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Sinopsis: El principio que gobierna este aire-ya es el eros. Aquí, la materia busca sin cesar formas de organización transitorias que trasciendan los límites de los cuerpos individuales. Aquí se está llamando a las criaturas. Entre tú y yo, ellas, las criaturas: superficies sobre las que el lenguaje discurre y se escurre, encarnaciones sobre las que se predican palabras que les exceden, bestias que dejan escapar de sus sexos un texto que suena en música. El Amor está aquí para revelar los otros cuerpos, aquellos que fecundan la distancia que ya no nos separa.

Dramaturgia: Claudia Faci

Autoría: Claudia Faci, Óscar Villegas, Luciana Pereyra-Agoff, Lucas Condró, Sandra Gómez, Jaime Conde Salazar y Ana Rovira.

Dirección: Claudia Faci

Reparto: Lucas Condró, Claudia Faci, Luciana Pereyra-Agoff y Óscar Villegas, Sandra Gómez, Jaime Conde-Salazar e invitados

Iluminación: Ana Rovira

Música: Óscar Villegas

Fotografía: Pedro Albornoz

Vídeo Promocional: Gonzalo Munilla

Fecha del Estreno: 09/03/2018

Teatro: Naves Matadero

Sala: Nave 10

Duración: 90-120 min aprox.

Género: Contemporáneo

Web Oficial: Naves Matadero

 

Estoy pensando en tortugas…

…en ciempiés, en mariposas, en moscas, en ranas, en arañas, en…..

Nave 10, los espectadores entran, toman sus butacas, susurran y se fijan en el espacio escénico. Sillas, una mesa electrónica de sonido con un teclado, un gran “telón” rojo,  distinta escenografía semifija situada en uno de los laterales y una de las actrices caminando.

La pieza comienza justo en el momento en el que público se hace presente, ya que el resto de actores están distribuidos por el patio de butacas y esto hace que sus voces se confundan con las del resto.

La propuesta toma un carácter universal, sin distinción de nada, ya que de alguna forma al mezclar el espacio escénico con la platea, las voces y los movimientos de los asistentes y de los actores, nos remarca que no hay diferencia entre unos y otros, que lo que vamos a ver y a escuchar allí forma parte de esa vida interna que todo ser humano habita.

El juego que se establece con la iluminación es muy acertado y hace que todo navegue  a favor de lo que se cuenta, potenciando de este modo la palabra y el gesto que se nos muestra. Se crean micro dimensiones y esto hace que se emplee un foco disperso.

El texto, un monologo muy longo, comienza hacerse presente por medio de la propia creadora, situada justo delante de un micro de pie. La intensidad de las palabras y el uso estilístico de lo poético inunda toda la pieza. El uso que se le da al realizar la puesta en escena -aunque parezca muy real- es hueco y a veces redundante.

La representación es muy intensa y el juego con la palabra y el sonido verbal necesita de recursos vocales, de distinción de ritmos, de tonemas etc, para que de este modo se pueda dar importancia y esa intensidad de la que se habla a partes en concreto, resultando así más atractivo, y no a un todo por completo, ya que de esta forma conseguimos dar aliento al público.

Las escenas utilizan partituras de movimiento que funcionan como nexo de unión entre unas y otras, donde claramente se ve la presentación, el nudo y desenlace de lo que allí se quiere mostrar a través del cuerpo, pese a que se quiera pretender llegar a la fragmentación del desarrollo en la historia. A veces se consigue y otras no.

La importancia del movimiento, del juego que se establece entre piel y piel, de las miradas y  de los silencios, en ocasiones solo se ven interferidas y se pierde el mensaje o la emoción que se pretenda enviar. Esto sucede cuando utilizamos los mismos recursos de forma excesiva ya que se hacen extremadamente repetitivos.

La participación del público durante el desarrollo de la pieza es algo interesante para analizar, ya que vemos el comportamiento que se establece entre actores y “nuevos actores”, entre actores y público y entre “nuevos actores” y público. Es curioso como al exponerse en escena sin ser actor, el cuerpo, la mirada, los movimientos y todo el ser  se transforma, y aunque sigas siendo tú, te conviertes en otra persona solo por la perspectiva que ocupa tu cuerpo, llegando a la transmutación.

Algo muy atrayente que se da en este proyecto es el espacio sonoro que se muestra. Aparentemente y justo en el momento de la acción se van creando por medio de pistas distintos ritmos, que se van grabando y se plasman, y  que finalmente crean una melodía. Esto refleja una vez más la funcionalidad y el despliegue de la tecnología en escena.

Además, los recursos técnicos que se utilizan en este momento también resultan muy interesantes. Se nos expone a través de microfonía el sonido de una jarra de agua térmica (hervidor de agua), que envuelve la sala por completo de ese sonido, y se consigue transportar y despertar algo más que lo que llega por la vista.

La desnudez corporal en escena, en algunos momentos parece no tener mucha  justificación en concreto, parece un desnudo más sin ser motivo o consecuencia de ningún suceso, aunque la forma en la que se realiza parece muy interesante. A veces no hay que buscar mucho más allá de una imagen sin cuestionar nada más que la belleza plástica que se nos envía.

La vida y sus distintas vertientes: la felicidad, la tristeza, el reconocimiento de uno mismo, la crueldad, el alivio, la búsqueda del yo. Ser arriba, ser abajo, ser pausado, urgente, retorcido, noble. Amar, reir, llorar, odiar y de vuelta al nuevo orden… un recorrido a través de todas aquellas manifestaciones que se hacen presentes a lo largo de una vida, todo esto es justo la pieza que nos hacen llegar.

Una muestra de ser humano, su paso por el mundo y la vida. Una obra que a priori parece tener un recorrido emocional y de superación que se establece en cualquier tipo de vida. Las circunstancias cambian, la forma de abordar la vida cambia, las personas no son las mismas, cambian, pero este tipo de historias forman parte de la humanidad, aunque con distinto nombre y apellido.

Es el deseo, la pasión, el amor a vivir. Lo cotidiano elevado a otro plano. Un plano escénico. La reflexión fuera y dentro del teatro, una metabusqueda del yo en un espectáculo que sufrimos todos, la propia vida.

Juan Asego

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Una muestra de ser humano, su paso por el mundo y la vida.

Juan Asego

Teatrero.com

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