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Sinopsis: Estamos ante una de las grandes obras maestras de Calderón de la Barca. Una obra que ha recogido grandes elogios de diversas tradiciones teatrales europeas como la alemana, la polaca o la rusa. Una obra que llevó a Goethe a decir en 1804, en una carta a Schiller, que si toda la poesía del mundo desapareciera, sería posible reconstruirla sobre la base de El príncipe constante. La libertad de cada persona, defendida hasta sus últimas consecuencias, llevará a Calderón a visitar zonas del comportamiento humano no visibles hasta ese momento, conjugando esa defensa con una fascinante exaltación de infinitos aspectos del amor humano y su proyección hacia lo trascendente.

Dramaturgia: Albert Arribas

Autoría: Calderón de la Barca

Versión: Xavier Albertí

Dirección: Xavier Albertí

Ayudante de Dirección: Jorge Gonzalo

Producción: CNTC Con la colaboración de: Teatro del Soho CaixaBank de Málaga Teatro Principal de Vitoria Teatro Arriaga de Bilbao

Compañía: Compañía Nacional de Teatro Clásico

Reparto: Lluís Homar Arturo Querejeta Jose Juan Rodríguez Beatriz Argüello Rafa Castejón Egoitz Sánchez Jorge Varandela Lluís Homar Arturo Querejeta Jose Juan Rodríguez Beatriz Argüello Rafa Castejón Egoitz Sánchez Jorge Varandela Lara Grube Jose Juan Sevilla Álvaro de Juan Marina Mulet Iñigo Álvarez de Lara José Cobertera Jonás Alonso -Cuarteto Bauhaus:- Alfonso Nieves Jorge Llamas Isabel Juárez Irene Celestino

Escenografía: Lluc Castells

Ayudante de Escenografía: Mercè Luccheti

Construcción de Escenografía: Pascualin Estructures/ Showtex/ Taller d’escenografia Castells

Iluminación: Juan Gómez-Cornejo

Vestuario: Lluc Castells

Ayudante de Vestuario: Emi Ecay

Música: Xavier Albertí

Fotografía: Sergio Parra

Fecha del Estreno: 17/02/2021

Teatro: Teatro de la Comedia

Sala: Sala Principal

Otros Espacios: Teatro Rosalía de Castro (A Coruña) Teatro Principal (Vitoria) Teatro Arriaga (Bilbao) Teatro del Soho (Málaga)

Duración: 2 horas (aprox.)

El príncipe constante, una declaración de intenciones

Amelia Ibarz Martín – Universidad Complutense de Madrid

 

“En El príncipe constante, no hay lugar a dudas, de que es una declaración de intenciones.” Así se expresaba el director artístico de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, Lluís Homar en un encuentro con el director del ITEM, el Dr. Julio Vélez Sainz. En esta entrevista, Homar apelaba al gran reconocimiento del que ha gozado El príncipe constante en otros países de Europa, mientras que en España este febrero era representado, por primera vez, por la Compañía Nacional de Teatro Clásico. En esta elección hay una clara intención en el propósito de Lluís Homar como director artístico del Teatro de la Comedia: vincular el teatro del Siglo de Oro español con las tendencias artísticas de la actualidad, presentes en los grandes teatros de Europa.

 

En este montaje, dirigido por Xavier Albertí, desaparecen todos aquellos elementos de la puesta en escena tradicionalmente vinculados al teatro del Siglo de Oro, para tratar a este clásico, como un texto de nueva creación. En el centro de esta puesta en escena se encuentra el bello texto de Calderón y sobretodo, las ideas que pueden extraerse de él, como puede verse por la concepción de una escenografía sin demasiados elementos, unos vestuarios que forman parten del imaginario colectivo de los espectadores, y unos actores que interpretan con escasez de movimiento. Esta centralización del texto que propone Albertí, no nace con la intención de deleitar al público con el texto de Calderón, sino con el objetivo de que el espectador pueda ver reflejada su realidad en la escena y esto le permita reflexionar sobre ella. En este caso, es evidente, desde la aparente pasividad de los actores a las grandes paredes que cubren el escenario, la vinculación de este montaje con el confinamiento que vivimos a mediados del año pasado debido a la crisis sanitaria provocada por la Covid-19. Todos los elementos de la puesta en escena remiten a la búsqueda interna que nos provocó la obligación de estar encerrados en nuestros hogares, y a su vez, nos plantea una reflexión sobre el gran conflicto de la obra –que bien explica Albertí en el programa de mano-: la razón de estado contra la libertad individual.

 

Con esta propuesta escénica, parece que no solamente se pretende replantear el repertorio de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, sino también la manera en como este se relaciona con el espectador. En este montaje, Albertí no pretende hacer una fiel representación del texto de Calderón de la Barca, sino que las palabras e ideas de El príncipe constante resuenen en la realidad del espectador actual. Esta idea se ve fomentada por una rotura constante de la cuarta pared, apelando en todo momento al espectador, y haciéndole partícipe de la acción. Aunque en algunas ocasiones, este recurso parecía carecer de vinculación con el espectador, y resultaba un efecto meramente estético. Esto se debía a una intención del director de que la puesta en escena acompañara a la belleza del texto, generando un espacio visualmente atractivo. Como por ejemplo, que el suelo de la escena fuera arena, no solamente alude a la tierra desértica donde sucede la acción, sino que es visualmente hermoso, y favorece el agrado del espectador.

 

En esta puesta en escena, se fomenta el acercamiento del público joven a los clásicos que, en muchas ocasiones, le son ajenos por el lenguaje. Esto puede verse en muchas decisiones artísticas pero se evidencia en el vestuario que alude al imaginario colectivo de la gente joven. Por ejemplo, la vestimenta de los reclusos recuerda a la de algunas series mainstream como Oragne Is the New Black o Vis a vis; y el vestuario de Fénix, nos recuerda a los utilizados en muchos montajes de Pina Bausch. Esta apuesta supone una apertura del Teatro de la Comedia a otro tipo de público, favoreciendo la asistencia de espectadores más jóvenes, necesaria para que el teatro clásico no sea olvidado por los creadores escénicos del futuro y para que el interés de los espectadores en ellos, crezca.

Reseñas y Críticas

Julián Herrero, “Lluís Homar o el príncipe que cautivó a Goethe.”, La razón.

 

José-Miguel Vila, “Crítica de la obra de teatro ‘El príncipe constante’: palabra de Calderón”, Diario Crítico

 

Javier Vallejo, “El ataúd y la cuna”, El País.

 

Antonio Hernández Nieto, “’El príncipe constante’, libertad constante y sonante”, Huffington Post

 

Alberto Ojeda, “Calderón, el dramaturgo constante en defensa de la libertad religiosa”, El cultural

 

Liz Perales, “Un indolente príncipe”, El cultural

 

Entrevistas y reportajes

Entrevista: Juan Cruz, “Lluís Homar: “El hombre del siglo XXI piensa que la eternidad es lo inmediato”, El País

 

Entrevista: “Entrevista a Xavier Albertí por El principe constante”, Revista Teatros

 

 

 

“En esta elección hay una clara intención en el propósito de Lluís Homar como director artístico del Teatro de la Comedia: vincular el teatro del Siglo de Oro español con las tendencias artísticas de la actualidad, presentes en los grandes teatros de Europa.”

Amelia Ibarz

Universidad Complutense

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