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Sinopsis: El duelo como motor. Una muerte conlleva un reconocimiento, una situación liminar. El vínculo se rompió. En un perro, mi padre y yo encontramos nuestra unión. No soy una persona valiente. No me atrevo a hablar con él. Pero en el teatro algo se transforma. Actuando soy más valiente que en la vida real. Por eso decidí traerle a mi terreno, desconocido para él. Y aceptó. Nos vais a ver ladrar.

Dramaturgia: Alberto Fonseca

Autoría: Alberto Fonseca

Dirección: Jesús Díaz Morcillo

Iluminación: Óscar Nieto

Espacio Sonoro: Carla Silvan

Fecha del Estreno: 1 de julio 2021

Teatro: Teatro Quique San Francisco (Teatro Galileo)

Duración: 60 minutos

Género: Drama

Crítica teatral de Hoy es el día

Carmen González Vázquez – UAM/ AAEE

Hoy es el día es la opera prima de Alberto Fonseca, autor, actor y personaje al que acompaña en el campo de juego un padre real y ficticio, Antonio López Fonseca, catedrático de latín en la universidad por vocación e intérprete en esta obra por devoción (al hijo). Este espectáculo es uno de los elegidos para completar la cartelera de la primera edición de Festival Sala Joven, una iniciativa de Teatro Urgente con dirección de Karina Garantivá, que ha reunido once propuestas artísticas de directores y directoras entre los 20 y los 35 años, con gran éxito de acogida y de público entre los meses de junio y de julio, y que esperamos se consolide en próximas ediciones.

            Si el teatro es contar historias con palabras, también es contar historias en los silencios. Y así el espectador va construyendo la historia que de verdad se quiere contar entre un padre y un hijo que hablan de lo que no daña, para sentir juntos lo que ambos necesitan: el apoyo y la comprensión en un dolor que quiere ser compartido, pero no se sabe cómo porque la convención de la masculinidad esconde la debilidad del uno hacia el otro.

            Fonseca orienta el drama desde lo rutinario; busca en lo cotidiano la profundidad que necesita: indagar en los sentimientos de su padre y contarle cómo el duelo común lo afecta también a él, porque ambos reconocen que el cariño por el perro significa, en realidad, la retrospectiva de la vida familiar desde la niñez a la edad adulta en un caso; de la juventud a la madurez, en el otro. Más allá de la pérdida y del recuerdo, Lagun simboliza las relaciones individuales y solitarias que se generan en el grupo y que, a la vez, lo vinculan. Se entiende, pues, la alusión a la Odisea de Homero, al perro Argos que muere tras esperar a su amo, verlo y ser acariciado por última vez, antes del reencuentro entre el padre Ulises y el hijo Telémaco. Porque a veces la lejanía puede estar en un viaje que no supera los 100 metros.

            La acción se desarrolla en un escenario a modo de campo de fútbol, pues la común afición al Atlético de Madrid es lo que facilita a los dos personajes mover el balón y empezar a jugar su propio partido, con un eficaz movimiento de las dos sillas para sacar a los personajes del espacio del hogar al del vehículo, confesionario moderno que nos permite hoy hablar con los hijos sin escapatoria gracias a la velocidad y a los pestillos de las puertas.

 

«Si el teatro es contar historias con palabras, también es contar historias en los silencios. Y así el espectador va construyendo la historia que de verdad se quiere contar entre un padre y un hijo que hablan de lo que no daña, para sentir juntos lo que ambos necesitan: el apoyo y la comprensión en un dolor que quiere ser compartido, pero no se sabe cómo porque la convención de la masculinidad esconde la debilidad del uno hacia el otro.»

Carmen González

UAM / AAEE

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