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Sinopsis: En la época donde los bosques estaban llenos de hadas y de brujas, dos niños se perdieron entre sus árboles. Él es Hansel y ella es Gretel. Si, son los mismos de los cuentos. Si, fueron ellos los que encontraron una casa hecha de chocolate, caramelo y helado. Si, son los mismos que fueron raptados por una bruja que quería cocinarlos lentamente. Si, ellos consiguieron engañarla y arrojarla al fuego rescatando a todos los niños que habían sido convertidos en mazapán.

Autoría: Juan Muñoz e Inés Maroto

Dirección: Juan Muñoz

Ayudante de Dirección: Inés Maroto

Producción: Luis Martínez

Distribución: Proversus (Isis Abellán)

Compañía: La Tartana Teatro

Reparto: Carlos Cazalilla, Edaín Caballero, Elena Muñoz y Gonzalo Muñoz

Escenografía: Inés Maroto y Juan Muñoz

Iluminación: Juan Muñoz

Música: Engelbert Humperdinck

Espacio Sonoro: Nacho Córdoba

Fotografía: David Rodríguez

Fecha del Estreno: 15 de noviembre de 2011

Teatro: Teatro Auditorio San Lorenzo de El Escorial

Duración: 45 minutos

Género: Títeres-actores, Ópera infantil

Festivales: FETEN y TEATRALIA 2012

Web Oficial: La Tartana

La compañía La Tartana Teatro cumple cuarenta años (¡felicidades!) y para celebrarlo repone uno de sus espectáculos dirigidos al público infantil, al que tanta atención ha prestado en su última etapa. Estamos hablando de su montaje Hansel y Gretel, estrenado en la temporada 2011-12.

Inés Maroto y Juan Muñoz elaboran su propio tratamiento, pero sin desviarse de la línea argumental básica del cuento: los dos hermanos se pierden en el bosque, llegan hasta una casa hecha de dulce, caen prisioneros de la bruja y se salvan cuando la niña consigue meter la cabeza de la bruja en el horno. El montaje utiliza la música de la ópera de Engelbert Humperdinck, habitual en la programación navideña en Alemania y Austria, e incluso el argumento se inspira más en el libreto de su hermana Adelheid Wette que en la versión (o las versiones para ser precisos) de los hermanos Grimm. Así, el padre de los niños es un escobero en vez de un leñador. Es un lugar común señalar la asociación entre el producto que fabrica y el medio de locomoción de la antagonista, y por si fuera poco aquí estos dos personajes son encarnados por sendos actores bien barbados. Ello contribuye a que el público infantil no se tome a la bruja demasiado en serio (algo a lo que a veces los adultos que van a la ópera no pueden escapar, pues algunos directores aprovechan la antropofagia brujeril para montar una especie de Titus Andronicus). Por otra parte, la madre no es representada por una actriz y ello permite soslayar la cuestión de su muerte.

El montaje combina diversas técnicas teatrales para escapar a otros aspectos que pueden resultar problemáticos a la hora de escenificar el cuento. Así, es la propia bruja la que con un teatrillo introduce el argumento de la obra poco después de comenzar la función. Al inicio se utiliza la obertura de Humperdinck y la bruja representa con unas figuritas a los niños con el dueto danzable “Brüderchen, komm, tanz mit mir”, uno de los pasajes más famosos de la ópera, pero a partir de ese momento el espectáculo prescinde en gran medida de la palabra hablada. La Tartana es una compañía ya veterana y, como dice el refrán, más sabe el diablo por viejo que por diablo. La narración de la bruja prepara para el resto de la función al público infantil, que puede sentirse defraudado si no tiene una historia clara que seguir: en cuanto Hansel y Gretel se adentran en el bosque, el espectáculo va a estar basado, más allá de la música, en elementos puramente visuales, con una veintena de títeres, algunos inspirados en la ópera, como el cuco, aunque la palma se la lleva probablemente el caracol gigante. Muerta la bruja, la obra culmina con  la aparición de numerosos títeres que representan a los niños que habían sido sus víctimas.

El montaje utiliza una grabación de la ópera en la lengua original, en alemán, aunque por otros lugares se haya llegado a traducir (en catalán existe una versión del poeta Joan Maragall); se mantiene en ella la magnífica orquestación de una pieza que el mismo Engelbert Humperdinck, parodiando a Wagner, denominaba Kinderstubenweihfestspiel, algo así como “festival escénico sacro para el cuarto de los niños”. Se trata, pues, de una gran oportunidad para una primera aproximación a esta obra, especialmente para aquellos que están cerca de cumplir los seis años y que ahora ya no pueden aducir la excusa de no haber nacido para ignorar este espectáculo de La Tartana Teatro.

Juan Carlos Bayo Julve

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Una gran oportunidad para una primera aproximación a esta obra, especialmente para aquellos que están cerca de cumplir los seis años

Juan Carlos Bayo Julve

Teatrero.com

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