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Sinopsis: En una granja de cerdos se ha desatado una epidemia diezmando a los animales sin saber el origen de la enfermedad. Desde una oficina decimonónica, los veteranos empleados observan con impotencia, resignación, comportamientos absurdos, aires de corrupción y ansias de supervivencia lo que está ocurriendo. La muerte de los cochinos es una metáfora de su propia aniquilación como seres humanos en un mundo donde se han quedado obsoletos

Dramaturgia: La Zaranda

Autoría: Eusebio Calonge

Dirección: Paco de la Zaranda

Distribución: La Zaranda

Compañía: La Zaranda

Reparto: Javier Semprún, Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez y Luis Enrique Bustos

Escenografía: Paco de la Zaranda

Iluminación: Eusebio Calonge

Vestuario: La Zaranda

Caracterización: La Zaranda

Música: Pablo Luna, preludio de El niño judío. J. N. Hummel, Concierto para trompeta (II andante). Orlando Portocarrero y su banda, Alma Española. Coro de monges do Mosteiro de São Bento e Coral Colégio do Bento de Núrcia (Rio de Janeiro), Rorate Caeli Desuper.

Utilería: La Zaranda

Diseño del Cartel: Andrew Polushkin

Fecha del Estreno: 3/11/2012

Teatro: Teatre de Salt

Duración: 84 minutos

Género: Drama

Festivales: Festival Temporada Alta de Girona

Web Oficial: http://elregimendelpienso.bolgspot.com.es

Metáfora del Apocalipsis en una piara

Juan Ignacio Mortera Martínez

Alumno en prácticas Máster en Teatro y AAEE (UCM)

A todos aquellos que disfrutamos de La Zaranda nos resulta increíble su capacidad para ser fieles a sí mismos al tiempo que sazonan sus espectáculos con nuevas perspectivas que los hacen diferentes. El régimen del pienso es Zaranda en estado puro. Un delirio grotesco de un mundo absurdo en el que chapotean unos seres humanos al borde del exterminio. La RAE define el nombre del grupo en su cuarta acepción como trompa, tubo hueco que zumba. Podría ser la definición perfecta para este espectáculo. El espectador contempla absorto el zumbido de cuatro personajes en un mundo hueco enfrentados a una supervivencia imposible. Los cerdos moribundos son metáfora del hombre y el hombre metáfora existencial del absurdo y de la muerte. Dice su autor, Eusebio Colange, que la obra retrata la necropsia de una sociedad. La ironía de la Zaranda no se dirige al vacío sino a todo lo perturbador y asqueroso a lo que están avocadas nuestras vidas.

Sus trazos estéticos, que les ha permitido consolidar un canon inmutable, se despliegan en este espectáculo con toda su intensidad. Personajes grotescos y deslavazados, ambientes decadentes, realismo deformado, intensidad poética, manipulación plástica, fuerte ironía, marcos de vacío, estructura textual y una apelación permanente al absurdo generan esa irrealidad descabellada pero a la vez cotidiana y trágica marca de la casa. Como ejemplo de todo ello, basta con contemplar los cinco primeros minutos de la obra, para darnos cuenta de la profundidad e intensidad del lenguaje que la compañía maneja. Una música popular nos remite al teatro de farsa y calamidad, la verborrea de los personajes produce diálogos cortocircuitados, polisémicos y plurívocos en la línea del mejor Beckett y como culmen de todo ello la puesta en escena deambula por la estética kantoriana de la muerte. Si estas influencias son importantes, no lo es menos cómo se manejan y como se construyen a través de un modo natural y no impostado. El espectador queda atrapado en una ritualidad sostenida por unos actores convertidos en oficiantes y en un universo densamente ficcional a partir de su naturalismo.

Estas formas compositivas sirven de estructura para construir una eficaz y actualizada parábola del mundo. El régimen del pienso descubre una sociedad embargada en la estupidez, la codicia y la distopía. Una alegoría que se traza con la incredulidad que provoca el humor y el disparate al abordar lo trágico. La Zaranda te atrapa en ese juego maquiavélico que es la sustancia del teatro, la mutación de una mentira reiterada en una verdad de vida. Empiezas contemplando una brutalidad desde el distanciamiento para entender, poco después, que esa brutalidad es parte de tu existencia. Todo es un juego pero ese juego te involucra a ti mismo.

El espectáculo tiene dos ejes fundamentales la dramaturgia de Colange y la fuerte presencia de los cuatro intérpretes. Su actuación se maneja en una especie de danza grotesca de la derrota. Son cuerpos lentos, pesados, situados entre la vida y la muerte, en ese tránsito de la desaparición. Incluso, en determinados instantes, sus figuras adquieren calidades de maniquís animados, a través de la desconfiguración o la repetición mecánica y espasmódica de gestos. Todo se sostiene en una especie de coreografía macabra existencialista. Se usa la lentitud, la repetición, la fusión con los viejos objetos que pueblan la escena, lo onírico. La escena se construye a través de una oda al abigarramiento, los volúmenes que pueblan la escena se multiplican por doquier, se revelan como una acumulación del tiempo y de la vida. La iluminación lo envuelve todo en sombras generando un aspecto lúgubre y unas formas cercanas al expresionismo. La imagen se iguala en una misma línea de color, formas y texturas. El concepto estético se organiza en torno al tiempo detenido. La narrativa se construye a través de una manipulación intensa de los objetos. Estos se transforman en elementos poéticos confundiéndose con el devenir de los propios personajes. Grupo igualado por su forma de vestir generando un conjunto homogéneo y espectral. Cuerpos semejantes a los decadentes muebles de oficina que habitan la escena al cubrirse con enormes gabardinas que aumentan su volumen. Poética del fin de una época.

El régimen del pienso es un paso más en ese monumento inmaterial que construye La Zaranda sobre la condición humana, el espíritu del arte y la sociedad contemporánea. Todo ello, con ese compromiso transgresor que implica abordar la tragedia del hombre desde el nihilismo, el escepticismo y la ironía.

Rosana Torres, “Necropsia de una sociedad”, El País.

Lara Álvarez, “La Zaranda presenta El Régimen del Pienso, obra de inspiración kafkiana”, ABC, edición Sevilla.

“La Zaranda trae esta noche al Falla El Régimen del Pienso”, La Voz de Cádiz.

“La Zaranda construye su propia alegoría social en “El Régimen del pienso”, El Diario de Jerez.

Entrevistas:

“Paco de La Zaranda. El régimen del Pienso”, Revista Teatros.

“El régimen del pienso es un paso más en ese monumento inmaterial que construye La Zaranda sobre la condición humana, el espíritu del arte y la sociedad contemporánea”

Juan Ignacio Mortera Martínez

Alumno en prácticas Máster Teatro y AAEE (UCM)

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