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Sinopsis: Parte de Dante y su conexión con la actualidad. De este modo, diferentes voces se expresan en cada uno de los siete cuadros del espectáculo, unidas a través de la única voz de Montanari en escena. Acompañada por el sonido de una trompeta, Montanari interpreta la niebla de un amanecer de 1321, al demonio de un pozo donde se castiga a los que comercian con la muerte, a un burro que llevó al poeta en su último viaje, al diablo que incita a reyertas por cuestiones de dinero, a Italia pateándose a sí misma, a la hija de Alighieri, Antonia. Estas voces nos hablan del poeta huido de su propia ciudad, que lo condenó a la hoguera, y que yace en su lecho de muerte, exiliado en Rávena.

Dramaturgia: Marco Martinelli

Autoría:

Dirección: Marco Martinelli y Ermanna Montanari

Producción: Marco Martinelli, Ermanna Montanari y Teatro delle Albe

Coordinación técnica:

Reparto: Ermanna Montanari (voz) y Simone Marzocchi (trompeta)

Escenografía: Ermanna Montanari y Anusc Castiglioni

Iluminación: Enrico Isola

Vestuario: Ermanna Montanari y Anusc Castiglioni

Música: Luigi Ceccarelli

Teatro: Teatro de la Abadía

Sala: José Luis Alonso

Duración: 60 minutos

Festivales: Festival de Otoño

 

 

Descarga el programa de mano aquí.

Reseña teatral de Fedeli D’Amore. Políptico en siete cuadros para Dante Alighieri

Jose Gabriel López Antuñano

El poema escénico se plantea como un diálogo de los creadores con Dante en el que se incluyen temas comunes al poeta, hoy vigentes y capacitados para inquietar al espectador contemporáneo. Las cuestiones que afloran en los siete cuadros, abarcan diversos temas: algunos relacionados con la condición humana -sus inquietudes, tribulaciones, el encuentro con el sufrimiento y la cruz-; otros más próximos a la sociedad y su falta de solidaridad, las guerras, la corrupción política, o una diatriba contra Italia (nación en la que conviven dos almas), para concluir con una emocionante carta de Antonia, la hija de Dante, a su padre. Consigue la actriz impactar en el espectador, aunque la dificultad para seguirle en directo (por el habla dialectal) y contar con el apoyo de sobretítulos, siempre distancia.

            Destacan los registros acústicos de la voz de Montanari: ricos, variados, matizados y con capacidad para pasar de uno a otro sin solución de continuidad, impactando en el espectador por la musicalidad y el ritmo de la dicción. Es una lástima que la concepción del montaje, le obligue a utilizar un micrófono, porque -quizás- al natural el impacto sería mayor. Los creadores del espectáculo diseñan un espacio sonoro con la presencia de una trompeta, tocada en directo, asimismo con una notoria variedad de registros, y con otras músicas, con predominio de la percusión, que, en su conjunto, envuelven al espectador y crean un clima, aunque de incertidumbre y tribulación no sé si necesarios, porque contaminan la palabra. Esta, acaso, por lo que expresa y por cómo, tal vez, hubieran bastado, incrementando la densidad poética.

            La actriz que, como se ha apuntado posee una voz espectacular, no la acompaña de organicidad y para suplir esta carencia los directores conciben un espacio escénico para cada cuadro, con predominio de la abstracción, con una amplia gama de tonalidades oscuras y presencia del rojo. Los gobos diseñan dibujos sobre el pequeño escenario, se ilumina en claroscuro a la actriz y durante un cuadro se proyectan imágenes. El espacio escénico se imbrica con la palabra y contribuye a emocionar al espectador. En conjunto un espectáculo concebido con una gran sensibilidad, que percute sobre el espectador en las cuestiones planteadas.

            Una digresión final. Se agradece la definición del espectáculo como poema dramático (quizás, mejor, dramatizado), para no confundir al espectador. No es teatro, como tampoco lo son esos espectáculos a la moda, que espantan al espectador de las  salas, esas las largas y tediosas, en muchas ocasiones, narraciones no dramáticas que se anuncian como teatro posdramático (un engaño porque el teatro postdramático es otra cosa), que tampoco son monólogos y que ocultan la impericia para transformar una narración en un texto con sustancia dramática.      

           José Gabriel López Antuñano

Página oficial festival de Otoño: https://www.madrid.org/fo/2021/fedeli.html

«El poema escénico se plantea como un diálogo de los creadores con Dante en el que se incluyen temas comunes al poeta, hoy vigentes y capacitados para inquietar al espectador contemporáneo. Las cuestiones que afloran en los siete cuadros, abarcan diversos temas: algunos relacionados con la condición humana -sus inquietudes, tribulaciones, el encuentro con el sufrimiento y la cruz-; otros más próximos a la sociedad y su falta de solidaridad, las guerras, la corrupción política, o una diatriba contra Italia (nación en la que conviven dos almas), para concluir con una emocionante carta de Antonia, la hija de Dante, a su padre.»

José Gabriel López Antuñano

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