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Sinopsis: Green es un espacio para respirar con la vista y contemplar con los oídos. Un trabajo sobre la esperanza y la necesidad de espacio. Un color lleno de imágenes. Un estar, una manera de entender el tiempo. Una sensación de espaciosidad donde todo se integra. Un espectáculo de danza teatro inspirado en nuestro planeta, en agradecimiento a todo lo que nos da su naturaleza, frente a lo humano que construye y destruye. Una mirada a un espacio interno y externo al mismo tiempo. Green es dar espacio a la posibilidad. Green eres TÚ. 8 intérpretes se sumergen en el verde para mostrarnos diferentes paisajes sobre la vida. Cuadros de humanidad. Cuatro hombres y cuatro mujeres en escena se ponen al servicio del color y del espacio, viajando en este observatorio o calidoscopio que ofrece pequeños mundos por los que transcurrir Dedicado a la tierra. Un lugar que puede que esté enfermando o ¿somos nosotros los enfermos de este planeta los que andamos enfermando este espacio?

Autoría: Compañía Patricia Ruz (España)

Dirección: Patricia Ruz

Ayudante de Dirección: Carlos Tuñón

Producción: Espectáculo subvencionado por la Comunidad de Madrid. Colabora Centro danza Canal/Espacio 180 º/Espacio Fundación psicoballet.

Distribución: Esmanagement

Compañía: Compañía Patricia RUZ

Reparto: Ana Almeida Rosa, Manu Benítez Manuel Cañadas, Ana Erdozaín, David Picazo/Jesus Barranco, Alberto Romera y Patricia Ruz

Escenografía:

Iluminación: Paloma Parra y David Picazo

Vestuario: Joaquín Vila y Regina de Jiménez

Música: Guillem Aguilá (colaboración musical: Marc Vila y Xavi Lozano), Vicent Huma, Javier Espada, Raúl Márquez y Pablo Martín

Fotografía: Marta Azparren

Vídeo Promocional:

Fecha del Estreno: 26 de mayo de 2018

Teatro: Centro dramático Nacional

Duración: 1h y 15 min

Género: Contemporáneo

 

 

Aunque para llegar a este apartado ustedes deben hacer click en la pestaña “nuestros expertos”, confieso que con Green no ejerceré como tal ya que este espectáculo pertenece al género danza-teatro. Humildemente entiendo que aquí se trata de un ejercicio cuya voz cantante la lleve la danza ya que encabeza el grupo nominal y que además de ser una proeza técnica y estética mas bien perteneciente al ámbito de la danza contiene también un fuerte contenido expresivo inspirado de la técnica del arte dramático, añadiendo texto o palabras. Ahora bien, aunque el concepto esté claro, mi duda surge a la hora de analizar dicho género. Por eso no seré “experta” sino una simple testigo, pues no sé si mi mirada debe detenerse ante el conjunto u observar ambas disciplinas por separado. De tal o cual elección dependerán las líneas a continuación. Optaré por mirar Green en su conjunto ya que estamos en una era artística cuyo objetivo ha pasado de observar la multimedialidad a estudiar los efectos de la intermedialidad. Desde un punto de vista estético, el dispositivo es indudablemente interesante e imponente, aunque también obvio (presencia constante del color verde, elementos que recuerdan el césped, la pradera, el valle, la hierba…) pero no se le puede negar un dominio perfecto de la escenografía y de la gestión de la dimensión espacial. Las entradas y salidas al escenario, los desplazamientos tanto diagonales como paralelos, los movimientos circulares recordando los ciclos naturales de la vida (noche día, estaciones…): la “coreografía espacial” permítanme la licencia, al sirve una estética y una plástica impolutas. Desde el punto de vista de la ejecución y de la interpretación, tengo mis dudas. Viendo el espectáculo en su conjunto, titubea. Los movimientos “bailados” por los actores no quedan tan bien ejecutados como sería de esperar al ver el dispositivo escénico planteado. Un actor no tiene porque mostrar la destreza de un bailarín claro está pero contrasta con la apuesta estética y tampoco se encuentra una fuerza expresiva suficientemente potente como para que los actores deslumbren y nos ayuden a olvidar ese titubeo técnico. La mezcla de actores y bailarines – en este caso- le resta al resultado final porque el problema reside en que el planteamiento plástico inicial impone un nivel muy alto (iluminación y vestuarios muy sofisticados, efectos visuales poéticos muy cuidados…). Por eso, se produce como un efecto lupa donde destacan movimientos frágiles, dudosos por momentos. Parece que presenciamos una carencia de coherencia entre la propuesta estética y la propuesta interpretativa. Desde el punto de vista dramático y dramatúrgico, entendemos que en esta historia el planeta es el protagonista, que nosotros, habitantes privilegiados también lo somos, y que deberíamos cuidarlo. Se suceden “cuadros” en torno a la naturaleza, los animales y los humanos interactuando como un trío complejo y hermoso que experimenta sus episodios de amor y desamor. Pero aquí también falta algo, la tensión dramática. Como mencionamos anteriormente, predominan la estética las imágenes, los “retratos vivos” dejando poco sitio al la teatralidad. El resultado es que nos quedamos con imágenes a veces logradas, a veces no tanto.

 

Sin embargo, quisiera terminar con el aspecto más brillante de Green: la presencia musical. Le doy mi más sincera enhorabuena a Guillem Aguilá y a sus colaboradores. Han conseguido crear imágenes sonoras excelentes, manteniendo el espectador en constante estado de vigilancia y ensoñación permitiendo conectar con el imaginario de cada uno y consiguiendo con tales melodías construir paisajes y alcanzar el objetivo de la obra: concienciar(se) de la belleza del planeta y de la importancia de protegerlo de nosotros mismos.

Cristina Vinuesa, ITEM

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