Miguel Vila, ociocritico: “´4´, nueva provocación de Rodrigo García”

 

«La nueva obra de Rodrigo García, 4, es un reflejo de su estado creativo, un estado …»

Javier López Rejas

El Cultural

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