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Sinopsis: Graces está inspirada en la escultura neoclásica Las tres Gracias, que Antonio Canova creó entre 1812 y 1817 como referente universal de belleza, proporciones y medidas. Cuatro bailarines se mueven por un escenario vacío, su vestuario no corresponde a ningún contexto específico. En un juego entre realidad y ficción, Graces sumerge al espectador en un viaje a través del tiempo en el que no se aclara, sino más bien se complica aún más la relación y naturaleza de estos personajes. ¿Dónde y cómo descansa la mirada del espectador? En Graces se desvela un nuevo concepto de Gracia. Esta revelación se contempla como un «descubrimiento que mostrar por primera vez» y como un proceso en el que se «retira un velo» que trasciende de lo superficial y busca los orígenes. ¿Qué es la belleza? ¿Cómo se manifiesta? Las Gracias son un canon estético de belleza, pero, ante todo, representan la felicidad, el esplendor y la prosperidad. Graces es una obra pop escultural que investiga los numerosos matices de una belleza específica e insolente que puede acabar con los estándares de belleza.

Dramaturgia: Silvia Gribaudi y Matteo Maffesanti

Dirección: Silvia Gribaudi

Producción: Zebra y Santarcangelo dei Teatri, con el apoyo de MIBAC

Coordinación técnica:

Reparto: Silvia Gribaudi, Siro Guglielmi, Matteo Marchesi, Andrea Rampazzo

Iluminación: Antonio Rinaldi

Vestuario: Elena Rossi

Teatro: Teatros del Canal

Duración: 50 min

Género: Danza contemporanea

Graces: cuando la danza juega con la belleza

 

Lara Barzon – Instituto del Teatro de Madrid

 

Inaugura el Festival Madrid en Danza la coreógrafa italiana Silvia Gribaudi, en escena desde del 7 hasta el 11 de abril 2021 en el Teatros del Canal con sus Tres Gracias: los bailarines Siro Guglielmi, Matteo Marchesi y Andrea Rampazzo. La obra, inspirada en la escultura homónima de Antonio Canova del 1817, juega con la idea de la belleza, cuestionando el canon y las proporciones de las que luchamos por deshacernos. No es una crítica ni pretende analizar el concepto de belleza de forma precisa, sino que es más bien una burla irónica de nosotros mismos, una invitación a no tomarnos demasiado en serio, a jugar con nuestros cuerpos y nuestras posibilidades.

La ironía en la danza no es un instrumento muy explorado y Silvia Gribaudi es en cierto modo una pionera de la risa. Graces es sólo una etapa en la exploración de las posibilidades expresivas que Gribaudi sigue investigando en todas sus obras: las posibilidades de un cuerpo no perfecto, de una dramaturgia escénica no perfecta, de una idea de belleza que se aleja de la perfección para acercarse a la libertad. Libertad de movimiento pero también de acción, de diversión, de relación, de improvisación.

El espectáculo está estructurado como una serie de “números” que recuerdan la construcción dramática del circo más que de un espectáculo de danza, con mucho crescendo, participación activa del público y gran final. La coreógrafa, única mujer en el escenario, se mueve como un clown entre sus Tres Gracias que se mueven entre muchos lenguajes: desde la exhibición de una técnica clásica perfecta, hasta el deslizamiento sobre el escenario mojado que crea una atmósfera de parque acuático. Incluso la música oscila entre géneros, no hay unidad narrativa, el vestuario cambia escena tras escena y los cuerpos toman un papel primordial para acompañar al espectador en la sucesión de números.

Nos sorprende la complicidad con el público, un elemento poco común en la danza. Entre el publico las continuas risas y la disposición a responder demuestran el deseo de los espectadores de reírse de las imperfecciones y de presenciar una danza que da alivio y transmite muchas ganas de subirse a ese escenario blanco y ponerse a bailar.

 

Nos sorprende la complicidad con el público, un elemento poco común en la danza. Entre el publico las continuas risas y la disposición a responder demuestran el deseo de los espectadores de reírse de las imperfecciones y de presenciar una danza que da alivio y transmite muchas ganas de subirse a ese escenario blanco y ponerse a bailar.

Lara Barzon

Instituto del Teatro de Madrid

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