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Sinopsis: “El Patio” es el submundo de las causas derrotadas. Tres personajes unidos por sus miserias, tres soledades, pretenden construir juntos una apariencia de vida digna. Confinados al pie de una montaña de inmundicia, en un escenario negro y siniestro, en medio de la más absoluta desesperación, mantienen una chispa de vida, una inconmensurable ansia de libertad y una esperanza insaciable. Es tan poco lo que pueden ofrecerse unos a otros que la crueldad y la ternura, la burla y el respeto, forman parte del juego de los amores difíciles. Junto a la rabia y la violencia, la dignidad de la pena y la carcajada. A la sombra de este patio deslocalizado, la mala sombra del simulacro y la impostura.

Autoría: Spiro Scimone

Dirección: Javier Semprún

Producción: Coproducción de Circe Producciones Teatrales S.L. y Producciones Clandestinas/Antonio Resines

Reparto: Javier Semprún, Eduardo Gijón y Borja Semprún

Escenografía: Cristina Urdiales

Iluminación: Iñaki Zaldúa

Vestuario: María José Pelayo

Música: Juan Carlos Martín

Fecha del Estreno: 27/07/2018

Teatro: Teatro del Barrio

Duración: 60 minutos

Género: Drama

Festivales:

Premios: Festival Internacional de Teatro y Artes de Calle. Premio Estación Norte 2018

Entrevistas y reportajes:

Maite Guisado, Blog.rtve.es: “El Patio de Spiro Scimone por el Teatro Corsario.

H. Díaz, ABC Castilla y León: “Teatro Corsario reivindica la esencia del ser humano en El patio”

 

Nuestro patio.

 

“El patio” de Spiro Scimone es llevada a escena por la compañía Teatro Corsario, pieza que sitúa a tres hombres mayores abandonados en lo que parece ser un patio lleno de restos y desperdicios.

 

El tono existencialista de la obra presenta una materialización escénica desde el realismo, el absurdo y el expresionismo. Todo en la puesta está teñido de estos elementos, actuaciones, iluminación, sonoridad, vestuarios y espacio escénico.

 

En ese contexto deshumanizante, miserable y de absoluta soledad, estos hombres intentan desenvolverse con dignidad. Ahí surge el compañerismo, Tano (Eduardo Gijón) ayuda a un postrado Peppe (Javier Semprún) a orinar, limpiarse, abrigarse. Comparte lo que trae en su saco mientras dialogan con reiteraciones de palabras que no conducen a ningún lugar. En esa sinrazón reciben la visita de otro hombre (Borja Semprún), uno que vive escondido dentro del basural y que en esa realidad precaria señala: “Mi nombre no vale nada”. “La gente se harta de tener dientes y nada que comer; y como protesta han tirado todas las dentaduras a la basura”. “Ahora conviene arrastrase como un gusano”. Son solo algunas de las reflexiones que permiten amplificar esa sensación desolada y absurda de la vida que nos hace recordar al gran Samuel Beckett. El trabajo con el silencio y el tiempo aletargado van en la misma línea; sin embargo, la conexión entre las escenas a ratos es un tanto precaria, situación que propicia cierto alejamiento del relato. Más que añadir nueva información cada escena está como una sumatoria de lo mismo: soledad, desamparo, melancolía y muerte. Es quizás en su totalidad, en su monotonía y hastío que se trasmite la agonía patética de esos seres que aún poseen algo de humanidad en un espacio y tiempo completamente deshumanizado.

 

El qué, cómo o por qué llegan a esa situación los personajes pasan a planos secundarios, estos se infieren cercanos a las prácticas neoliberales. Y ahí, en “el patio”, apreciamos las consecuencias de su crueldad que contrasta con cierto dejo de ternura de esos cuerpos despojados que se expresan sorda y repetitivamente.

 

“El saco no está completamente vacío, queda la oscuridad”, sentencia lapidaria del camino que vamos trazándonos cotidianamente como sociedad. Una invitación a reflexionar en torno al tipo de patio que nos espera o en el que ya vivimos, y por nuestra monotonía y constantes repeticiones, somos incapaces de apreciar.

 

David Hernández Vargas, ITEM

Isaac Macho, Tamtampress.es: “Un melodrama poético con unos personajes al límite”

Susana Inés Pérez, Culturamas.es: “Deshumanización y poesía”

Ángel Esteban Monje, Kritilo.com: “Individuos en proceso de deshumanización”

 

“Ternura, humor, poesía y tres magníficas interpretaciones confluyen en esta tragedia moderna de poco más de una hora…”

Susana Inés Pérez

Culturamas

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