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Sinopsis: Livianas Provincianas es el nombre artístico que han elegido la Berta y la Reme, dos modistas de pueblo que trabajan en Madrid en su propio taller de costura clandestino, pero que también cortan trajes a domicilio. Entre pespunte y pespunte, van recordando los cuplés clásicos (algunos dramáticos, pero la mayoría picantones), canciones que les han cantado las mujeres más importantes de sus vidas y que les han servido como educación sentimental y de género. Ante la mirada de sus potenciales clientes, que son los espectadores, y como estrategia de venta de sus modelos, van rememorando fragmentos de sus biografías, sus sueños, anhelos, frustraciones… hasta desnudar más sus almas que sus cuerpos.

Autoría: Sergio Adillo Rufo

Dirección: Carlos Tuñón

Compañía: Livianas Provincianas

Reparto: Irene Domínguez, Paloma García-Consuegra

Iluminación: Antiel Jiménez

Vestuario: Antiel Jiménez

Música: Juando Martínez Montiel (pianista)

Fecha del Estreno:

Teatro: El Umbral de Primavera

Duración: 90 minutos

Género: Comedia

Festivales: Festival Iberoamericano de Cabaret

 

 

 

 

 

El cuplé es un género de música ligera y popular cantado por mujeres que surgió en España en la segunda mitad del siglo XIX y se extendió muy rápidamente. Se caracterizaba por una gran abundancia de letras “picantes”, aunque también había muchas con una temática mucho más dramática. También se desarrollaron algunas con crítica política y social. Estas canciones solían estar organizadas en espectáculos en los que se intercalaban canciones con escenas cómicas y con una gran apelación al público. El cuplé fue prohibido durante la dictadura franquista, tiempo durante el cual se camufló en otros espectáculos de revista. Se consideraba un género prácticamente muerto, pero en los últimos tiempos algunas artistas han decidido rescatarlo y darle una nueva vida renovándolo. Dos de estas artistas con las actrices-cantantes de Livianas Provincias.

Nada más entrar al Umbral de Primavera me sorprendió comprobar que el espectáculo no era en la sala, sino en el hall, disponiendo a los espectadores a cuatro bandas. Y es que, al entrar ambas artistas a escena ya pudimos comprobar cómo la interacción con el público es absolutamente necesaria para su espectáculo, por lo que, a pesar de las dificultades que puede suponer para una actriz el tener espectadores en todas las direcciones, resultó eficaz pues ellas fueron capaces de llenar el enorme espacio escénico haciéndonos sentir a todos los espectadores igualmente cercanos a ellas.

Irene Domínguez y Paloma García-Consuegra mostraron unas enormes cualidades para el canto, afrontando sin problemas una canción tras otra e interpretándolas perfectamente (y acompañadas por el talentoso pianista Juando Martínez Montiel). Ambas hicieron ver en todo momento una gran habilidad para la comedia (y también para el drama en los momentos en los que fue necesario), así como una capacidad de improvisación tan increíble que eran capaces de lograr momentos fantásticos para los espectadores incluso de pequeños fallos como el acople de un altavoz, demostrando una enorme agilidad mental y alerta como actrices.

Durante todo el show mantuvieron un contacto directo con el público verdaderamente maravilloso, al tiempo que muchos (entre los que me incluyo) aprendíamos de un género musical para nosotros desconocido. Aprendíamos además la manera que tienen estas canciones (muchas conocidas por nuestras abuelas o madres) de tratar a las mujeres, unas veces empoderándolas y otras dejándolas en muy mal lugar (la propia canción Es mi hombre de Sara Montiel). La selección de canciones cantadas incluye muchas que, combinándose con el texto, resultaban útiles para una reflexión de cómo se trata la temática de género en estas canciones. Estas ideas son muy fáciles de transmitir por estas dos artistas, pues ambas logran algo muy difícil pero que resulta fundamental en el buen teatro: mantener siempre una comunicación directa con los espectadores.

Abel Pérez, ITEM

Hugo álvarez Domínguez, Butaca en anfiteatro: » ‘Es mi hombre’, o quitarle polvo al cuplé»

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