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Sinopsis: Es la historia del día a día de cinco muchachas sometidas a la absurda e ilógica brutalidad del sistema educativo que dominó la España de la postguerra.

Dramaturgia: Andrés Sopeña

Autoría: Andrés Sopeña

Adaptación: Kike Díaz de Rada

Dirección: Fernando Bernués, Mireia Gabilondo

Ayudante de Dirección: Naiara Arnedo

Producción ejecutiva: Ane Antoñanzas

Distribución: SEDA

Compañía: Tanttaka Teatroa

Reparto: Nuria González, Mariola Fuentes, Chiqui Fernández, Esperanza Elipe y África Gozalbes.

Escenografía: Edi Naudó

Iluminación: Xabier Lozano

Vestuario: Ana Turrillas

Fotografía: Manix Díaz de Rada

Fecha del Estreno: 30 de agosto de 2017

Teatro: Teatro Marquina

Duración: 90 minutos

Género: Comedia, histórico

Crítica teatral de El Florido Pensil

Eva Hernández Hernández – Alumna en prácticas máster UCM

Para alguien que no había nacido en la época de la posguerra, El Florido Pensil es la representación de las historias que nos han contado nuestros padres, lo cual, al menos en mi caso personal, le añade una ternura especial a esta obra que se nos presenta de mano de las vivencias de un grupo de niñas que acudieron a la escuela durante ese tiempo. 

La historia expone cómo eran sus clases en diferentes asignaturas y se apoya en un tono de humor que encaja a la perfección con la personalidad de esas niñas que, en algunas ocasiones, no comprendían el contenido que los profesores intentaban enseñarles ni tampoco por qué debían aprendérselo. Saltando de maestra en maestra, podemos verlas en mitad del eterno interrogatorio que les realiza la inspectora, y, excepcionalmente, disfrutando de una tarde en casa de una de ellas y en el cine, terminando de mostrar, de esa forma, ya no solo la educación dentro de la escuela sino, también, un retazo de la vida de la posguerra fuera de ella.

El maravilloso elenco de actrices, que aparecen en escena con la clásica vestimenta que se debía llevar a la escuela (falda corta, calcetines largos, camisa o camiseta perfectamente colocada dentro de la falda…), no solo consigue que la obra resulte atractiva de principio a fin sino que, también, llega a transmitir la sensación de que los espectadores también estamos en esa escuela con ellas. Su aula incluso parece tener vida propia gracias a la forma en que ellas mueven los pupitres conforme la representación avanza o se trasladan por el espacio.

La escenografía, prácticamente en todas las escenas, trata de emular una clase de la época de la posguerra. De hecho, posiblemente, este elemento cause dos impresiones completamente diferentes en el público: por un lado, los de mayor edad, al ver esos pupitres, la pizarra y el Cristo y el cuadro de El Caudillo que hay sobre ella, recordarán su época en la escuela mientras que para los más jóvenes la imagen de un aula así contrastará vívidamente con la que estos han tenido cuando eran niños. En otras ocasiones, este espacio, únicamente retirando los pupitres o colocándolos en otra posición, se convierte en un salón o en un cine, como ya se ha indicado con anterioridad, aunque lo más característico de estos nuevos espacios es la forma orgánica en que se cambia de uno a otro.

La iluminación apenas sufre variaciones a lo largo de la representación, salvo cuando el escenario se vuelve completamente oscuro para comenzar un nuevo episodio o, mejor dicho, una nueva escena con una nueva maestra, o cuando se imita la clásica luz del proyector del cine. En alguna situación puntual también se cierran el foco de luz para tratar de enmarcar a los personajes, como por ejemplo sucede cuando una de ellas se confiesa con el cura, pero, generalmente, la iluminación en escena busca, nuevamente, evocar a un aula en la medida de lo posible. Lo mismo sucede con la música, la cual está plagada de las canciones que se cantaban en la escuela en ese entonces o de algunas grabaciones que proyectaban en el televisor.

En definitiva, El Florido Pensil es un viaje a un tiempo que no es tan lejano como puede parecer y que, independientemente de la generación a la que se pertenezca, consigue que, al terminar la obra, una calidez particular permanezca con nosotros.

 

Patt, ”CRÍTICA TEATRAL: “El florido pensil Niñas” [Teatro Marquina]”, Devoim [8/10]

 

Aldo Ruiz, “‘EL FLORIDO PENSIL (NIÑAS)’: viajamos a la España de la posguerra de la mano de cinco actrices maravillosas en una obra entrañable y muy divertida”, El teatrero [8,2/10]

 

Breve reportaje: Sin autor, “EL FLORIDO PENSIL (NIÑAS) en el Teatro Marquina “, Madrid es teatro

 

 

El Florido Pensil es un viaje a un tiempo que no es tan lejano como puede parecer y que, independientemente de la generación a la que se pertenezca, consigue que, al terminar la obra, una calidez particular permanezca con nosotros.

Eva Hernández Hernández

Alumna en Prácticas, Máster UCM

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